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Oct 30, 2016 Eduardo Paganini El Baúl Nacional Comentarios desactivados en El viejo sueño de encontrarse un tesoro hundido
Uruguay vive una verdadera fiebre del oro desde el descubrimiento de El Preciado, y con razón: por lo menos siete de la veintena de barcos hundidos en el Río de la Plata, muchos de ellos frente a Montevideo, tienen tesoros incalculables. Algunos de los barcos son de gran valor histórico; otros contienen enormes fortunas. Rubén Collado, jefe de la expedición que está recuperando la millonaria carga del Preciado, dio la información para armar un genuino mapa del tesoro ubicado bajo las oscuros y peligrosas aguas del Plata.
Los uruguayos están descubriendo que nadaban sobre doblones de oro, pero no lo sabían. Desde el 10 de abril, el equipo de buzos y técnicos que dirige el oceanógrafo argentino Rubén Collado rescató 1.405 doblones de oro y 10 lingotes —que pesan 2.300 gramos cada uno— de purísimo oro. Es apenas parte del tesoro del galeón El Preciado, hundido a 800 metros de la playa La Mulata, muy cerca del puerto de Montevideo.
Un experto en numismática de la casa inglesa Christie’s, que se fue de Montevideo tan secretamente como vino, habría admitido que el valor de las piezas halladas obliga a rehacer todos los catálogos internacionales, y aconseja a los inversores una venta pausada. El hecho desató una auténtica fiebre del oro: financistas y aventureros desentierran viejos papeles para presentarse ante la Prefectura de Uruguay, que autoriza los pedidos de exploración. Uno de los chistes frecuentes en Montevideo, en estos días, dice que “no es extraño que haya tantos buscadores de oro, acá siempre soñamos que cada cuatro años salimos campeones mundiales de fútbol”.
“Frente a la costa uruguaya del Río de la Plata hay al menos 7 galeones y fragatas hundidas, todas esconden algún tesoro, pero también hay barcos con importante valor histórico”, dijo Rubén Collado a Clarín. Sin embargo, el rastreo de esos tesoros es difícil y costoso: cada año se acumula una capa de dos centímetros de barro sobre el lecho del río, los barcos hundidos hace dos siglos están debajo de cuatro metros de barro. Hace falta equipos de sonar, radares y sondas especiales para encontrar algún resto significativo: cañones, anclas, balas. El paso del tiempo ha destruido completamente los cascos de madera.
Muchos de esos tesoros pertenecen a barcos que hace dos siglos hacían la “carrera de Indias” hacia España desde las costas del Pacífico: con las bodegas cargadas de oro, plata y valioso contrabando, bordeaban el cabo de Hornos para hacer escala en el puerto de Montevideo, único con profundidad adecuada para buques que tenían hasta 7 metros de calado.
Hasta el año 1740, la ruta usual era la del mar Caribe: los galeones españoles navegaban en grandes flotas desde los puertos de México, uniéndose para enfrentar el peligro de piratas como Morgan, que tenían su base en la isla de Jamaica. Testimonio vivo de esa época son las ciudades-fortaleza como Portobelo, en Panamá, y Cartagena de Indias, en la costa atlántica de Colombia, continuamente saqueadas por los piratas.
Los avances técnicos en la construcción naval hicieron posible que, a partir de 1740, se abandonara el sistema de flotas. Los barcos salían desde El Callao con el oro del Virreinato del Perú en sus bodegas, abriendo una nueva ruta por el Atlántico Sur. Para tener una idea del movimiento comercial que tenía Montevideo en esa época bastan datos como estos: en 1750 se lo declara puerto final para los navíos de registro de la Corona española, los barcos que hacían el tráfico regular entre España y América.
En 1767 llegan los primeros barcos oficiales del Correo Español, en 1777 se crea la Aduana de Montevideo, en 1782 una Real Cédula de Libre Comercio lo declara puerto mayor de Indias. En esos años se crea el Virreinato del Río de la Plata, instalándose en la ciudad el Apostadero Naval, una base militar para custodiar la jurisdicción española hasta las Islas Malvinas y controlar a los piratas.
Se estima que las tormentas y los piratas hundieron, hasta el año 1800 más de 250 barcos frente a las costas uruguayas. Es difícil reunir información confiable sobre la carga que llevaban, porque los archivos de la Aduana de Montevideo se quemaron totalmente en el año 1921. Pero se sabe que los oficiales españoles contrabandeaban hasta el 20 por ciento de la carga: la fragata española Nuestra Señora de Loreto, hundida en mayo de 1792 adentro de la bahía de Montevideo durante un temporal, tiene 40.000 barricas de coñac y varias toneladas de mercurio en sus bodegas, que suman un tesoro de 80 millones de dólares.
También adentro del puerto está hundida La Aurora, una fragata española que en agosto de 1772 naufragó por una tormenta, con 70 toneladas de plata en lingotes. Tres barcos con valor histórico están en la bahía de Montevideo: la fragata inglesa Burford, que llevaba colonos e inmigrantes hacia el litoral argentino y naufragó en el año 1700, junto a La Descubierta y La Atrevida, dos corbetas españolas hundidas en 1808 cuando los ingleses ocuparon Montevideo. Esas corbetas españolas integraron la expedición oceanográfica de Malaespina, que dio la vuelta al mundo.
Frente a las costas de Colonia, un enclave portugués continuamente disputado con España en el siglo XVIII, los españoles hundieron el barco de guerra inglés Lord Clive. Comandado por el capitán John Mc Namara, el Lord Clive tiene un valor histórico importante: custodiaba a diez naves mercantes que llegaron a Colonia a mediados de ese siglo para vender productos ingleses. Los tripulantes esperaban encontrarse con sus aliados portugueses, pero en ese tiempo Colonia había caído en manos españolas y un certero cañonazo hundió al acorazado.
En 1778 se hundió el San Nicolás de Bari, un galeón que cargaba parte del tesoro de los jesuitas y naufragó por un temporal frente a la isla Mendonça, muy cerca de Montevideo. Expulsados del Virreinato del Río de la Plata, los jesuitas llevaban desde vírgenes de oro macizo y plata —de tamaño natural— hasta monedas de oro y rubíes. Nadie sabe cuánto vale ese tesoro. Otro galeón español, el Concepción, se hundió en esa misma época frente al Banco Inglés —un islote cercano al puerto—- con un tesoro cuyo valor también se desconoce.
Nuestra Señora de la Luz, otro galeón que naufragó en el año 1752 frente a los arrecifes conocidos como Las Pipas, guarda en sus bodegas más de 200.000 monedas de plata. No muy lejos de Punta Brava está el galeón El Portugués, que en 1790 se hundió con un cargamento de oro, plata y cobre. No se sabe cuánto vale ese tesoro.
Frente a Carrasco, en las afueras de Montevideo, se hundió en 1842 el clipper Irma, que traía como pasajeros al doctor Florencio Varela y a su familia. El barco tiene su valor histórico, ya que trató de pasar el bloqueo anglofrancés en los tiempos de Rosas.
El poeta inglés Lord Byron dedicó un libro a los náufragos de la fragata Ganges, que en el año 1790 se hundió frente a Punta del Este con más de 2 millones de pesos oro en sus bodegas. Un bajel inglés, el Sea Horse, chocó en 1733 contra un arrecife frente a Punta del Este y se hundió con 1 millón de pesos oro, que había sido confiscado por el Virreinato del Río de la Plata y estaba siendo contrabandeado hacia Londres.
Frente a la Isla Gorriti, también cerca de Punta del Este, está hundido un barco de notable valor histórico: el Agamenón, buque insignia de la flota del almirante Nelson, que sobrevivió a la batalla de Trafalgar pero no a los traicioneros vientos que soplan en la costa uruguaya. Por lo que se sabe hasta ahora, la fiebre del oro que atacó a muchos uruguayos tiene razones muy sólidas.
Rubén Collado[ii] y sus hombres llevan hasta la costa uno de los cañones de El Preciado. Cerca de ellos encontraron los primeros doblones de oro, cuyo valor se estima en 28.000 dólares cada uno. El total del tesoro del buque se calcula entre 600 y 3.000 millones de dólares. Al lado, una moneda hallada en el galeón.
Referencias:
[i] Eduardo Pogoriles, periodista y dramaturgo argentino nacido en Chaco, 1954. A los 14 años se hizo famoso al ganar el concurso Odol pregunta respondiendo sobre la vida y obra del Gral. Belgrano. Para ampliar se puede ver http://www.diarionorte.com/article/114060/en-que-provincia-viven
[ii] Para actualizar la información sobre el oceanógrafo Rubén Collado se puede leer en http://www.elpais.com.uy/domingo/empresario-aventurero-corsario-ruben-collado.html
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