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Ago 28, 2016 Eduardo Paganini El baúl Comentarios desactivados en El cruce de Los Andes desde una óptica estratégica (II)
Continuamos con el texto que analiza táctica y estratégicamente la Campaña Libertadora de San Martín específicamente en el cruce de Los Andes. En el número anterior habíamos observado los planes del ejercito realista, en el presente podremos considerar el plan operativo patriota.
Resulta muy evidente que el plan guarda muy estrecha relación con los medios que se poseen y con los que posee el enemigo, con el objetivo que se desea alcanzar o la misión que se debe cumplir y con el medio geográfico en que se debe operar.
En octubre de 1815 ya dispone de 1.500 hombres y entonces piensa impedir el desemboque de las fuerzas que invadan Mendoza taponando las líneas por donde avancen.
En febrero de 1816 ya tiene 2.000 hombres y en caso de invasión piensa atacar a las fuerzas enemigas a medida que vayan desembocando de los pasos, sin darles tiempo a reunirse, en procura de su aniquilamiento.
El aniquilamiento puede producirse en lo moral o en lo material. Cuanto mayor es la destrucción que se causa o se amenaza causar al enemigo, tanto mayor es el efecto moral; se debe tender a la destrucción material y si para evitarla el adversario se rinde, tanto mejor.
Defensiva inicial en el N.O., con las fuerzas indispensables (los “gauchos de Güemes reforzados con un par de escuadrones de buenos veteranos”).
Luego, ofensiva con el ejercito del Alto Perú, convenientemente preparado, coordinada con la acción de las tropas patriotas que actuarían a través del Pacífico y con la marina de guerra que operaría en el mismo océano.
Respecto a ello San Martín decía: “Los 500 de diferencia se compensarán con la mejor táctica y disposición o con la decisión del paisanaje”. Ya se verá, que llegó a Chacabuco con 4.000 hombres de elevada moral y enfrentó a 2.700 algo quebrantados, por haber tenido que obrar precipitadamente de contragolpe, bajo el efecto de la sorpresa que paraliza, e improvisando.
Avanzar con la masa de las fuerzas por el paso de Los Patos y con una columna auxiliar por el paso de Uspallata.
Avanzar con 2 columnas secundarias por pasos que desemboquen al S. de Santiago, para engañar al enemigo y fijarlo en el dispositivo disperso en que tiene dispuestas sus fuerzas, para que no concurran a cerrar el desemboque de la masa o si lo hacen, para que no lleguen oportunamente.
Avanzar con 2 columnas secundarias por pasos que desemboquen en el N. de Chile a fin de apoderarse de esa zona, que está prácticamente desprotegida por los españoles.
Reunida la masa al O. de Los Andes, en el valle de Aconcagua, avanzar con ella para apoderarse de Santiago, previa derrota de las fuerzas realistas que se opongan, caso que se considera más probable o bien hacerlo sin oposición.
En el segundo caso, aprovechar la repercusión que tendrá la caída de la capital, para sublevar la población en contra del Rey y abrir de inmediato la campaña militar buscando el aniquilamiento de las fuerzas de Marcó que tendrán que batirse entonces en las peores condiciones.
Antes de continuar se juzga necesario aclarar un término empleado y que será repetidamente usado también luego: masa. En lo común y en lo militar la masa de los medios es la mitad más uno de las fuerzas que se posean. Quien posea 10.000 hombres tendrá la masa de sus efectivos en aquel lugar en el cual tenga la mayor cantidad: 5.001.
El concepto se complica, porque quien tenga 60 hombres armados con pistolas, en un lugar, a pesar de tener más efectivos no tendrá allí la masa de sus medios si en otro lugar tiene 40 hombres armados con fusiles automáticos.
De esto es fácilmente inferible que la masa de los medios puede no ser la mitad más uno de los mismos y que hay otros factores que deben considerarse cuando se desee determinar su ubicación. De esos factores, la oportunidad, el lugar y la dirección son preponderantes. Por ello la masa se designa. como: “el máximo de los medios disponibles, obtenidos por haber economizado el máximo en todo lo secundario, que se aplica en el lugar principal, en el momento oportuno, en la dirección conveniente, en procura de la decisión”.
Fuente: Tte. Cnel. Carlos Monti (RE), Campaña de los Andes, Buenos Aires, Laboratorios Dr. Gador, ap. 1975. 3 fascículos.
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