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Dic 04, 2016 Eduardo Paganini Opinión Comentarios desactivados en Las estadísticas y el pan duro
¿Qué contiene una canasta básica alimentaria? ¿Quién arma esa lista? ¿Me resultan útiles esos precios? Dudas de este talante han movido una investigación de entrecasa para dilucidar algunos conceptos que allí subyacen, operan e influyen sobre la realidad cotidiana.
Durante octubre, los diarios —no solo de Mendoza[i]— tuvieron la amable diligencia de difundir los optimistas resultados referidos al mes de septiembre que se habían logrado en nuestra tierra, vinculados con los índices registrados de la canasta básica alimentaria y la canasta básica total[ii].
En esa oportunidad, la medición técnica realizada por la entidad oficial marcaba un descenso tal de los índices que —dado su valor negativo— debía ser calificado como deflación, obviamente una inflación regresiva. Durante el presente mes (noviembre), han cambiado las cifras y la velocidad de comunicación.[iii] Y el optimismo.
Normalmente son los economistas —fueren tirios o fueren troyanos— quienes abordan estos temas y los divulgan y comentan por los medios de comunicación masiva. Pero no es este el caso presente, ya que siempre estuve más cerca de las letras que de los números. Por esto, muy probablemente, mis deducciones tengan errores de concepto y de precisiones estadísticas que las mentes contables podrán detectar rápidamente y señalar. Por eso, ruego anticipadamente las disculpas del caso. Pero así como asumo mi cuota de responsabilidad, añado la de mi fundamentación, basada esencialmente en la aplicación mixturada de la curiosidad, el intento de una lectura crítica/cuestionante de los datos sacralizados, y la vocación futbolística por buscar el offside del adversario.
Debemos confesar que nos hemos sentido acicateados tanto por esta deflación de septiembre, como por la federaliza inflación de octubre. Cifras propias de maroma —subibaja le decía en mi infancia—: del cenit al nadir en solo 30 días, mostrando nuevamente que en estos pagos menducos tenemos espíritu propio tanto para decir las buenas como las malas. Aunque después se nos enojen los jefes nacionales… Es decir que nos hemos visto movidos a querer develar qué hay detrás de las cortinas de estas tan sorprendentes noticias: el diario dice que pagamos menos que antes porque los precios están más baratos…, el diario dice que pagamos más que antes porque los precios están más caros… Pero en realidad, esta última afirmación dicha de modo atenuado o enmascarado.
No está demás —como parte de este introito— hacer otra advertencia más: avisar a los lectores que la finalidad del artículo no reside en “un nuevo embate en contra del gobierno” —lo cual sería anacrónico, ya que los sistemas estadísticos comentados están pautados desde 1988— según propia declaración[iv].
El objetivo reside estrictamente en tratar de observar, y si se pudiere en analizar, qué subyace, qué no se quiere decir abiertamente en una herramienta de manejo de la opinión general —como lo son las estadísticas—. Efectivamente, estas cifras son una herramienta para la manipulación del nivel de conocimiento y de autoconciencia de la población, de efecto directo en la subjetividad y en la ponderación de sus condiciones objetivas, y que, además de ello y por esa misma razón, posee la capacidad de transformarse —merced al uso y abuso que le den los medios de la prensa colonizadora[v]— en una herramienta potenciada al cuadrado.
Previamente a lo propuesto, partamos del acuerdo inicial de concebir un dato estadístico como un valor puro, abstracto, señalizador de una realidad pero que no es imagen concreta de esa realidad aludida.
Es una entidad teórica que surge de presunciones teóricas, sazonadas con ingredientes tomados arbitrariamente de la realidad que se quiere mostrar. Es un número que surge de una realidad focalizada, circunscripta y cuyo contenido de magnitud aritmética aparece —grosera o sublimemente— aglutinado con otros contenidos, de diverso origen (sociales, políticos, económicos, cognitivos, etc. etc.) para quedar ligado a un arsenal ideológico —con sus potenciales poderes—.
Tenemos en Mendoza una entidad que se ocupa de estas mediciones estadísticas: la Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), dependiente del Ministerio de Economía de la Provincia de Mendoza. Comenzó a funcionar hace pocos meses y para los vencidos meses de agosto, septiembre y octubre nos da estas cifras:
| Componentes de la canasta | Valor del Índice | ||
| Agosto | Septiembre | Octubre | |
| Alimentos y bebidas | 484,8 | 494,6 | 504,2 |
| Indumentaria | 545,4 | 569,6 | 599,6 |
| Vivienda y servicios básicos | 565,4 | 429,4 | 586,7 |
| Equipamiento y mantenimiento del hogar | 507 | 511,6 | 515,5 |
| Atención médica y gastos para la salud | 410 | 409,7 | 431,2 |
| Transporte y comunicaciones | 460,9 | 462,7 | 468,9 |
| Esparcimiento | 561,5 | 578,7 | 581,2 |
| Educación | 523,9 | 560 | 560,6 |
| Otros bienes y servicios | 595,5 | 611,7 | 618,9 |
| La cifras de “valor de índice” toman como base 100 el correspondiente al año 2010 (ejemplo: para el rubro alimentos y bebidas 100$ del año 2010, en agosto del corriente año deberían ser reemplazados por 484,8$; en septiembre por 494,6$; y en octubre por 504,2$) | |||
| Tabla 1 | |||
Las conclusiones de la DEIE para las cifras mensuales totales son:
| Valor del Índice | ||
| Agosto | Septiembre | Octubre |
| 491,6 | 488,2 | 511,1 |
Cifras que no me queda en claro de dónde salen ya que no hay indicios al respecto, no son el resultado del promedio mensual de los rubros o capítulos involucrados, ni se corresponde con la aplicación de una variable numérica que denominan Coeficiente de Engel. Pero también se genera cierta incertidumbre pues a la hora de sintetizar el indicie mensual, el ente oficial recurre a un concepto muy singular de la Estadística —la incidencia— y a partir de ella asegura que el nivel general fue:
| Índice de Precios al Consumidor | |
| Septiembre | Octubre |
| – 0,7 | 4,7 |
Pero… para nuestra calculadora que es de las básicas y se contenta con los promedios y porcentajes esas cifras son muy diferentes, lo cual no significa que unas sean verdaderas y las otras no; simplemente es una manera más de tratar de comprobar la afirmación del inicio: un número es pasible de ser tendenciosamente manipulable. Veamos, si verificamos el promedio por columna de los valores consignados en la Tabla 1 tendremos:
| Componentes de la canasta… | Valor del Índice | ||
| Agosto | Septiembre | Octubre | |
| Datos oficiales à | 491,6 | 488,2 | 511,1 |
| Promedios à | 517,16 | 514,22 | 540,76 |
Dicho esto, podríamos decir ahora que entre esta mirada de la DEIE y la nuestra hay diferencias notables en la variación de precios:
| Índice de Precios al Consumidor | |||
| Por incidencia (DEIE) | Por promedio (nosotros) | ||
| Septiembre | Octubre | Septiembre | Octubre |
| – 0,7 | 4,7 | -2,93 | 26,53 |
Como se puede observar, según nuestros cálculos, la deflación de septiembre resulta mayor que la confesada por la DEIE (-0,7 para ellos, -2,93 para nuestro lápiz), pero evidentemente alguna razón técnica que escapa a nuestro ojo cotidiano debe haber, ya que a la hora de hablar de inflación las diferencias se hacen mayores: 4,7% oficiales contra nuestros 26,53% extraoficiales.
Volvamos a las cifras de nuestra actualidad. Para esto, también hemos seguido los datos de la DEIE, que para ello toma tradicionalmente como eje de recolección de datos el siguiente cuadro de consumos familiares[i]:
Como puede apreciarse en la imagen facsimilar, la DEIE toma esta estructura como parámetro para establecer el costo de la canasta alimentaria básica familiar (cifra que va a ser utilizada como frontera para establecer la línea entre indigencia —hacia abajo— y pobreza —hacia arriba—. Así puede quedar muy en claro cuánto necesita un adulto (‘hombre, jefe de familia, 35 años’ según la propia concepción[i]) en cantidad de alimentos para satisfacer sus “necesidades energéticas”. Pero lo que no se menciona en los comunicados es el valor moneda de esa cantidad de alimentos, solo somos espectadores intrigados del resultado final.
“Chicas, tengan cuidado, no se olviden que detrás de los números está la gente” nos decía Lidia Palavecini, nuestra Supervisora Escolar, en ese lenguaje de género predominante que desde hace mucho en la docencia venía teniendo vigencia. Fiel a la consigna, y queriendo curiosear (“el que avisa no traiciona”) nos pusimos a la tarea de completar los casilleros humanos vacíos en esta fuga de letras.
A cuánto la beterava? Y el camote…?
Hemos tomado la nómina anterior para hacer un ejercicio no tanto de desconfianza sino de aplicación de dosis de realidad. De manera personal, tomamos lápiz y papel y completamos los datos de una columna inexistente en el original: ¿cuánto cuesta cada alimento allí consignado? Si miramos bien y detenidamente, el cuadro muestra un conjunto de elementos que de modo convencional definen lo que se ha dado en llamar “canasta básica alimentaria”, y a esos elementos se les ha aparejado un valor en gramos que es un estimativo convencional.
Por supuesto que mi experiencia está desde ya invalidada por la metodología aceptada por las ciencias estadísticas, puesto que se constituye en una sola muestra frente a las tantas que recaba la DEIE[ii], también hay que confesar que fue tomada con posterioridad a la fecha de la publicada en octubre, por lo cual en los precios pueden haber surgido variaciones desagradables, y, por último y fundamentalmente, está muy alejada de creer que su contundencia de veracidad es infalible e inocente.
¿Qué hicimos? Pues bien, nos fuimos con lápiz y papel al súper del barrio y cuando completamos con los precios que encontramos nos pasó esto[iii]:
| Hasta aquí la tabla oficial | Desde aquí la tabla empírica | ||
| Componente | Kg (por mes para un adulto) | Precio relevado por kg | Total mensual |
| pan | 6,060 | $ 19.00 | $ 115.14 |
| galletitas saladas | 0,420 | $ 28.76 | $ 12.08 |
| galletitas dulces | 0,720 | $ 44.10 | $ 31.75 |
| arroz | 0,630 | $ 10.71 | $ 6.75 |
| harina de trigo | 1,020 | $ 11.22 | $ 11.44 |
| otras harinas (maíz) | 0,210 | $ 3.99 | $ 0.84 |
| fideos | 1,290 | $ 23.22 | $ 29.95 |
| papa | 7,050 | $ 56.40 | $ 397.62 |
| batata | 0,690 | $ 20.70 | $ 14.28 |
| azúcar | 1,440 | $ 17.28 | $ 24.88 |
| dulces | 0,240 | $ 10.20 | $ 2.45 |
| legumbres secas | 0,240 | $ 9.12 | $ 2.19 |
| hortalizas | 3,930 | $ 98.25 | $ 386.12 |
| frutas | 4,020 | $ 80.40 | $ 323.21 |
| carnes | 6,270 | $ 80.00 | $ 501.60 |
| huevos | 0,630 | $ 39.38 | $ 24.81 |
| leche | 7,950 | $ 15.00 | $ 119.25 |
| queso | 0,270 | $ 125.00 | $ 33.75 |
| aceite | 1,200 | $ 37.92 | $ 45.50 |
| bebidas edulcoradas | 4,050 | $ 35.00 | $ 141.75 |
| bebidas gaseosas s/edulcorar | 3,450 | $ 35.00 | $ 120.75 |
| sal fina | 0,150 | $ 1.35 | $ 0.20 |
| sal gruesa | 0,090 | $ 1.71 | $ 0.15 |
| vinagre | 0,090 | $ 2.52 | $ 0.23 |
| café | 0,060 | $ 7.92 | $ 0.48 |
| té | 0,060 | $ 14.40 | $ 0.86 |
| yerba | 0,600 | $ 27.60 | $ 16.56 |
| Total à | $ 2.364,60 | ||
Ahora bien, si el mismo discurso técnico-oficial en sus instructivos dice que una familia tipo equivale a 3,09 adultos…[i] la conclusión de esta experiencia (científicamente invalidada, pero monetariamente verdadera) nos dice que si comparamos la cifra de la DEIE con la nuestra (que logramos en la multiplicación del gasto mensual de mi supermercado por ese índice de 3,09) se nos dan estas diferencias:
| Total de la canasta básica alimentaria | |
| Según la DEIE Mendoza | En mi barrio |
| Al 30/09/2016 | Al 15/10/2016 |
| $ 4.563.59 | $ 7.306.62 |
Como se ve claramente, mi muestra resulta muy cuestionable pues se aleja mucho de lo obtenido con la Ciencia y la Técnica. En efecto, si en el súper de mi barrio yo debiera gastar $7.306,62 en vez de lo que las autoridades, a través de sus voces autorizadas, dicen que se debe gastar ($4.563.59), vemos que hay $ 2.364.60 más de lo aceptable!
Y así llegamos a una fatal conclusión: o bien mi supermercadista está ganado a tasas chinas, o bien el formato de mi cara le permite a él aplicarme esos precios, pero al mismo tiempo a los estadísticos a convencerme de la cifra que les dan sus cálculos…
Ahora bien, para poder continuar con cierta dignidad y sin errores de aritmética, nos vemos obligados por lo tanto a abandonar toda hipótesis o completamiento con datos externos y trabajar exclusivamente con lo que en el cuadro oficial se consigne. Consecuentemente, se nos ocurre que sí podremos deducir de esos datos herméticos una noción más o menos global sobre la cantidad de alimento que se ingiere cotidianamente. En otras palabras: cuánto dice que como por día ese informe oficial.
Y ahora el cálculo no necesita ninguna visita a ningún supermercado ni siquiera a cocina alguna, es un mero ejercicio de cálculos salido de las propias magnitudes consignadas: definimos cuál es la cantidad diaria de cada alimento dividiendo la cifra mensual por 30.
Veamos con un ejemplo: con poco más de 6 kilos y cuarto de carne al mes (6.270 gramos) por un adulto jefe de familia, tengo el promedio diario de 209 gramos. Pero si el cálculo lo hacemos para la familia tipo habrá que multiplicar esa cifra por 3.09. Conclusión: esa familia deberá arreglárselas con poco más de medio kilo diario (0.64581 g), un bifecito per cápita de menos de 200 gramos (161,45 g). Esto significa —para nuestro folklore gastronómico— que esa familia, si sabe abstenerse estrictamente de lunes a sábado de la ingesta carnicera, podrá disfrutar de 4 exclusivos asados por mes!
Pero si no hay carne, salvo los domingos que le damos como gallego a la gaita, comamos fideos los otros días… ¿Cuánto nos corresponde? Haciendo los cálculos correspondientes (1,290 kg para un adulto × 3,09 para en núcleo familiar ÷30 que es la cantidad de días de un mes) llegamos a la conclusión de que esa familia dispondrá de 133 gramos de fideos por día… pero claro! El domingo está el asadito por ende podremos prorratear la cuota diaria de fideos, y así ascenderemos a la cantidad de 153 gramos. 38 gramos para cada uno… El envase de medio kilo de fideos spaghetti de una primera marca nos dice que esa cantidad rinde 4 ó 5 porciones, es decir que una ración individual oscila entre los 80 y los 100 gramos; por lo tanto, con nuestra tablita para comer un plato completo de fideos deberemos ir acumulando ingestas durante algo más de dos días. Buena dieta…
Nos vemos obligados a completar el mastiquín con arroz… veamos cuánto nos toca por día por integrante de la familia: 16 gramos y uno o dos granos más (16,2225 g). Eso sí: el arroz rinde…
Veamos ahora otro ejemplo con otro tipo de alimento como las “galletitas saladas”: hemos tomado para el cálculo un paquete de galletitas de agua (de las más económicas en el rubro) cuyo envase contiene 50 g. Como quisimos hacer la suposición expresada en cantidad de galletitas, debimos recurrir a otra experiencia de laboratorio y contamos cuántas unidades portaba cada paquete. Llegamos a la constatación de 27 unidades, de donde se desprende que el peso unitario es de 0,0018518… gramos para cada una (nos vimos obligados a esta reducción porque como ya sabemos el cuadro oficial todo lo mide en esa unidad). De esta forma surge que el consumo de galletitas saladas por día para todo el núcleo familiar es de poco más de 23 unidades y poquito más, con lo cual en un grupo que haga un reparto equitativo cada integrante podrá disponer de casi seis galletitas. Acá es donde entra el juego la libertad que ofrece el sistema: cada pariente decidirá a gusto cómo consume esa casi media docena de galletas saladas: las tres galletitas completas en el desayuno y la tres incompletas en la merienda, las casi seis juntas, cualquier combinación que su creatividad —que así aparece estimulada— posibilite. Menos de seis galletitas por día? No está mal…
Para tener un panorama amplio de toda la tablita nutricia, la siguiente muestra cuánto le corresponde por día al núcleo familiar completo y cuánto a cada plato:
| Cuanto comemos por día según los estadísticos | ||
| Componente | Toda la familia | Cada uno |
| en gramos | ||
| pan | 624,18 | 156,05 |
| galletitas saladas | 43,26 | 10,82 |
| galletitas dulces | 74,16 | 18,54 |
| arroz | 64,89 | 16,22 |
| harina de trigo | 105,06 | 26,27 |
| otras harinas (maíz) | 21,63 | 5,41 |
| fideos | 132,87 | 33,22 |
| papa | 726,15 | 181,54 |
| batata | 71,07 | 17,77 |
| azúcar | 148,32 | 37,08 |
| dulces | 24,72 | 6,18 |
| legumbres secas | 24,72 | 6,18 |
| hortalizas | 404,79 | 101,20 |
| frutas | 414,06 | 103,52 |
| carnes | 645,81 | 161,46 |
| huevos | 64,89 | 16,22 |
| leche | 818,85 | 204,7125 |
| queso | 27,81 | 6,9525 |
| aceite | 123,6 | 30,9 |
| bebidas edulcoradas | 417,15 | 104,2875 |
| bebidas gaseosas s/edulcorar | 355,35 | 88,8375 |
| sal fina | 15,45 | 3,8625 |
| sal gruesa | 9,27 | 2,3175 |
| vinagre | 9,27 | 2,3175 |
| café | 6,18 | 1,545 |
| té | 6,18 | 1,545 |
| yerba | 61,8 | 15,45 |
Insistimos que esta no es una tabla nutricia ni tiene la finalidad de orientar a quien busque armonizar su estética personal, o quiera combatir sobrepeso u obesidad. Esta tabla es la que oficialmente se muestra para decirnos cuánto suben o bajan los precios mensualmente. Esta afirmación la hacemos con tono de alerta ya que repudiamos la idea de que alguien pueda caer en la desnutrición por seguir desaguisadamente lo indicado por el cuadro.
Lo más rico del mismo consiste en la tarea que deberá tomarse el lector, como ejercicio de imaginación, y en un casi juego de roles, ponerse en el lugar de quien debe alimentarse con esas magnitudes.
Referencias:
[i] “Un hogar TIPO 2 de cuatro miembros, compuesto por un jefe de 35 años, su cónyuge de 31 años, su hija de 8 y su hijo de 5: El jefe equivale a 1 adulto equivalente. La cónyuge equivale a 0,74 de adulto equivalente. La hija equivale a 0,72 de adulto equivalente. El hijo equivale a 0,63 de adulto equivalente. En total, el hogar suma 3,09 unidades de referencia o adultos equivalentes.” Comunicado de prensa, Mendoza, 12 de octubre de 2016, DEIE.
[i] Fuente: ídem anterior.
[ii] En el Comunicado de prensa citado dice: “Los precios relevados corresponden al mínimo registrado por producto en los diferentes puntos de toma, los cuales abarcan a 70 informantes entre súper e hipermercados, almacenes y negocios tradicionales del Gran Mendoza. Se relevan alrededor de 120 precios por producto mensualmente”. Lamentablemente no accedemos a esa base de datos, ni podemos apreciar cuánto tiempo lleva el procesamiento de semejante información, pero presumimos que debe ser una tarea ciclópea.
[iii] Debemos confesar que tuvimos algunas zonas que nos obligaron a tareas auxiliares inéditas, al menos para nuestra experiencia, algunas muy elementales (como determinar un precio promedio al fijarlo para un rubro de alcance amplio y variado como “queso” —fresco, untable, para rallar, fundido…—, “legumbres secas” —porotos, arvejas, lentejas, soja…—, etc. etc. Pero hubo otras más novedosas, como por ejemplo traducir la unidad de medida docena en gramos, resultado que obtuvimos empíricamente al tener que pesar huevos… eso sí, complementamos con el dato —para los estadísticos rigurosos— que se pesaron en balanza analógica huevos caseros, de campo.
[i] Cuadro inserto en Comunicado de prensa, Mendoza, 12 de octubre de 2016, Canasta Básica Alimentaria, Total e Inversa del Coeficiente de Engel–Mendoza. Setiembre de 2016. Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), Ministerio de Economía de la Provincia de Mendoza.
[i] Varias publicaciones que pueden verse, respectivamente en: http://mediamza.com/Lectura.asp?id=126411; http://www.losandes.com.ar/article/una-familia-mendocina-necesito-en-septiembre-11-500-pesos-para-no-ser-pobre; http://www.lanacion.com.ar/1946581-la-direccion-de-estadisticas-de-mendoza-detecto-deflacion-en-el-indice-de-precios-al-consumidor; http://www.mdzol.com/nota/698715-en-mendoza-una-familia-necesita-al-menos-11-500-al-mes-para-vivir/; http://www.mdzol.com/nota/699254-que-incluye-la-canasta-basica-para-mendoza/.
[ii] La alimentaria mide valores vinculados con ese rubro exclusivamente; la total incorpora otros rubros (“Indumentaria, Vivienda y servicios básicos, Equipamiento y mantenimiento del hogar, Atención médica y gastos para la salud, Transporte y comunicaciones, Esparcimiento, Educación, Otros bienes y servicios”). La cifra que surge de la total establece el límite de la línea de pobreza; la alimentaria, la de indigencia.
[iii] Los comunicaos de prensa con fecha de noviembre pueden verse en
[iv] “El procedimiento parte de utilizar una canasta básica de alimentos de costo mínimo (CBA) determinada en función de los hábitos de consumo de la población definida como población de referencia en base a los resultados de la Encuesta de Gastos e Ingresos de los Hogares (ENGHo) de 1988.” Comunicado de prensa, Mendoza, 12 de octubre de 2016, Canasta Básica Alimentaria, Total e Inversa del Coeficiente de Engel–Mendoza. Setiembre de 2016. Dirección de Estadísticas e Investigaciones Económicas (DEIE), Ministerio de Economía de la Provincia de Mendoza.
En ese mismo sentido se expide el informe Canasta básica alimentaria y canasta básica total
historia, forma de cálculo e interpretación, INDEC, Buenos Aires, Septiembre de 2012.
[v] Seguimos aquí la concepción y la terminología de Nora Merlín, Los medios masivos de colonización, Buenos Aires, Página/12, Sección Psicología, 29 de junio de 2016. Puede leerse en http://m.pagina12.com.ar/diario/psicologia/9-302447-2016-06-29.
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