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Ago 19, 2018 La Quinta Pata Recomendada Comentarios desactivados en Marx explicado a los jóvenes por García Linera
Al mejor estilo de la fabulosa colección de libros y autores “Para Principiantes”, el vicepresidente boliviano ofreció el 15 de agosto una pedagógica conversación a la juventud sobre la importancia del pensamiento y de la obra del filósofo alemán para orientarnos en la actualidad. Fue en el marco de una extensa serie de homenajes a 200 años del nacimiento de Karl Marx, que van desde la presentación del número 27 de la revista “La Migraña” -publicación para la que Álvaro García Linera transcribió su discurso “El espectro insuperable”- a la reciente edición desde el Estado Plurinacional de “materiales desconocidos, inhallables e inéditos en español” del pensador y “constituyen un aporte de relieve mundial que muy probablemente incidirán en los debates actuales”, según apunta el coautor e investigador argentino Néstor Kohan.
Si bien la capacidad analítica y el marcado tono educativo que García Linera transmite en sus textos, discursos y presentaciones públicas de toda índole me llega a través de lecturas y envíos varios, no había tenido la oportunidad de disfrutarlo de manera directa. Tampoco lo esperaba en lo inmediato. Mis expectativas el miércoles por la tarde en el precioso hall de Vicepresidencia pasaban por deslumbrarme con autoras y autores desconocidos para mí en el lanzamiento de un nuevo número de “La Migraña” (http://la5tapata.net/balance-a-futuro-de-bolivia-un-pais-vestido-de-indianitud/), antecedido por otro impecable acompañamiento musical -esta vez a cargo del grupo “Altiplano- y quedarme con la melancólica sensación de que actividades así hace más de dos años que ya no se realizan en Argentina, al menos desde el plano oficial, de que “eso” quedó atrás, en los años felices.
En esa espera estaba, leyendo en el teléfono las últimas penurias económicas y sociales en un análisis de Página/12, cuando mi vecino de asiento relojeó mis noticias y atrevido me pidió que le contara de la crisis, de nuestra crisis. “En parte por eso estoy acá”, le expliqué al presentarme como periodista, y él lucidamente afirmó: “lo que pasa es que los argentinos no tienen memoria”. “No señor”, coincidí, “ni gratitud”. Entonces, mientras ya sonaba el grupo, entablamos un curioso diálogo que él fue derivando desde la política a la historia de las civilizaciones, a la astronomía y a la biología, y en el que -contra lo acostumbrado- el inquirido era yo: “¿Sabes por qué los europeos se hicieron altos y los americanos nos fuimos quedando bajitos?”, “¿vos crees que la democracia nació en Grecia y que existe como tal?”, “de nada te sirve leer solo en tu cuarto, tienes que leer en el bullicio, en el medio de la Uyustus para aprender”… Entonces la música cesó y presentaron a una oradora y a dos oradores, entre ellos -predeciblemente pues escribe el artículo principal para cada edición de la revista- el vicepresidente. “Ése señor ha leído cuarenta mil libros”, afirmó el vecino y nos dejamos llevar por las exposiciones.

Pero García Linera no se explayó sobre su vasta producción teórica en base al marxismo en su perspectiva indianista ni abundó en sesudos análisis sobre el trabajo de otros autores al respecto. De la misma manera que en su diaria praxis política, optó por concentrarse en los jóvenes y en el futuro, con “El espectro insuperable” como guía y resaltando el valor de Comunidad, nacionalismos y capital. Textos inéditos, flamante libro de traducciones de Marx sobre el colonialismo que ya va por la segunda reedición y ha sido producido por un grupo de investigadorxs desde las entrañas del Estado. Antes de transcribir parte del discurso del vicepresidente es conveniente contextualizar algunos aspectos biográficos de Marx a través de fragmentos de otro artículo de “La Migraña” escrito por la mexicana Perla Valero, maestra en Estudios Latinoamericanos:
“Marx fue arrojado al mundo un 5 de mayo de 1818 en Tréveris, Renania, zona marginal respecto de los centros hegemónicos capitalistas europeos. En una Prusia que no era la potencia alemana del siglo XX ni el imperio unificado bismarckiano, sino un pequeño y modesto estado absolutista. Allí, en tierra europea atrasada nació, en el seno de una familia judía conversa, un muchacho de tez morena que se convertiría en autor del ‘más terrible misil que jamás se haya lanzado hasta ahora a la cabeza de los burgueses’”.
“El Moro fue producto de una sociedad marginal, de la periferia intra-europea de su época. Él mismo fue consciente de esta marginalidad alemana. En El capital señaló la ausencia de las ‘modernas relaciones económicas’ en Alemania que sólo lograron acelerar la producción capitalista después de 1848. En sus trabajos de juventud aparece ya esta reflexión: la condición periférica teutónica negó las condiciones para una revolución capitalista burguesa pero, al mismo tiempo, posibilitó una revolución filosófica. ´Nosotros, alemanes, somos filósofos contemporáneos del presente sin ser contemporáneos históricos. Los alemanes han pensado lo que otros pueblos han hecho’”.
(…)
“Quienes son incapaces de comprender cómo un país lucra a costa de otro, no quieren comprender cómo una clase se enriquece explotando a otra, decía Marx. De allí su defensa de la libertad de las naciones oprimidas en sus textos sobre Grecia, Polonia e Irlanda, su condena al colonialismo británico en sus trabajos sobre la India y China, y su firme rechazo a la intervención francesa en México en 1862. Marx asumió la consigna del cusqueño Dionisio Inca Yupanqui clamada en las Cortes de Cádiz de 1810: ‘una nación que oprime a otra no puede ser libre’. La repitió en la Internacional, dirigiéndose a los obreros ingleses que se oponían a que Irlanda, la más antigua de sus colonias, conformase una facción independiente de Gran Bretaña”.

El cierre de la alocución de García Linera estuvo cargado por la emoción y la gratitud, como siempre con un dejo de enseñanza. Ponderando al grupo Altiplano por su acompañamiento musical dijo: “Cuando yo los oía y los asociaba a Marx a mi modo, cerré los ojos y la primera pieza era evidentemente el lago. Eran las cordilleras, el agua y el poderío histórico de esa zona. Y esa pieza, que yo oí muy joven en el ’85-86, con la misma sensación de cerrar los ojos y recordar el altiplano, se me reveló hoy. Pues eso mismo pasa con Marx: independientemente de la edad que tengas, en el lugar que estés, puedes reconstruir el ambiente que te está expresando la música porque esa música llegó al núcleo de las aguas sagradas. Lo mismo pasa con ciertos pensamientos, con ciertos autores, el núcleo de la realidad a la que han llegado perdura así pasen 200 años’… Mi vecino preguntón, que me había anticipado que no me daría su nombre ni siquiera si nos encontrábamos en la calle, aplaudía a rabiar. Al momento de levantarse me dijo: ‘eso es el universo, física pura, ése periodismo tienes que indagar, esas preguntas’. Antes habíamos escuchado lo siguiente:
“Estoy viendo entre quienes nos acompañan dos tipos de públicos: las personas mayores de 50 años y los más jóvenes. Las personas de más de 45-50 años se han encontrado a Marx a lo largo de sus vidas. La militancia sindical, la militancia política los ha confrontado con Marx en libros, siendo parte de su formación política, como parte de sus vidas clandestinas. Pero los jóvenes menores a 40 años no. Entonces yo quería responder a la pregunta de por qué los jóvenes deben leer a Marx, para qué. Evidentemente el marxismo es uno de los pensamientos políticos más influyentes del mundo en los últimos 200 años. Y ése sólo hecho debe convocar la atención. No hay en la historia del pensamiento de los últimos siglos una persona que haya influido en las luchas políticas, en las luchas sociales, en la construcción de los Estados, de manera tan intensa y tan profunda como Carlos Marx. A nombre de Marx, de sus propuestas y de sus hipótesis se han llevado adelante revoluciones y guerras, se han destronado oligarquías, se han constituido estructuras económicas y políticas”.

“Este señor Marx ha sido un tipo muy influyente. Ahora, también es un autor muy criticado y muy vetado porque ha generado mucha historia y además hay toda una corriente de pensamiento mundial antimarxista, que se enfrenta y cuestiona, que dice ‘no, es muy antiguo, no sirve, fracasó, se interpretó mal’. Pero en medio de toda esa oposición de ideas estamos frente al autor política, económica y socialmente más influyente de los últimos 170 años. Pero no solamente eso ofrece Marx. Marx tiene más cosas para los jóvenes que han decidido comprometerse políticamente y orientar su vida, su acción, su destino en un involucramiento político y sindical y de desafío ideológico. Marx les es muy útil y necesario porque te ubica ante el mundo de una manera que te permite ver el orden de las cosas. Es un pensamiento ordenador, él no te dice lo que tienes que hacer, Marx no te explica lo que va a pasar aquí mañana, o en Singapur, no. Marx te ubica cómo tienes que ordenar la información, cómo tienes que organizar las preguntas, qué preguntas debes hacerte para entender las cosas, qué elementos debes jalar para entender un conflicto, tu posición y la de los otros. Si tú has decidido hacer una vida política o sindical en tu barrrio, en tu comunidad, en la universidad o como agrupación, este Marx te va a dar un conjunto de herramientas para que ése tu compromiso político visualice las cosas claves: las injusticias, las desigualdades, las discriminaciones, los abusos. Y no solamente como algo de tu vida personal, sino como algo que se explica estructuralmente en la vida social. Va a permitir que tu vida, que tu experiencia personal de discriminación, de maltrato, de explotación y abuso, que ahorita para vos es emoción, se convierta en estructura racional y motivación política hacia adelante. Eso es lo que brinda este señor”.
“Si tú has decidido que no vas a hacer política de momento y eres un estudiante, ¿te sirve Marx? Sí. Porque Marx te ayuda a hacerte las preguntas necesarias para ir al fondo del conocimiento, te ubica en una perspectiva privilegiada para poder ver desde distintos ángulos. El problema es intentarlo. ¿Quieres estudiar las identidades sociales en Bolivia, la economía campesina, la historia de las luchas populares en El Alto, la transformación de la burguesía agraria en Santa Cruz, el comercio y producción de chicha en Cochabamba, la relación entre campesinos, comerciantes y transportistas, o la producción de la goma y la castaña hoy y su vínculo con el mercado mundial? Entonces usa esto (golpea un libro). Este señor Marx te va a ubicar de una manera en la que los datos de la goma, la quinua, la castaña, del comercio, del trabajo asalariado, de la producción industrial, se ordenen de una manera lógica. Te permite ver la lógica del edificio, que los datos que van a sostener el trabajo empírico no se te vengan a vos encima como algo que te abruma, sino como datos que encuentran sus esquemas organizadores. Pero además te va a ayudar a preguntar, a ir a obtener el dato en tu entrevista de una manera tan precisa que vayas al fondo del asunto y no se caiga el edificio. Es un pensamiento muy poderoso que no te da las respuestas, te da las preguntas necesarias para investigar y descubrir los vínculos entre las cosas. Por eso su poderío”.
“Este señor escribió cosas hace más de 180 años, desde que ejercía sus poemas de amor, porque hasta en el amor peleaba Marx y era un joven muy romántico al principio, y luego con textos muy complicados con temas de economía, de sociología. Pues él no nos ha dado las respuestas de lo que sucede en el país o en el mundo, sino que nos permite tener las preguntas precisas para entender lo que está pasando hoy en Bolivia, hoy en Brasil, hoy en Estados Unidos. Esa es su virtud. Marx no es una respuesta, es el punto de partida para entender las cosas. La ubicación mental frente al mundo y la ubicación lógica frente a las circunstancias. Las herramientas para meter y llegar al núcleo esencial de las cosas, que la puedes aplicar hoy en Bolivia, 2018. Es una manera de ubicarse mental, lógica, social y analíticamente en el mundo, lo suficientemente poderosa como para brindarte las herramientas para que tú apliques y para que animes a otras personas a explicar el mundo. Tu posición, la de tus compañeros y del resto de las personas que viven alrededor de vos en el mundo, por qué piensan así, por qué hacen lo que hacen, por qué dicen lo que dicen y actúan como actúan”.
“Eso que se nos presenta como algo casual y definido por fuerzas muy extrañas, el marxismo te permite ordenarlo. Y eso casual, extraño y difuso se vuelve claro, lógico y en cierta medida hasta predecible de ciertos comportamientos. ¿Y cuál es ése punto de vista fundador u organizador del mundo que Marx se plantea? La injusticia, la desigualdad, la explotación, la segregación, la dominación. Te dice: ‘con estos ojos tienes que acercarte a ver la familia, el estado, la propiedad, la producción, la industria, las identidades, la banca’, todo lo que te llame la atención. Si te colocas desde este punto de vista, de entender el orden lógico del abuso, de la explotación, de la dominación, vas a encontrar la realidad de las cosas. Esa realidad que no se presenta de manera inmediata, como algo natural, normal, equilibrado y ecuánime. Marx dice ‘no, no, no, esa es la apariencia de las cosas, pregúntate sobre quién gana y quién pierde, sobre quién decide y quién obedece, sobre quién se beneficia y quién no’. Y cuando hagas estas preguntas y ordenes tus datos habrás de encontrar lo real escondido detrás de la apariencia”.

“Esos lentes que nos permiten ver más allá del cuerpo, más allá de las paredes, es el marxismo. Por eso hoy hablar del marxismo no es solamente un afán de recordarlo en su impronta de hace 50, 100, 150 años, es buscar cómo un joven de 25, 20, 17 años tiene las herramientas para entender su mundo, su comunidad, su barrio, su colegio, su universidad, su trabajo, sus posibilidades, sus límites y sus contradicciones. Se trata de reestudiarlo, no de recordarlo. Es muy potente para entender el siglo XXI y, en definitiva, entender para transformar. Porque quien se acerca a Marx no puede hacerlo para decir ‘voy a describir al mundo’, no, porque el marxismo te dice que la mejor manera para entender y describir el mundo es transformándolo, y para transformarlo te da el rayo láser, la capacidad para penetrar la realidad. Si tú quieres estudiar la realidad para justificarla el marxismo no te ayuda, pero si quieres estudiar para transformarla ahí tienes al marxismo para darte esa manera penetrante que va por debajo del piso y atraviesa las paredes y los pilares para encontrar el núcleo lógico de esa injusticia y de esa dominación. Y esa herramienta es imbatible porque se alimenta de todas las demás. El marxismo nunca está cerrado ni es la explicación del mundo, porque esa explicación está dispersa entre muchos autores y muchas ciencias, esto te va a ayudar a jalar los otros saberes y los otros conocimientos, darle la vuelta, organizarlo lógicamente y ver el fondo del asunto y cómo transformarlo hacia su superación”.
“Un marxista es un tipo que permanentemente tiene que estar leyendo a los no marxistas, porque tiene que absorber su conocimiento, rebatirlo, tomar sus ideas y superarlas. Marxista que no hace eso no es un marxista, es un creyente de las cosas que están aquí dichas. Pero Marx no ha generado una iglesia, sino que ha generado un pensamiento crítico revolucionario, que no es otra cuestión que comprender las cosas en su fondo y transformarlas. Y para eso uso a todo el mundo, a marxistas y no marxistas: ‘venga, venga, venga, deme su conocimiento’, lo proceso, lo digiero, lo reordeno y así se realimenta constantemente de todos los conocimientos de la sociedad, a través de jerarquías lógicas y relaciones entre lo aparente y lo sustancial, de las contradicciones de la realidad, entre lo visible y lo profundo. El marxismo se recrea y te dice qué teclas tienes que tocar para transformar. No cualquier pensamiento hace eso. Por eso Marx renace y renace, aunque digan ‘ha fallado esta revolución’ o ‘ha fracasado’. De ahí su florecimiento académico y en debates políticos que exceden a los partidos de izquierda. Porque con él se puede explicar mejor el mundo que a través de un economista liberal de hoy. Porque no buscaba justificar la realidad sino transformarla. Y eso le significaba no tener contemplación con nada ni con nadie ya que era un orden injusto. Solamente esa mirada epistémica frente a la realidad nos puede permitir llegar a las contradicciones y al fondo de las cosas y así superarlas”.

Fotografías: Vicepresidencia del Estado Plurinacional de Bolivia.
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