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Feb 01, 2016 Eduardo Paganini El baúl Comentarios desactivados en El Golpe Militar del ’55 en Mendoza (I)
A pesar de que en EL BAÚL solemos publicar material añejo, esta vez recurrimos a este artículo bastante reciente de la Prof. Y. Álvarez, puesto que detalla con respetable objetividad los acontecimientos conflictivos vividos en la provincia durante la instauración de la autodenominada Revolución Libertadora en 1955. [a]
INTRODUCCIÓN
La autodenominada Revolución Libertadora, ocurrida el 16 de septiembre de 1955, puso fin al segundo gobierno del general Juan D. Perón. El jefe del movimiento revolucionario, Gral. (RE) Eduardo Lonardi, tras asumir la presidencia provisional, adoptó una actitud conciliadora frente a los seguidores del líder depuesto plasmada en el lema ni vencedores ni vencidos.
Esta política conciliadora provocaba profunda irritación en los ámbitos antiperonistas que deseaban una desperonización total del país como requisito indispensable para restaurar la democracia. Fueron estos sectores más duros o gorilas los que lograron, casi dos meses después, desplazar al Gral. Lonardi y en su lugar asumió la presidencia el Gral. Aramburu. Su principal objetivo era suprimir de la política nacional el sistema peronista para lo cual, el gobierno revolucionario adoptó una serie de medidas de carácter persecutorio que se cristalizaron a través de decretos leyes. El más representativo fue el decreto 3855 de 1955:
[…] que disolvía el partido, inhabilitaba para ocupar cargos públicos a todos los dirigentes políticos y gremiales que los hubieran ejercido durante los gobiernos peronistas y prohibía el uso de todos los símbolos peronistas, incluidas las canciones, distintivos y consignas hasta el extremo de no nombrar a Perón o a Eva Perón de manera pública o privada. [i]
Estas medidas provocaron un efecto contrario al deseado ya que el peronismo, lejos de disgregarse, salió fortalecido y las bases organizaron la resistencia[ii] a través de la formación de grupos espontáneos dispuestos a la acción directa.
Existe numerosa bibliografía referida a la resistencia peronista, pero en general reconstruyen su historia a nivel nacional[iii]. Es por esta razón que el propósito de este trabajo es reconstruir la organización y las acciones de la resistencia en Mendoza[iv], entre 1955 y 1960[v]. Para llevarlo a cabo se han utilizado fundamentalmente los periódicos locales Los Andes[vi], La Tarde[vii], La Palabra[viii], La Libertad[ix] y El Tiempo de Cuyo[x], y el testimonio oral[xi] 11 de los protagonistas que accedieron a relatarnos sus vivencias, ya que dado que la resistencia fue un movimiento clandestino, no hemos encontrado documentación escrita.
LAS MEDIDAS ANTIPERONISTAS ADOPTADAS POR EL GOBIERNO DE LA REVOLUCIÓN LIBERTADORA EN MENDOZA
El gobierno de la Revolución Libertadora en Mendoza se inició el 18 de septiembre de 1955 al asumir como interventor provincial el Gral. Roberto Nazar[xii]. Siguiendo la tónica impuesta por Lonardi en el orden nacional, Nazar expresó antes de asumir:
No hay vencidos ni vencedores. El pueblo de Mendoza debe tener completa tranquilidad, ya que será respetada la paz y el orden. En cuanto a los funcionarios y servidores públicos, excepto los ministros, nadie será removido de sus cargos. No se tomarán represalias contra nadie.[xiii]
Estas declaraciones de tono conciliador, no impidieron que el interventor adoptara las medidas propias de un gobierno de facto, como declarar en comisión al Poder Judicial y disponer la disolución de la Legislatura Provincial y la detención de algunas personalidades del gobierno depuesto como el ex ministro de gobierno Emilio Fluixá, el ex diputado Alberto Serú García y el ex jefe de policía Roberto Castro Villalba. Sobre estas detenciones Serú García recuerda:
El 19 de septiembre estaba almorzando en el Club Gimnasia y Esgrima con el Jarilla Videla y el Negro Rodríguez Lemos, escucho que por radio informan que estoy detenido. A pesar de los reiterados consejos de los nombrados, después de almorzar […] me presenté a la policía para hablar con el jefe. No hablé con nadie; me llevaron a una oficina donde ya estaba Emilio Fluixá y luego lo traen a Pancho Bianchi. Alrededor de las 18 horas nos llevan en un celular a la penitenciaría. Al pasar por el Casino, hay un tiroteo por lo que apuran la marcha por Emilio Civit y al llegar a los portones, un Teniente Coronel hace detener el celular y pregunta a gritos: ¿A dónde se dirige? El suboficial que hace de chofer le informa que a la penitenciaría y replicó: ¡Si lleva peronistas al menor intento de fuga, liquídelos de inmediato![xiv]
En sintonía con estas medidas y dado que durante el gobierno peronista había sido muy común designar con el nombre de Perón y su esposa a calles, lugares públicos, divisiones territoriales, etc., el interventor suscribió un decreto por el cual se dejaban sin efecto estas designaciones en la provincia de Mendoza.
Mientras tanto, en el ámbito puramente político, una vez afianzado el triunfo revolucionario, los partidos fijaron su posición frente a la nueva situación que se estaba viviendo en el orden nacional y provincial. El Partido Peronista hizo pública la siguiente declaración:
1) Que sus integrantes se colocan a disposición de las autoridades a fin de que se practique formal investigación sobre su actuación, tanto política como administrativa y que oportunamente se hagan conocer sus resultados.
2) Que se solidariza con el presidente del Consejo Superior, Dr. Alejandro Leloir, en el despacho remitido al Presidente Provisional […]
3) Que es resolución de la Junta Provincial y orden que deban acatar todos los afiliados la de permanecer tranquilos, volviendo al ejercicio de sus actividades habituales, como un medio de lograr la pacificación de los espíritus y contribuir a la recuperación económica de la Nación.
4) Que habiendo declarado las Fuerzas Armadas ser ajenas a todo interés de partido, respetuosas de todas las opiniones y que terminada la lucha no habrá vencedores ni vencidos, debe aceptarse plenamente y sin reservas la palabra empeñada.
5) Que tan luego las circunstancias autoricen el libre ejercicio de las actividades políticas, se abrirá la anunciada ratificación de afiliación.[xv]
Como podemos observar en un primer momento la postura del peronismo no fue hostil, y por el contrario, estas declaraciones reflejaban claras intenciones de colaborar con el nuevo gobierno.
Sin embargo y a pesar de las expresiones conciliadoras de ambos bandos, el gobierno provincial siguió adoptando medidas irritativas. El 16 de octubre de 1955 se declaró en comisión al personal dependiente de la administración pública provincial, incluido el de la Municipalidad. Esta disposición se fundaba, entre otras cosas, en el convencimiento de que el régimen depuesto había conculcado los principios republicanos y democráticos en su ininterrumpida tarea de deponer poderes, instituciones y hombres al servicio de su avance totalitario; y que en procura de ese propósito había atentado contra el equilibrio y contralor recíprocos de los poderes en el orden institucional, atacado la libertad en el orden individual, y todos los derechos inherentes a la misma fueron subyugados o pospuestos al cumplimiento de su designio.
Imitando la conducta del Gobierno Nacional, también se procedió a investigar los actos de la administración anterior. Sobre este tema, el Gral. Nazar sostuvo lo siguiente:
Se seguirá la misma orientación que en el orden nacional, sin hacer una cosa truculenta a fin de no entrar en las cosas intranscendentes. Estamos facultados para designar comisiones investigadoras con la sola comunicación al Ministerio del Interior, y a las pruebas que estamos reuniendo se agregarán las que ponga en evidencia la prensa, a la que insto nuevamente a colaborar en tal sentido, aclarando que las denuncias de los diarios formarán cabeza de proceso.[xvi]
Estas declaraciones se hicieron realidad el 15 de octubre de 1955 con la creación de la Comisión Provincial de Investigaciones[xvii]. Con ello se cumplía uno de los postulados esenciales de la Revolución que era reintegrar la administración pública a las condiciones de moralidad, honestidad y prestigio que debían caracterizarla, teniendo la citada comisión que desarrollar sus actividades en el ámbito nacional, provincial y municipal. Sus facultades eran muy amplias pudiendo ordenar detenciones, intervenir empresas e instituciones con fines de investigación y crear tantas subcomisiones como fueran necesarias para estudiar cada caso o grupo de casos relativos al mismo tema. Uno de los primeros comunicados referidos a sus investigaciones decía lo siguiente:
A raíz de las comprobaciones efectuadas sobre la existencia de elementos de propiedad del Estado en la sede del partido político del gobierno depuesto, se dispuso la intervención y custodia de los locales de las ramas masculina y femenina con el objeto de establecer el origen de sus bienes físicos, pudiendo adelantarse a esta altura de las investigaciones que los muebles y útiles de esa organización política pertenecen en su casi totalidad a diversas reparticiones del Estado. En la actualidad se trata de determinar el origen de cada uno de los bienes públicos allí secuestrados a los efectos de su devolución. [xviii]
Se informaron irregularidades en la Dirección de Colonización, en el Ministerio de Economía y fundamentalmente en lo referido a la compra y ulterior administración de las Bodegas y Viñedos Giol por la Provincia, a raíz de lo cual fueron detenidos y posteriormente juzgados el ex gobernador Carlos Evans y su ministro de hacienda Benedicto Caplán. La vorágine investigativa se extendió a todos los ámbitos de la administración por lo que surgieron numerosas comisiones investigadoras, entre ellas, la de la actividad docente de la Universidad Nacional de Cuyo y la de los actos administrativos de la misma universidad; y la comisión consultiva reorganizadora del Poder Judicial. Sobre esta última, Isidoro Busquets nos refirió:
Yo formé parte, en esa época, era secretario del colegio de abogados, de una comisión que constituyó el general Nazar para la reestructuración del Poder Judicial. Por el Colegio de Abogados fuimos el Dr. Emilio Descotte, que era presidente, y yo que era secretario. Aparte se le pidió colaboración y opinión para integrar la comisión a los partidos políticos.
No se removieron todos los jueces, algunos quedaron, y se removió algunos, por falta de aptitud o falta de preparación jurídica, y otros porque habían actuado en política y sobre todo lo trasuntaban o lo escribían en sus sentencias. [xix]
En el ámbito sindical, apenas producida la revolución, la CGT regional[xx] continuó en manos de sus legítimas autoridades. Los dirigentes obreros peronistas Ignacio Gómez, Eduardo Dean, Guillermo Cusnaider, Ricardo Pierro y Ángel Vona, quienes exhortaron a los obreros de la provincia a trabajar y contribuir a la pacificación:
En concordancia con el llamado de pacificación formulado por el titular de la central obrera Sr. Hugo De Pietro, y en razón de las garantías de seguridad individual, de absoluta libertad de agremiación y de mantenimiento de las conquistas sociales ofrecidas por el gobierno provisional que preside el general Lonardi, se exhorta a los trabajadores de Mendoza a acatar la invitación de seguir trabajando con el mismo ritmo de producción en función de los supremos intereses de la Nación. [xxi]
Sin embargo estos dirigentes sólo permanecieron unos días al frente de la CGT mendocina, ya que el 10 de octubre, ante la renuncia de las autoridades nacionales de la central obrera, se alejaron de sus cargos y fueron reemplazados por un nuevo secretariado provisional[xxii] . Es importante que recordemos que durante el gobierno depuesto todos los gremios quedaron en manos de dirigentes peronistas; de allí que el nuevo gobierno muy pronto dejó vislumbrar sus deseos de revertir esta situación y democratizar la conducción de los gremios. Esto lo demuestra el siguiente comunicado de la Intervención:
Para liberar a los obreros de toda sujeción totalitaria es menester una transformación profunda en la estructura gremial, lo que se logrará a través de un proceso de democratización, para que los trabajadores puedan decidirse con entera libertad, sin coacciones de ninguna clase y sin la intervención de falsos dirigentes que, utilizaron los gremios en beneficio de una tendencia política o de sus intereses particulares ejercitando una verdadera dictadura. [xxiii]
El 13 de noviembre el Gral. Lonardi fue obligado a alejarse de la Presidencia de la Nación y la CGT nacional declaró un paro general de actividades en repudio de este acontecimiento. Sin embargo, aquí en Mendoza, la regional obrera consideró que en la provincia no existían problemas de ninguna naturaleza y ordenó a los gremios adheridos la concurrencia a las tareas laborales. Esta orden fue acatada, por lo que no se produjeron casos de ausentismo y los servicios se cumplieron normalmente.
A pesar de la actitud colaboracionista de la central obrera mendocina, las medidas adoptadas por el gobierno de Aramburu[xxiv] en materia sindical repercutieron en Mendoza. El secretariado provisorio de la CGT presentó su renuncia en forma indeclinable como consecuencia de lo determinado en el decreto-ley del 13 de noviembre, que buscaba la intervención y caducidad de las autoridades de la CGT y organismos gremiales sometidos a su jurisdicción. A raíz de ello, la Intervención Federal procedió a la clausura del local de calle 25 de mayo y designó interventor de la regional obrera al capitán Roberto José Videla[xxv]. Sobre estos acontecimientos Decio Naranjo expresó:
En Mendoza el movimiento obrero se mantuvo en la clandestinidad, no se podía hacer reuniones porque los gremios estaban intervenidos. […] el movimiento obrero fue descabezado porque todos sus dirigentes fueron encarcelados, desde el delegado regional hasta los miembros del secretariado. Paulatinamente los dirigentes de los sindicatos se fueron reuniendo en lugares inadecuados, pero las circunstancias lo obligaban. Normalmente nos reuníamos en Buenos Aires y Perito Moreno, en la casa de un dirigente sindical o en los cafés de la calle San Martín, y cuando había reuniones más grandes, reuniones plenarias, hacíamos circular un ómnibus por la calle San Martín que paraba en determinadas esquinas […] Este ómnibus se dirigía generalmente a una zona del Algarrobal, donde había unos viñedos y abajo de los viñedos nos reuníamos y ahí conversábamos sobre todo lo que teníamos que hacer.
[…] a la CGT entra un militar a hacerse cargo de la intervención, desde ahí se emite la intervención a todas las organizaciones gremiales con un agravante, que los interventores por lo general eran militares y que con el correr de los meses se le fue entregando esa misma intervención a dirigentes de activa militancia comunista. Se entregaron las intervenciones de la UOM[xxvi]a un dirigente de activa militancia comunista, a los gastronómicos a su antiguo dirigente de activa militancia comunista, se entregó la UOCRA[xxvii]a un dirigente comunista, es decir fueron colocando los gremios bajo la dirección de los comunistas […][xxviii].
El año 1957 fue el de la reorganización definitiva de la central obrera. En junio, el Interventor aprobó el estatuto provisorio, según el cual dicha entidad pasó a denominarse Confederación General del Trabajo de la Provincia de Mendoza, manteniendo su adhesión a la central similar de la Capital Federal. El 28 de junio en el salón de actos de la CGT, se reunió el cuerpo de delegados de los distintos gremios acreditados ante la misma para elegir a los miembros del Consejo Provincial, el cual quedó constituido días después. Entre sus integrantes había comunistas, pero la mayoría de ellos eran peronistas. Es importante destacar que la normalización de la CGT mendocina se produjo antes que la CGT nacional.
El 25 de julio asumieron sus funciones las nuevas autoridades encabezadas por el Secretario General, Marcos Palacios del gremio de Luz y Fuerza[xxix], dándose por terminado el proceso de reorganización gremial. A partir de aquí, el movimiento obrero mendocino inició un plan de lucha, a través de paros parciales, totales, actos públicos etc., en protesta por el alto costo de vida y en demanda de aumentos salariales. Si bien estas actividades tuvieron un acatamiento relativo, expresaron la firme intención de la CGT de defender los intereses obreros, y si a ello agregamos su adhesión al plan de lucha de las 62 Organizaciones[xxx] queda demostrada la inclinación peronista de la mayoría de los nuevos dirigentes gremiales y el fracaso del gobierno en su intento de desperonizar al movimiento obrero.
Fuente: Yamile Álvarez, La resistencia peronista en Mendoza (1955-1960): Una aproximación a su estudio a través del relato de sus protagonistas, Mendoza, Revista de Historia Americana y Argentina, Vol. 49, Nº 2, 2014, UNCuyo. ISSN 0556-5960.
Referencias:
[a] Una mirada complementaria puede hacerse en http://www.losandes.com.ar/article/el-golpe-del-55-en-mendoza
[i] Gordillo, 2003:333.
[ii] Alicia Poderti (2010: 194-195) define la resistencia peronista como el proceso que se desarrolló a partir del derrocamiento de Perón, en 1955, y se prolongará durante su exilio. Desafiando el “gorilismo”, los simpatizantes instrumentaron tácticas de supervivencia del ideario justicialista y siempre apuntaron a preparar el camino para el regreso del líder.
[iii] Prieto, 1963; Quinterno, 1970; Senén González, 1971; Perón, 1972; Hodges, 1976; Torre, 1980; Rodríguez Lamas, 1985; Cavarozzi, 1987; Gillespie 1987; Anzorena, 1988; Gil, 1989; James, 1990; Cichero, 1992; Amaral y Plotkin, 1993; Ruiz Moreno, 1994; Baschetti, 1997; Garulli, 2000; Camarero, 2003; Gordillo, 2003; Pigna, 2005; Salas, 2006; Spinelli, 2006; Saenz Quesada, 2007; Fraschini, 2008; Guerrero, 2009; Melón Pirro, 2009.
[iv] Desde fines del siglo XX los historiadores han iniciado reconstrucciones específicas en diferentes provincias, teniendo en cuenta las particularidades locales que en muchos casos difieren de las interpretaciones que centran su análisis en Buenos Aires. Darío Macor y César Tcach (2003:20) las denominan interpretaciones extracéntricas. Este trabajo se inscribe dentro de esta corriente.
[v] Para Samuel Amaral (1993:78) la resistencia peronista se divide en dos etapas: desde fines de 1955 hasta comienzos de 1958 y desde fines de 1958 hasta mediados de 1960. Germán Gil (1989:15) considera a la resistencia como el germen de la izquierda peronista y es por ello que al período que va de 1955 a 1960 lo designa etapa insurreccional. Teniendo en cuenta estas periodizaciones, y sobre la base del hecho de que durante esta etapa tenemos mayor información periodística sobre las acciones de la resistencia en Mendoza, es que nos hemos circunscripto en este trabajo al período 1955-1960.
[vi] Este diario fue fundado por Adolfo Calle en octubre de 1882, con un marcado perfil político oficialista (conservador) que fue perdiendo con el paso del tiempo.
[vii] Diario fundado en 1908. Sobrevivió hasta la década de 1970.
[viii] Las ediciones del diario consultado corresponden a su segunda época que se inició el 11 de septiembre de 1916 y adhirió a los principios de la Unión Cívica Radical.
[ix] Este diario surgió en 1912 y adscribió a la doctrina radical.
[x] Este diario fue fundado en abril de 1956 y desapareció en 1961. Se caracterizó por su postura nacionalista en materia económica.
[xi] Los testimonios orales recogidos sistemáticamente bajo métodos, problemas y puntos de partida teóricos explícitos, son la base de la Historia Oral que es una metodología de investigación sociohistórica. […] La Historia Oral se concentra en las experiencias directas de la vida de las personas. La entrevista es el procedimiento por el que un entrevistador recupera esas experiencias almacenadas en la memoria de la gente que las vivió, y sus recuerdos se transforman en fuentes orales para el historiador. […] Si bien las fuentes orales tienen validez informativa y nos permiten conseguir testimonios reveladores sobre los acontecimientos pasados, lo más singular y precioso es que introducen la subjetividad del hablante. Y en ese sentido, la subjetividad (lo que los protagonistas creen) es un hecho histórico, tanto como lo que realmente sucedió (Benadiba y Plotinsky, 2005: 9-13).
[xii] Durante las dos primeras presidencias de Perón, Faustino Picallo, Blas Brísoli y Carlos Evans, estuvieron a cargo del gobierno de Mendoza. En todos los casos ganaron las elecciones con un amplio caudal de votos. Estas administraciones se caracterizaron por la realización de numerosas obras públicas y en general son calificadas, por oficialistas y opositores, como honestas y respetables. La oposición más activa contra el peronismo en Mendoza fue llevada a cabo por la UCR y el partido Demócrata, que representaba al antiperonismo más intransigente. Ambos partidos participaron activamente de la Revolución Libertadora y formaron parte del gobierno de la misma.
[xiii] La Tarde, 19-9-1955: 2
[xiv] Testimonio de Alberto Serú García. Abogado peronista, fue diputado provincial y uno de los fundadores del neoperonismo en Mendoza. Diputado nacional por el Movimiento Popular Mendocino y candidato a gobernador por el mismo partido en 1966 (Entrevista realizada en 1991).
[xv] Los Andes, 25-9-1955:4. Este comunicado no tiene firmantes.
[xvi] La Libertad, 5-10-1955:4.
[xvii] En sus comienzos, estuvo integrada por el Mayor (RE) Rufino César Ortega, Rafael Leiva, Juan Egea, Dardo Pérez Guilhou y Alberto Martínez Puig. Esta composición original fue sufriendo modificaciones hasta la finalización de sus actividades. Tenían como sede el edificio de la Legislatura.
[xviii] La Libertad, 5-10-1955:4.
[xix] Testimonio de Isidoro Busquets. Abogado radical, fue interventor federal en Mendoza entre 1956 y 1958 (Entrevista realizada en 1991).
[xx] A partir de 1950, la mayoría de las organizaciones sindicales en Mendoza se afilió a la CGT Regional.
[xxi] La Palabra, 28-9-1955:4.
[xxii] En una entrevista, uno de los integrantes del secretariado de la CGT de 1955, me ha asegurado que ninguno de ellos firmó los comunicados que se les atribuyen ni renunciaron a sus cargos por cuanto estaban encarcelados. La explicación de esto podría ser que la única manera que tenía el gobierno de mantener a los obreros calmados era a través de comunicados supuestamente firmados por dichos dirigentes peronistas.
[xxiii] La Tarde, 24-10-1955:1.
[xxiv] El reemplazo del Gral. Lonardi por el Gral. Aramburu en la presidencia de la Nación, no generó cambios a nivel gubernativo en Mendoza. Sin embargo el interventor federal Gral. Roberto Nazar renunció a su cargo el 20 de noviembre de 1955, para reincorporarse al servicio activo dentro de la filas del Ejército. En su lugar fue designado el Gral. Héctor Ladvocat quien asumió el 15 de diciembre de 1955. Su gestión fue muy breve ya que en mayo de 1956 renunció, y en su lugar el Gral. Aramburu nombró interventor a Isidoro Busquets.
[xxv] En marzo de 1956 el Cap. Videla fue reemplazado por el Tte. 1º Luis Martella, quien ocupará este cargo hasta octubre de ese año en que será reemplazado por el Cap. de Fragata (RE) Carlos Ratto.
[xxvi] Unión Obrera Metalúrgica.
[xxvii] Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina.
[xxviii] Testimonio de Decio Naranjo. Dirigente gremial peronista proveniente del sindicato no docente de la Dirección General de Escuelas. Perdió su cargo y fue perseguido luego de la Revolución Libertadora. Fue secretario general de la CGT Regional a partir de 1958 por varios períodos (Entrevista realizada en 1990).
[xxix] Los otros miembros de la conducción cegetista local fueron: Secretario de Organización, Edgardo Boris de Sanidad Argentina; Secretario Gremial, Carlos Grilli de la Unión Gastronómica; Secretario Administrativo, Florencio Farías de la Unión Obrera de la Construcción; Tesorero, Rodolfo Mahilos de la Federación Vitivinícola; Secretario de Cultura, Prensa y Propaganda, Ramón Abalo del Sindicato Argentino de Prensa y Secretario de Asistencia, Agustín Cuevas de la Federación Gráfica Argentina.
[xxx] Como consecuencia del fracaso del Congreso Normalizador de la CGT del 1 de marzo de 1957, surgieron tres grupos sindicales: las 62 organizaciones peronistas; los 32 Gremios Democráticos y las 19 organizaciones compuestas por comunistas e independientes. Con la constitución de las 62 organizaciones el sindicalismo peronista recuperó su capacidad de hacer política.
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