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Jul 09, 2017 Eduardo Paganini El baúl Comentarios desactivados en Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I)
Con definida vocación didáctica, una vez regresadas a la vida constitucional y tímidamente democrática, algunas editoriales nacionales con afán renovador se lanzan al mercado con propuestas que intentaron oxigenar el anquilosado mundo de la enseñanza de la lengua y la literatura. En ese marco, el texto que hoy EL BAÚL edita se ocupaba de mostrar la actividad cultural-literaria de la región cuyana en su acepción más amplia.
Se podrá observar en su contenido cierto tono bucólicamente optimista, con enunciados focalizados hacia la seducción de lectores/as de las grandes urbes, cualidad que se evidencia en afirmaciones un tanto míticas e idealizadas de la vida en la provincia. Pero, de todos modos, esto no obstaculiza el mayor logro de la propuesta que consiste en instalar el tema de una literatura vigente y vívida en ámbitos donde solo se tenía un panorama que iba desde Mis montañas hasta Recuerdos de Provincia, como grandes novedades.
“Cultura e Historia separan al americano de Precolombia, pero he aquí que el maduro mundo occidental, solicita la definición de las Américas. ¿Y qué definición podrá dar este mundo si no ha sondeado sus propias reservas? Un nuevo humanismo, el humanismo americano que abreve en las fuentes de Precolombia, tiende a hacerse presente en el mundo del intelectualismo. Ha llegado la hora de América: el momento criollo.”
Con estas palabras del escritor mendocino Juan Draghi Lucero, asumidas como idea vertebradora, queremos iniciar la presentación de nuestra antología.
Pensamos, como él, que América debe encontrar su propia identidad desde las raíces nutricias, para poder alcanzar el lugar que el mundo le tiene reservado.
Por eso, desde esta pequeña y modesta región argentina pretendemos fundamentar nuestro modo de ser, mostrarlo a nuestros hermanos, y recibir sus mensajes similares. Así, por la región al país, y por los países al continente aportaremos al conocimiento y comprensión de las nuevas generaciones americanas.
Durante muchos años lo literario argentino aparecía con absorbente exclusividad desde Buenos Aires.
Para alcanzar proyección nacional, los escritores provincianos debían publicar en la Capital; si alguno acometía la empresa de producir desde sus límites regionales, revelaba una notoria diferencia con respecto a la Gran Ciudad. Buenos Aires era ella sola, resonador de voces argentinas.
Así, lo que va configurándose como Literatura Nacional brota como un caudal heterogéneo, de muy difícil integración, donde predomina lo ciudadano sobre lo campesino, lo individual sobre lo social; y aunque Buenos Aires abandona poco a poco ese paternalismo, sigue dejando su impronta en grupos intelectuales íntimos y aislados.
Casi desde sus orígenes, nuestro país ha registrado en lo político, social y cultural, profundas antinomias que zanjaron y escindieron sus entrañas:
Ellas produjeron fracturas y estériles divorcios que obstaculizaron la configuración del perfil argentino.
Hacia 1920 irrumpe una nueva quiebra social e ideológica que invade el campo de la literatura, los grupos de Boedo[i] y de Florida[ii] que representan dos vertientes presuntamente inconciliables.
Los escritores de Boedo luchan por la integración de los elementos regionales (provinciales y porteños) y defienden el realismo social y revolucionario. Los de Florida destacan el carácter lúdicro de la Literatura, y lejos de considerar la realidad, la vida cotidiana como fines de expresión directa, las tornan como excitantes del espíritu creador. El vaivén pendular oscila entre el extremo paradojal y metafísico de Florida, y la poesía con mensaje, de intención política y social, de Boedo.
El tiempo atenuó los términos de la polémica, pero no pocos críticos literarios la han utilizado para reconocer en la narrativa de las últimas décadas, dos nuevas direcciones que reelaboran los legados de Boedo y de Florida.
Por un lado la corriente realista regional (de perspectiva rural o de perspectiva urbana), caracterizada por la veracidad del escenario social, la tipicidad de caracteres psicológicos la preferencia por el lenguaje coloquial.
Par otro lado una corriente fantástica, embebida en tradiciones francesas e inglesas, que se deleita con la ficción científica y policial, y que prefiere una literatura bien hecha ajena a intenciones didácticas o de tesis. Algunos críticos pretenden ver así manifiestas las literaturas del interior y de la capital.
Los representantes tienen entre si diferencias notables, con experiencias intelectuales no del todo ajenas a las tendencias de Boedo y Florida, pero se advierte en casi todos ellos un afán de superar cada cual a su manera las funestas oposiciones de fondo y forma; de literatura expresión de grandes verdades, o literatura con prescindencia de contenidos.
La formulación de un concepto nuevo de Literatura Nacional debe fundarse en la unión de todas esas vertientes, distintas, sí, pero igualmente argentinas; unión en la que se deseche toda supremacía de un grupo sobre otro; que atienda a quienes escriben desde el interior, y afirmen los valores regionales para revitalizar y profundizar el sentido de lo nacional.
Ocuparse de las obras que produce una determinada zona geográfica, social o cultural, no significa ese mero enrolarse en una visión costumbrista a exótica —aunque también es un aporte válido— sino especialmente ahondar en la profundidad de rasgos esenciales, destacar su voz única, significativa y distinta que se une al coro de voces argentinas con su propia individualidad.
Según Armando Raúl Bazán[iii] “La realidad cultural se manifiesta no como un fenómeno uniforme sino como un fenómeno de diversidad y de diferenciación de perspectivas y acentos, Existen diversas áreas culturales, cada una de las cuales tiene su propia personalidad. La tarea que debemos acometer primero, para interpretarla, es caer en la cuenta de esa diversidad; la segunda integrar una cultura nacional en cuya esfera se compaginen armoniosamente las diversas facetas y matices procedentes de experiencias sociales y de tradiciones locales donde encarnan los problemas universales del hombre y del mundo”.
Concebida así la región se manifiesta como fuente de asombrosa vitalidad para nutrir la cultura nacional, la que, si profundiza sus raíces en los valores propios, podrá proyectarse en trascendencia universal.
Cada poeta de nuestro país debe ser considerado como punto luminoso que ayude a encontrar la luz de nuestra literatura: cada aporte regional debe entenderse en función al mensaje general de la literatura nacional, con todo el caudal de una creación colectiva, como conciencia de representatividad, de afinidad.
Guillermo Ara[iv] destaca; “Lo nacional es un relativo acuerdo de participación ambiental y social, en lo histórico y legendario, en la tradición y el acto cotidiano”.
Por la extensión de su dilatado territorio que barren vientos en todas direcciones; por la variedad de climas, casi desde el Trópico hasta el Polo, desde el bosque hasta el desierto; por la longitud de sus costas y la altura de sus cordilleras; por las enormes desoladas distancias que separan, en el interior, las ciudades importantes; por la diversidad étnica de los grupos humanos que poblaron cada rincón, antes del blanco; por la historia de una colonización a través de tres muy distintas vertientes, y por muchos otros elementos del pasado y del presente, nuestro país es una compleja conjunción de regiones diferentes, con propia individualidad.
Fuente: Hebe Almeida de Gargiulo, Alda Frasinelli de Vera y Elsa Esbry de Yanzi, Cuentos regionales argentinos: La Rioja, Mendoza, San Juan, San Luis, Buenos Aires, Ediciones Colihue, Colección Leer y Crear, 1983.
Referencias:
[i] Boedo: barrio popular e industrial de Buenos Aires. [N. del original]
[ii] Florida: calle peatonal, elegante y tradicional de la ciudad de Buenos Aires. [N. del original]
[iii] Amando Raúl Bazán: Las bases históricas del regionalismo cultural argentino, Catamarca, Ed. La Unión. 1959. Citado por Edelweis Serra en Sobre la investigación de la Literatura Argentina desde la perspectiva regional, Actas del Simposio de Literatura Regional. Salta. 1980. [N. del original]
[iv] Guillermo Ara, Literatura Regional y Literatura Nacional. Actas Simposio citado. [N. del original]
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