Última Actualización agosto 15th, 2026 2:48 AM
Ene 22, 2017 La Quinta Pata La Pata Semanal Comentarios desactivados en Orwell en la Argentina de hoy
Por Eduardo Paganini
El presidente charla amistosamente con un vecino del barrio y el suceso armado se muestra al resto de los mortales con la clara intención de “plantar una prueba” de lo buena persona que es y cómo se ocupa de la gente (con efectos de gran éxito en el medio pelo argentino), cuando en realidad esos valores en el campo político deben ser validados en la gestión y en la preocupación del bienestar comunitario y público. Lo curioso es que esta y otras ideas parecen inspiradas en una particular lectura de Orwell…
El vital escritor George Orwell seguramente nunca hubiera siquiera sospechado que su novela profética 1984 se iba a transformar con el tiempo en un arsenal de dispositivos y tácticas comunicacionales al servicio de la manipulación ideológica, precisamente en las antípodas de su intencionalidades literarias y cívicas.
De esa caja de herramientas se destaca fundamentalmente la idea de una lejana y difusa guerra exterior, a la cual se alude de modo subyacente y que acompaña en segundo plano a la acción principal, pero de cuyos resultados y peripecias depende la vida cotidiana de los personajes de la novela.
Vivir bajo estado de guerra —distante, oscura e imprecisa pero guerra al fin— justifica todas y cada una de las conductas que el poder ejerce, es el dosificador del control social. Cualquier acción que pueda oler a disidencia implica la traición y la reclusión, o cosa peor. Por eso nadie puede/quiere cuestionar al invisible pero omnipresente Gran Hermano, y el silencio del terror tiñe el color de la comunidad.
En nuestra realidad presente, esta situación se hace mucho más visible con las políticas de los EEUU, país que sostiene permanentes guerras fuera y lejos de su territorio en un doble juego de poder exterior y presión institucional interna. Apagados los multitudinarios reclamos pacifistas post Vietnam —sobre todo a raíz de quedar suspendido el servicio militar obligatorio— una sucesión ininterrumpida de confrontaciones sigue sosteniendo la política exterior del “vigía de occidente” para —como decía Maxwell Smart, el Súperagente 86: “Hacemos la guerra para mantener la paz mundial”.
Aquí en la Argentina, desde el año 1982 —con Malvinas—no tenemos una táctica equivalente, ni siquiera aprovechada para generar paranoias sociales después de haber explotado por los aires con los atentados de la Embajada y Consulado de Israel (1992) y la DAIA (1994). El papel que cumplimos como nación neocolonial complica la expresa vinculación hostil hacia países que ocupan sitios claves o hegemónicos en la geopolítica internacional. Muy probablemente por este rol subsidiario y dependiente, la estrategia del poder diseñada para nuestro país prefiere generar un enroque de fronteras: nuestro problema central debe ser el de la frontera hacia adentro y no meternos en esas cuestiones de fronteras hacia afuera, donde hay países que juegan mejor y son dueños de la cosa. Un giro copernicano, si se quiere, entre frontera interna/frontera externa.
Esta opción, generadora de una dualidad cuasi esquizo, logra —o intenta lograr— que miremos amigablemente hacia afuera y hostilmente hacia adentro. Los verdaderos invasores están ya aquí adentro, o están entrando impunemente de acá cerca todas las horas de todos los días frente a nuestra pasividad. Algo parecido a aquella doctrina del “enemigo interno” de la dictadura militar, la que usando el lema como motor de su prédica eliminó presuntos opositores —cifra que el actual gobierno no puede calcular fehacientemente— y debilitó económicamente al país.
Decimos “algo parecido” por cuanto ahora hay ingredientes nuevos y diferentes; en ese sentido, es verdad que el actual gobierno es un “cambiemos” frente a la dictadura: la táctica utilizada ya no es el clima de terror promovido por la desaparición forzada de personas, ahora es la intensificación de la amnesia cíclica que caracteriza nuestra evolución (?) social. Para ello, se generan dos acciones: la dispersión perceptiva y varias distracciones ocupacionales, maniobras óptimas para atacar el poder de atención y concentración necesarias para que la civilidad evalúe y procese adecuadamente la realidad con la que se enfrenta.
Así sucedía en la novela citada de Orwell, con las tanto hogareñas como callejeras “telepantallas” que emitían numerosos programas de entretenimiento, orden y control, merced a sucesivas puestas en escenas de gran efecto propositivo (también podían, al mismo tiempo, captar las actividades cercanas a su área). Ese artefacto prodigioso incidía intensamente en la vida cotidiana de las personas ya que lograba instalar la ilusa creencia del predominio de la singularidad por sobre la masividad: en la trama de la novela, la convicción de que el ojo del Gran Hermano me está mirando a mí y no a los restantes millones de habitantes. Un individuo —un yo multiplicado— se destaca por sobre los demás.
En nuestra realidad, algo similar sucede cuando se promociona por la prensa oficializada que el presidente ha ido a la casa de don Pedro a tomar unos mates: y la nota periodística muestra —en pantalla o en centímetros de columnas— cómo una amable situación de cordialidad y comunicación se impone como figura por delante de un fondo donde más de 40 millones de argentinos quedan ‘representados’ por don Pedro… Así una visita —hecho del mundo íntimo— queda inscripta como acción presidencial —hecho tradicionalmente del mundo público, cívico—. De esta forma visitamos —ya que como lectores o televidentes somos testigos— a una niña no-vidente[i], en lugar de propiciar una política de promoción de la salud pública; a un call-center[ii], en lugar de regular adecuadamente las relaciones laborales y la promoción de trabajo sustentable; a un obrero de la construcción[iii], en vez de disponer urgentes medidas que reviertan la caída del sector[iv]; y así sucesivamente.
El problema para el desarrollo de nuestra conciencia cívica, su desarrollo y su expansión, reside en que este hecho simpático pasa a llenar el vacío —semántico y pragmático— de lo que corresponde a una acción presidencial. Queda así desplazada la pertinencia de un acontecimiento cívico y es ocupada por una actuación de márquetin; la sustancia de una gestión política que genere implicancias en lo económico y social, más sus efectos sobre lo comunitario, se canjea por la impostura de un breve y olvidable instante para la cámara.
Un escenario simpático y humanitario propio de las campañas proselitistas, cuando dar una mano en la calle entre sonrisas y la foto de rigor rinde tributo a la politiquería criolla. Pero cuando la tarea implica otra cosa —que puede ir desde la mera administración del erario público hasta la conducción de los destinos del país y sus pobladores— ese escenario evidencia fallas en la tramoya[v], puesto que equivale a una obra de teatro destinada a una sola persona que asiste al acontecimiento, mientras el resto son meros espectadores que lo miran por tevé.
Y si la figura central de la tarea política a nivel nacional dedica horas para cerrar un producto visual que será difundido y que no afectará la marcha institucional del país —ya que sólo reditúa en las estadísticas y el nivel de imagen— cabe la pregunta ¿quién hace la tarea específica durante ese tiempo? Dicho de otro modo: ¿Quién está gobernando la Nación? Pero esto es harina de otro costal…
Referencias:
[i] http://www.lanacion.com.ar/1953090-santa-fe-mauricio-macri-sorprendio-con-una-visita-a-abril-una-chica-no-vidente
[ii] http://www.clarin.com/politica/macri-hizo-visita-sorpresa-call-center-anses-atendio-llamado_0_BkxHWPqUx.html
[iii] http://www.casarosada.gob.ar/informacion/actividad-oficial/9-noticias/38035-el-presidente-macri-visito-a-un-obrero-de-la-construccion-en-su-casa-de-moreno
[iv] http://www.indec.gov.ar/uploads/informesdeprensa/isac_12_16.pdf
[v] Según la RAE: “tramoya (de trama). f. Máquina para figurar en el teatro transformaciones o casos prodigiosos. || 2. Conjunto de estas máquinas. || 3. Enredo dispuesto con ingenio, disimulo y maña.”
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Гарантія справедливості у Казино Горилла
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Le rôle des avis joueurs dans la réputation de WinOui
Sep 03, 2022 Comentarios desactivados en Masiva manifestación en la Legislatura de Mendoza por el atentado a Cristina
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en Educación en Mendoza: un paro que podría ser histórico
Oct 02, 2022 Comentarios desactivados en ¿Cómo les fue a las principales empresas argentina en los últimos años? Ventas, rentabilidad y costos laborales
El presente informe tiene por objetivo analizar el estado de situación de las empresas más grandes de Argentina. Para ello se utilizan como base de análisis los balances de las principales firmas industriales y de servicios con Estados Contables disponibles en la Argentina. El informe que se...
Sep 02, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal: análisis de los ingresos, gastos y resultados del Sector Público Nacional – Datos a julio de 2022
Jul 27, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal de junio 2022: menores gastos en subsidios y mayores en obra pública
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
por Pablo Vázquez / Agencia Paco Urondo En la noche del 23 de noviembre de 1955, a poco del golpe cívico militar contra Perón, un comando del Ejército al mando del teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig, Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), ingresó al edificio de la CGT...