Última Actualización agosto 15th, 2026 10:17 AM
May 27, 2018 La Quinta Pata Literatura Comentarios desactivados en Crónicas paceñas: I – Mirada buscada
Ocho crónicas urbanas y tres poemas componen la selección de textos del escritor boliviano Paul Tellería Antelo que inauguramos hoy. Se trata de escritos de “Trajines y haceres”, su segundo libro, publicado en 2008, en cuya dedicatoria se condensa buena parte de su esencia: “A la Ciudad de Altura y sus recovecos. A sus poetas vivos y muertos. A las warmis valientes que habitan la hoyada, a las warmis de bruma que trajinaron mis días y mi cuerpo dejando sus hoyos. A ti, encuéntrate en estos trajines”. Invitamos entonces, a encontrarnos con personajes, historias y pulsos de una ciudad repleta de universos sólo aprehensibles caminándolos, viviéndolos y traduciéndolos con la intensidad que el autor lo ha hecho.
Escribir con ojos de barrio y lente de cámara criolla, es sin duda un mandato. El desafío de la voz que habla en el viento de ciudad, el encargo. Esta crónica buscada, pintura de palabras, saltará las fronteras imaginarias de mi ciudad y se depositará en las miradas que ahora la leen. Esta maraña de haceres paceños que nacieron puliendo las suelas de mi andar en sus adoquines, serán una invitación a desenredar sus calles.
Empiezo estas páginas, forma de caminar en palabras las calles de esta hoyada caótica y en el camino voy mutando miradas en la serenidad de que, más allá de la cordillera, algún otro beberá estas imágenes, tomará esta ciudad sin tocarla.
La Paz, es lo más parecido a Buenos Aires, si llegas después de vivir un año en una Kabul bombardeada, me dijo una amiga porteña. Nunca supe si fue halago o ironía. En todo caso, su geografía es un collage armado con engrudo, una versión a escala de alguna gran ciudad, que podría caber entera en un barrio de Ciudad de México D. F.
Con sus aires de metrópoli en maqueta deliberadamente desordenada, respira el carnaval de colores de sus casas, desde sus ladrillos apilados en laderas. Late por su geografía a mano alzada. Tiene mil luciérnagas con vida propia en sus cerros. Cuando la ves de noche desde La Ceja, así en silencio de viernes, puedes sentir a esa gran constelación de vidas en tus manos. Transitarla al alba, en cambio produce el inevitable encuentro con su bruma de espada, esa que envuelve, con el arrullo mudo de montaña, las pestañas dormilonas de tanto paseante urbano, que a sopapos despierta a vivirla.
No basta para entenderla, la postal de focos desordenados en las laderas, esa que venden en la calle Sagárnaga a los turistas mochileros. Es necesario mirarla de a pie, beber sus calles de a poquito. Empezando por sus caóticos y malolientes recovecos del centro que tanto gustan a los “gringos”. Esta ciudad jode a los que no fueron paridos en sus huecos, a los que no son bacteria de sus ríos. Jode, por lo seca, lo alta, lo rara y cuando menos piensas te atrapa con su Ajayu (1) lleno de contrastes, rostros y costumbres.

La ciudad te envuelve desde sus callejuelas, su mercado dentro del mercado, por sus voceadores y poetas de ladera. Te muerde, se va filtrando por tus poros y a medida que pasan los años va tiñendo poco a poco tus huesos del color de la montaña.
Así, un día cuando te encuentres siendo un vigía de su altura, cuando el aullido de sus ánimas sea más arrullo que espanto, decidirás que no querrás irte y habrás asumido el destino de caminar por sus calles, con el río acariciando tus plantas, con sus ninfas de subsuelo susurrándote a cada paso que El Illimani permanecerá incólume luego de que marches. Ahí entenderás que la ciudad habita, se transforma en ti y que sólo encontrarás tu cuerpo cuando aceptes morir desgastado en sus laderas.
La contradicción de estas calles, de este camaleónico mestizaje, toma carne en mis ojos cuando en mitad de la víbora colorida que pasa por encima de la Avenida a la altura de Iglesia de San Francisco, miro el orgiástico baile de bocinazos, vendedores, carruseles, borrachos, polleras ventila viento, lustras con pasamontañas que esconden mejillas paspadas, oficinistas empujadores, artilleros (2) mutantes.
Más allá de donde habitas, debajo el puente, lamiendo las suelas de sus hijos, nos nutre el Choqueyapu (3) aprisionado. Descender por su columna, por sus calles y sus angostos rincones, ladera este, ladera oeste, hueco sur, bosque norte, es el mandato del viento. Sumergirse en las vidas que ruedan, empujan, gritan, la consigna de quien busca pintar textos o imágenes en una libreta. Mis piernas esperan en la mitad de su columna en Sopocachi y desciendo a sus caderas abiertas a tocar sus huesos en el Valle de Las Ánimas.
Al caminar por el Sur, hueco rodeado de concavidades y cráteres de arcilla, la ciudad no se escucha bien, molesta la copia barata de suburbio gringo, la música MTV, mezclada con reggaetón en vehículos descapotables no deja sentir el viento.

Me abro paso por las calles de casas amuralladas y avenidas de palmeras, rumbo al Ghetto, a la mancha de edificios de ladrillo donde habito. Entre eucaliptos y cloacas celebro el guiño de luna que asoma y dejo a su luz la silueta bañada de focos en la montaña que dibuja la mancha de ciudad. Más allá de la comarca que hoy no tiembla, más cerca de la maqueta de edificios apilados se encuentra La Paz.
Habrá que caminar esta ciudad para entenderla, para ver sus grafittis en inglés en los barrios jailones (4), para leer la poesía de jóvenes de El Alto que con orgullo se llaman “Los Nadies”, para escuchar a sus raperos con denuncia descarnada, con hambre e incredulidad. Para temblar con sus tribus punk, góticas, hip hop que disfrutan de no hacer nada, lamiéndose las espaldas en un banco de El Prado.
Habrá que torcerse los tobillos caminando por los adoquines llenos de espuma de cerveza en mitad de la fiesta de El Gran Poder, para oler el mestizaje que la ensalza. Habrá que despertar en Cotahuma cagando de frío en algún cementerio de elefantes (5) para entender el desprecio que ella misma produce hacia sus hijos.
La Paz, habrá que caminarte hasta que de las piernas nazcan poemas de ampolla. Andares de ciudad, trajinarse en los cuerpos de los personajes que te habitan. Hacerse en sus esquinas y deshacerla en las palabras.
La Paz, verso en piedra en mi palabra, adoquín ruidoso en mis cantos, te escribo estas páginas, estos pincelazos breves para mostrar algo de la ciudad que has develado en mí.
Te convoco, lector, a ser nuevo desvelo en las páginas siguientes, en las calles, sus personajes, su noche y sus espectros.
Glosario
(1): Alma.
(2): Alcohólicos vagabundos que caminan por la calle.
(3): Río.
(4): Conchetos.
(5): Lugar en el cual según la leyenda urbana van los alcohólicos a beber hasta morir. Alquilan un cuarto con un colchón y dos baldes. Uno con alcohol y el otro para hacer pis y caca. La dueña cierra por fuera y los deja con sus demonios, bebiendo hasta la muerte.

Paul Tellería Antelo (1970), narrador paceño de la generación post Macondo. Licenciado en Psicología de la Universidad Católica Boliviana y Escritor de Oficio. Ha caminado y respirado la hoyada paceña capturando sus rincones y personajes los últimos veinticinco años. Publicó tres libros con Editorial 3600: De las especies innombrables (2003), Trajines y Haceres (2008) y Acto de Agua (2015). Participó como invitado en las antologías: Warikasaya, Cuentos Stronguistas (2009); Conductas Erráticas, Crónicas de No Ficción (2009); Domingos por la Tarde, Antología de Cuentos Futboleros (2014); y Una espuma de música flota, Antología de Cuentos de Bolivia y Ecuador (2015).
En 2017 fue responsable en calidad de compilador de la antología Sed y Sangre, Cuentos de la Guerra del Chaco. Fue colaborador por más de diez años de diferentes suplementos literarios como Fondo Negro y Letra Siete. Ha publicado en revistas literarias de Bolivia y Latinoamérica como Pie Izquierdo, Letralia y Otro Arte. Actualmente tiene en preparación un libro de cuentos y otro de poesía.
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Οδηγός για αρχάριους στο Spinalto Casino: Πρώτα βήματα για επιτυχία
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Скачать МелБет официального сайта MelBet на андройд
Oct 18, 2020 Comentarios desactivados en «Que descanse en paz»
Ago 09, 2020 Comentarios desactivados en Las cosas que me gustan
Oct 02, 2022 Comentarios desactivados en ¿Cómo les fue a las principales empresas argentina en los últimos años? Ventas, rentabilidad y costos laborales
El presente informe tiene por objetivo analizar el estado de situación de las empresas más grandes de Argentina. Para ello se utilizan como base de análisis los balances de las principales firmas industriales y de servicios con Estados Contables disponibles en la Argentina. El informe que se...
Sep 02, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal: análisis de los ingresos, gastos y resultados del Sector Público Nacional – Datos a julio de 2022
Jul 27, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal de junio 2022: menores gastos en subsidios y mayores en obra pública
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
por Pablo Vázquez / Agencia Paco Urondo En la noche del 23 de noviembre de 1955, a poco del golpe cívico militar contra Perón, un comando del Ejército al mando del teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig, Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), ingresó al edificio de la CGT...