Última Actualización agosto 15th, 2026 11:12 AM
Ene 15, 2012 La Quinta Pata Mundo Comentarios desactivados en La primavera árabe, Irán, Israel y el imperialismo
De allí Washington tuvo que retirar tropas de Irak –que está hundido en el caos– y ha perdido la guerra de Afganistán, donde está negociando con los talibanes; además, se deterioran rápidamente sus relaciones con Pakistán, que antes era su marioneta. Y en ambos casos la posición de Irán –que tiene fronteras con Irak y con Afganistán– se ha reforzado social y políticamente.
El departamento de estado, antes de la primavera árabe, se apoyaba en la dictadura de Ben Alí en Túnez, en la monarquía de Marruecos, en la colaboración estrecha del régimen de Muammar Khadafi en Libia, en la dictadura en Egipto de Hosni Mubarak y en la sangrienta dictadura tribal yemenita del general Alí Abdalla Saleh, así como en los emires y sultanes de la península árabe. Había establecido así un cerco de acero que controlaba estrechamente los bordes del Mediterráneo y la zona del golfo Pérsico y, por consiguiente, aseguraba su abastecimiento en combustibles fósiles y amenazaba el de sus competidores europeos. Su casamata, Israel, estaba defendida por los sátrapas árabes proimperialistas –los Khadafi, los Ben Ali, los Mubarak– y por la alianza militar con Turquía y la estabilidad del gobierno conservador sirio de Bachir Assad, el heredero de Hafez Assad que luchó contra el Irak de Saddam Hussein y contra la revolución palestina. Hasta hace un año el único punto negro para Estados Unidos en ese cuadro era el régimen de los mulás iraníes.
Turquía, hoy, se opone a Israel y apoya a los nuevos gobiernos resultantes de la primavera árabe, que a su vez apoyan a los palestinos, los cuales se unieron y tienen lazos con el Hezbolá libanés pro iraní. Y lo que pasó en las riberas del Mediterráneo derribó la dictadura yemenita, dejó una situación absolutamente incierta en Túnez, Libia y Egipto y obligó a reformas en las monarquías del Golfo, incluso entre los salafíes sauditas.
El partido Baas, muy debilitado en Irak, también lo está en su otra ala tradicional y opuesta, la de Siria, antes aliada a Washington. Ese partido proclamaba el laicismo y el panarabismo (su fundador fue el cristiano libanés Michel Aflak) y buscaba una modernización burguesa de las sociedades árabes, atribuyendo al estado la sustitución de una burguesía nacional que no existía sino en germen. Formaba parte de aquella derecha del nacionalismo árabe que, en sus mejores momentos, gobernó Argelia, el Egipto de Nasser, Yemen del Sur, y que hoy ya no existe.
Leer todo el artículo
Las masas árabes pobres, sunitas o chiítas, del Magreb (Norte de África) o del Machrek (Asia), dan una interpretación democrática y justiciera a un Islam que, en sus orígenes, era igualitario y no diferenciaba entre un esclavo, un camellero o un emir. No apoyan al salafismo sino una versión «turca» y moderada. Y se agarran de la religión, como expresión social, para crear un vasto movimiento democrático y multifacético en el cual, sin duda, se mueven también agentes y provocadores del imperio, pero que es muy desestabilizador para Estados Unidos y para Israel.
La primavera árabe, como la primavera de los pueblos del 1848 europeo, es democrática y nacionalista, y en algunos lugares más avanzados (Egipto, Túnez) tiene incluso núcleos obreros anticapitalistas. Es una revolución que surgió en las ciudades gracias a la generalización de la educación y de la información y la cibernética, pero su capacidad de decisión no viene de internet sino que se amasó mediante el «teléfono árabe», de boca a boca y, sobre todo, en las reuniones masivas, enormes, de los viernes en las mezquitas. Su dirección es de clase media y su expresión religiosa, pero su base es campesina y obrera, su dinámica es antiimperialista y sabe que el capitalismo solo significa para el mundo árabe sumisión colonial, dependencia, desocupación. Además, es un proceso único, contagioso, y no algo local, libio, tunecino, libanés, sirio. Los regímenes autoritarios y religiosos minoritarios, como el de los alauitas Assad, en Siria, no pueden sostenerse ya solo con la violencia. Este ahora enfrenta una revolución democrática que recibe la influencia continua de la del norte de África y del islam turco. Tendrá que hacer concesiones.
Si Israel o Washington atacasen a Irán aumentarán brutalmente sus contradicciones con Rusia, China y Alemania (grandes clientes de Teherán) y, sobre todo, avivarían el fuego de la revolución democrática y antiimperialista árabe. Salvo que un sector israelí y estadounidense enloquecido esté dispuesto a pagar el precio de una situación ingobernable y hasta de una guerra atómica, se puede apostar a que el establishment en Washington está sopesando los riesgos de sus aventuras.
La Jornada, 15 – 01 – 12
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Установите приложение Melbet для и скачайте APK на Android.
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Strategic advantages unlock with thekingdomcasino.uk for discerning casino enthusiasts
May 25, 2021 Comentarios desactivados en Aunque Sanders denuncie, Israel cuenta con la complicidad de Biden
Dic 13, 2020 Comentarios desactivados en Inmigración global: desalambrar las fortalezas terrestres
Oct 02, 2022 Comentarios desactivados en ¿Cómo les fue a las principales empresas argentina en los últimos años? Ventas, rentabilidad y costos laborales
El presente informe tiene por objetivo analizar el estado de situación de las empresas más grandes de Argentina. Para ello se utilizan como base de análisis los balances de las principales firmas industriales y de servicios con Estados Contables disponibles en la Argentina. El informe que se...
Sep 02, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal: análisis de los ingresos, gastos y resultados del Sector Público Nacional – Datos a julio de 2022
Jul 27, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal de junio 2022: menores gastos en subsidios y mayores en obra pública
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
por Pablo Vázquez / Agencia Paco Urondo En la noche del 23 de noviembre de 1955, a poco del golpe cívico militar contra Perón, un comando del Ejército al mando del teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig, Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), ingresó al edificio de la CGT...