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Oct 28, 2018 La Quinta Pata Mendoza Comentarios desactivados en Claudia Domínguez: “Estoy armando la tesis de mi propia vida”
“Estoy armando la tesis de mi propia vida” declaró el viernes 26-10 la Nieta recuperada 117. María Assof y Angelina Caterino, sus abuelas biológicas, y referentes de Madres de Plaza de Mayo-Mendoza, también aportaron su declaración.
Se juzga en Mendoza la apropiación ilegal de la hija Gladys Castro y Walter Domínguez, desaparecidos desde diciembre de 1977. 40 años después, la nieta recuperada dio su testimonio.
Claudia Domínguez empezó su historia desde el principio, cuando tenía cinco años y su madre y padre de crianza -Antonia Reitano y Julio Bozzo- le dijeron que no era hija biológica del matrimonio. Ella en ese momento se sintió importante, al pensar que habían elegido tenerla y cuidarla. Si bien fueron surgiendo ciertas dudas sobre su origen no les preguntaba a Julio ni a Antonia para que no pensaran que ella se quería ir. El relato que se sostenía era que un compañero de trabajo de Julio tenía contacto con una mujer embarazada que era viuda y no podía mantener una hija. El matrimonio Bozzo-Reitano la aceptó y tres meses después llegó Claudia a la casa. Ella supo desde muy chiquita eso y siempre contó en su entorno que “era adoptada” aunque esas no habían sido nunca las palabras de sus padres de crianza.

En su casa no se hilaba muy fino sobre el tema del pasado reciente. Decían que hubo momentos difíciles pero nunca se mencionaron los secuestros o desapariciones de personas. En 1996 empezó a estudiar Ingeniería en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN). Allí conoció a las primeras personas que le introdujeron la idea de que la realidad sobre su origen podía ser otra.
A estos compañeros, la dictadura les tocaba de cerca. Le sembraron la idea de que podía ser hija de personas desaparecidas. Ella elegía no creer esa historia: “no sabía que además de llevarse personas se encargaban de hacernos desaparecer a nosotros también”, enunció en el juicio. Por esos años le preguntó a su papá de crianza nuevamente si él sabía quién la había traído. Julio le respondió que no recordaba el nombre de esta persona, que hacía muchos años no lo veía. Este tema nunca lo habló con su mamá de crianza porque temía hacerle daño.
Sus primos de crianza le contaban otras historias sobre su llegada en las cuales Segundo Héctor Carabajal (su tío Tito) , estaba involucrado pero cuando preguntaban, la respuesta era “de eso no se habla”.
Fueron muchas las veces que Claudia le preguntó a Julio Bozzo por su historia, quién la había traído. Una de las últimas veces vez él le confesó que Tito la había traído porque ellos no tenían auto y querían presentarla a la familia, pero nada más.
La nieta recuperada contó que con el correr del tiempo le fueron surgiendo otras dudas. Quería saber el motivo de su entrega, si tenía algún hermano o hermana, “¿a quién me parezco?” se preguntaba. En 1999 conoció a Miguel López, quien actualmente es su esposo. Él también tenía muchas dudas y la apoyaba con la idea de buscar su origen biológico. En 2006 tuvo a su primera hija y en los controles médicos previos no tenía respuestas cuando indagaban sus antecedentes clínicos, no los sabía. Notó por primera vez que el tema sobre su origen biológico la trascendía: “no es mío solamente, es mío, de mis hijos…”.
Florencia Aramburo, expresa política y madre de su amiga Silvia Defant, la acompañó en ese momento. Le explicó que podía hacerse un análisis de sangre, que era una cuestión simple, pero decidió que se haría ese estudio el día que “ellos” -refiriéndose a su padre y su madre de crianza- no estuvieran.
“La vida familiar me fue entreteniendo -confesó la testigo/víctima- hasta que recibí el llamado en el año 2015”. Una mujer que trabajaba en la Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad (CONADI) le habló de las irregularidades de su partida de nacimiento y de las dudas sobre su filiación. Le informó cuáles podían ser los pasos a seguir: le ofreció hacerse un ADN de manera voluntaria o esperar la investigación y orden de la justicia. Apenas cortó el teléfono pensó que tenía que resolver el tema.
Lo primero que hizo fue hablar con sus padres de crianza, que le dijeron que se hiciera el análisis de sangre. Estaba segura que el resultado sería negativo.
Al mes siguiente la llamaron: “para alegría nuestra, tu ADN dio positivo”. Le hablaban de Estela, de una conferencia de prensa y de muchas cosas que la cabeza de la nieta recuperada no podía retener ni entender en ese momento.
Buscó desesperada en internet quiénes eran Walter Domínguez y Gladys Castro, los nombres que recién le habían informado, sus padres biológicos.
Inmediatamente fue a la casa de sus padres de crianza, intentó entablar una conversación como si no pasara nada e inmediatamente soltó: “¿vieron la noticia de la nieta 117? Soy yo”.
Muchas cosas pasaban por la cabeza de Claudia, pero de algo estaba segura: “hay gente que hace 37 o 38 años que me está buscando, no pueden esperar un minuto más”. Su amiga Silvia la ayudó a conseguir un lugar cerrado y seguro para conocer a sus abuelas.
El rompecabezas se iba armando: la niña había sido ofrecida en diciembre y llevada a la casa en marzo. La mujer embarazada era viuda y le dijeron que había fallecido en el parto. Coincide completamente con las fechas de la historia de Walter Domínguez y Gladys Castro: habían sido secuestrados en diciembre de 1977 y ella cursaba un embarazo de seis meses.
Sin previo aviso, el 5 de septiembre del 2015, Julio y Antonia fueron a la casa de Claudia. El hombre se largó a llorar, le pidió perdón y le dijo que Tito había sido quien la había dado pero no querían decir nada porque él “era peligroso”.
El fiscal Dante Vega y la abogada querellante Viviana Beigel indagaron más sobre Carabajal. Claudia contó que siempre supieron que había sido militar, aunque después solamente lo veían vestido de civil. Sin embargo, seguía asistiendo a reuniones en la Intendencia o festejos en el Casino. Aunque ni sus hijos podían decir de qué trabajaba Carabajal, Claudia remarcó que “robarse a un niño no es algo que pueda hacer cualquier militar”.
Claudia Verónica Domínguez Castro concluyó su declaración respondiendo una pregunta del presidente del Tribunal, Alejandro Piña. Sus compañeros en la UTN fueron Silvia Defant, Martín Brizuela, Julio Pacheco y Vanina Piasiecki. Los padres de Martín y Julio estaban desaparecidos, la madre de Silvia fue presa política y su padre se exilió. Si bien ninguno había terminado esa carrera, con el paso del tiempo piensan que encontrarse estudiando Ingeniería no fue un “error” sino más bien la alineación de factores que le brindaron a Claudia la posibilidad de conocer su verdadera historia.

María Assof de Dominguez recordó que su hijo Walter, hizo la escuela secundaria en el colegio Martín Zapata en turno noche y luego de graduarse de perito mercantil trabajó en el estudio de un contador. Había cursado dos años de la carrera de arquitectura cuando se presentó a cumplir el servicio militar en 1976. En Noviembre de ese año se casó con Gladys Castro. Tuvo varios trabajos y al momento de su secuestro era chofer de la línea 30 de colectivos. Gladys trabajaba en una panadería.
A las tres de la mañana del 9 de diciembre de 1977, cuatro hombres encapuchados y armados irrumpieron en el hogar del matrimonio conformado por María y Osiris Domínguez. Interrogaron a Domínguez acerca de Osiris y Walter -hijos de la pareja-. María estaba en su dormitorio y no supo lo sucedido hasta la mañana siguiente. Ese día el dueño de la casa que Walter alquilaba en Luzuriaga 84 de Godoy Cruz con su compañera Gladys -embarazada de seis meses- le avisó que el domicilio de su hijo había sido violado, revuelto y saqueado. Por los vecinos supo de la participación de la policía en lo que había sido el secuestro de la pareja.
Presentaron Habeas Corpus ante la Justicia Federal, “nadie sabía nada, en ningún lado estaban y así pasamos los 40 años”. Luego supieron que Osiris había podido irse y esconderse en las afueras de la ciudad. Por su búsqueda del paradero de su hijo y esposa, nunca les contestaron “ni a mí ni a tantos que hubo en Mendoza” . El Juez Guzzo sólo se burlaba. En el Obispado , Monseñor Maresma les dijo que “no gastaran pólvora en chimangos”
Sin embargo la búsqueda de Gladys, Walter y el niño por nacer continuó. María perdió las esperanzas, hasta que el 27 de Setiembre de 2015, la llamó Estela de Carlotto “encontramos a tu nieta!”. No lo podían creer. Fueron a Buenos Aires a la conferencia de prensa de Abuelas. Volvieron y esperaron que ella quisiera reunirse con la familia. Era una situación difícil, reflexionó María, poniéndose en el lugar de su nieta Claudia, quien después de 37 años tomaba conocimiento de su familia biológica. Pero no pasó mucho tiempo, una o dos semanas y se conocieron. Casualmente, Claudia había vivido muy cerca, a 20 cuadras aproximadamente.
Cuando el Juez Piña, le informó que su testimonio había finalizado, María resumió su sentir “no puedo creer que hayan seres humanos que puedan hacer semejante canallada. Por eso tenemos que seguir luchando, para que esto no ocurra nunca más, nunca más».
Angelina Caterino y José Fermín Castro tenían seis hijos en 1977, los tres menores vivían en la casa familiar de calle 25 de mayo en Dorrego. Su hija Gladys se había casado dos años antes con Walter Domínguez y ambos vivían en calle Luzuriaga de Godoy Cruz, de donde fueron secuestrados el 9 de diciembre de aquel año. Gladys tenía un embarazo de seis meses. Angelina supo de los secuestros por sus consuegros. Con Walter se conocían del barrio, llevaban casi dos años casados. Ella trabajó en una farmacia, en un negocio de ropa y en una panadería, estudiaba Bellas Artes.
Angelina recordó: “en la facultad secuestraron a un amigo de Walter, había rumores de desapariciones y persecuciones”.
En 2015, su consuegra le avisó de la llamada de Estela de Carlotto y la noticia de su nieta. No pasó mucho tiempo para que se conocieran con Claudia. Por fin se encontraron en la casa de una amiga, que serviría de lugar neutral para ese momento tan conmocionante.
Entre abrazos y aplausos de la concurrencia, las abuelas no ocultaban su emoción que se trasladó a las personas presentes.
Fuente: Juicios Mendoza – Blog de los Juicios de Organismos de Derechos Humanos Mendoza
juiciosmendoza8.wordpress.com
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