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Mar 29, 2020 La Quinta Pata Filosofía de bolsillo Comentarios desactivados en El encierro vs la filosofía
¿Cómo te está pegando el encierro? El encierro parece que pega de distintas maneras, tiene efectos diferentes según cada persona. Por ejemplo a mi me ha pegado por reírme mucho, pero mucho, de lo que circula por las redes,…por ahí puede ser un poco por el mismo delirio que provoca el encierro. A uno le pegó el encierro por hacer autobombo de su personalidad y puso en alguna red social el siguiente mensaje: “Sabía que esto de ser antisocial me serviría algún día”. A otra, a la Laura Ortubia para ser preciso, le pego por el lado más auto-comprensivo e hizo fuertes declaraciones en su diario íntimo (pero que parece que no es tan íntimo porque lo posteo en el face) y puso. “querido diario: hoy comprendí el verdadero significado de “sola como loca mala”. A otros el encierro les pego por el lado más coqueto y publicaron cosas como la siguiente: “¡qué emoción salir a sacar la basura, no sabía que ponerme!”. A algunos el encierro les enquilombó los horarios y la rutina, por ejemplo hubo uno que escribió preguntando: “¿alguien más desayuna a las 11, almuerza a la 4, merienda a las 8 y cena a la 1?”. Hay quienes el encierro les provoca querer unir al pueblo en una misma lucha contra el coronavirus, pero sin dejar de ser realista y dice en su facebook: “De ésta se sale todos juntos. Algunos gordos, otras embarazadas y otros divorciados. Eso, después se verá”. A otros el encierro les pega por autopercibirse como médicos o psicólogos y postean cosas así: “Si todavía no flasheaste ningún síntoma fracasaste como paranoico”. A uno el encierro le genero ganas de denunciar falsas promesas de ciertos profetas y publicó en las redes un mensajito como este: “no veo ningún pastor evangélico haciendo milagros ni en las calles ni en los hospitales. Qué pasó? Se les acabaron los poderes?”. A otras personas este encierro y la situación en general le pega por desarrollar las teorías más alucinantes sobre el coronavirus, no sé si ya leyeron el posteo que dice: “¿Cuál es tu teoría preferida? 1. Murciélago. 2. Conspiración china para dominar el mundo. 3. Epidemia selectiva capitalista para matar viejos. 4. Venganza de la naturaleza. 5. Experimento social a través del miedo. 6. Virus creado por laboratorios. 7. Dios está enojado por la legalización del aborto. La lista de memes o posteos que hacen chistes con la situación que estamos viviendo es interminable…y al mismo tiempo superpositiva…porque el humor es una de las principales herramientas que tenemos para enfrentar una situación trágica y sobre todo, un modo muy ameno e inteligente de atravesar un periodo de encierro…así que cuando escuchen o lean esta columna la devolución tiene que ser un buen meme!
La cuestión del encierro es un concepto que tiene su lugar en la filosofía. Por ejemplo el tema del encierro está presente en un filósofo contemporáneo: Michael Foucault. El filósofo francés en su libro “La historia de la Locura en la época clásica” dedica su segundo capítulo, llamado “El gran encierro”, precisamente a este tema. Foucault quiere entender como ha sido comprendida la locura en la historia. Según él, en la edad media, es decir desde el siglo 5 hasta el 15, se trato al loco de una manera relativamente amable. En esa época, el loco es una figura casi simpática y, sobre todo, es libre de andar en el espacio público, no está encerrado. En cambio, desde la modernidad, desde el siglo 15 más o menos, comienza el encierro del loco. El loco es apartado, es atrapado y finalmente recluido, encerrado. Foucault dice que este encierro de la locura coincide con el creciente dominio de la fe en la razón, del desarrollo de las ciencia y la tecnología moderna, y que se puede ver, por ejemplo en la famosa frase del filosofo Descartes (pienso, luego existo). Fíjense que una interpretación posible de esa frase es: “para existir tengo que pensar, razonar. El que no razona, no existe”. Recordemos que Descartes es considerado el padre de la modernidad y de una corriente filosófica que se llama precisamente: racionalismo. Pero tanto la modernidad como el racionalismo son formas de razón, más precisamente, la forma de pensar de la nueva clase social que comienzan a dominar el mundo: el capitalista.
En la edad media el hospital era para al leproso, se lo encerraba para que no contagiara al resto, como nos pasa con este virus. Pero avanzada la modernidad, avanzado el capitalismo, el hospital comienza a encerrar a otras personas. ¿A quiénes? A los que la sociedad considera miserables, y enumera ciertas tipos de personas: mendigos, huérfanos, niños o adolescentes rebeldes, ex soldados lisiados, desocupados, ociosos (o vagos les diríamos nosotros), viciosos (como los alcohólicos), viudas, campesinos que perdieron sus tierras, pobres en general, incluso…delincuentes de poca monta. Una mezcla de personas pero que tienen en común ser los indeseables de la sociedad. Pregunta ¿no hay algo de eso que sigue ocurriendo hasta hoy? Precisamente Foucault intenta mostrar que en el origen de la exclusión y el encierro está la cuestión de poder o no poder adaptarse al sistema tal cual es. Es decir que nuestro sistema excluye y encierra al que no se adapta. La cárcel y el manicomio, encierran a quienes no son útiles para el sistema. Hay un encierro selectivo. El sistema discrimina entre útiles e inútiles, y encierra a estos últimos.
Ahora…la historia de este encierro es muy distinta a la actual…en la historia que cuenta Foucault se encierra al que queda afuera, a una minoría; pero nuestro actual encierro se caracteriza porque todos estamos encerrados o por lo menos la mayoría. Es de alguna manera un encierro democrático, plural, horizontal. Sumado al hecho que la mayoría está convencido de hacerlo por su propio bien. Y también al hecho de que podemos salir para comprar comida o ir a la farmacia o ir a laburar (si tu patrón o tu necesidad de comer… te lo exige). Pero justo en ese contraste, en la diferencia entre “el encierro del sistema” y este encierro que estamos viviendo hoy, esta lo interesante. Este encierro nos puede hacer consciente de lo que implica el encierro para otros. De reconocer nuestros emociones, en nuestros delirios de encierro, lo que provoca el encierro en un ser humano, incluso en un animal. Nos permite empatizar con el que históricamente ha estado encerrado. Hoy podemos reconocer en nosotros esos efectos que genera el encierro para comprender a los que han sido siempre encerrados. Es como probarse por un ratito los zapatos del otro, para saber un poco de que se trata estar en su lugar.
Pregunta ¿se puede salir mejor persona después de estar años encerrado en una cárcel y, peor aún, en las condiciones de las cárceles de argentina o de Latinoamérica? ¿o ese encierro es una fábrica de resentimientos contra la sociedad y, al mismo tiempo, una escuela superior, una universidad del buen criminal? ¿Estaremos haciendo bien en creer que se puede re-socializar a alguien a través del encierro? Por supuesto que es necesario encerrar al alguien que es peligroso para la sociedad, pero… ¿ en serio creemos que esa persona puede mejorar después de encerrarla y nada más?
Para ir cerrando…y cumplir con la consigna del título, “encierro vs filosofía” (y ya que está le damos gracias al Gabi Ferro por insinuarme el tema del encierro): ¿Puede servir la filosofía para enfrentar este encierro, el que estamos atravesando? Este es un excelente momento para filosofar, pensar en las cosas realmente importantes de la vida. La ruptura de la rutina, es un caldo de cultivo para repensar nuestras decisiones. Las decisiones amorosas, laborales o personales. Usar este tiempo para reflexionar a partir de una leer un buen libro, ver buen cine, escuchar buena música; pero también, y quizás igual de importante, para detener el cerebro, pararlo un toque y poner en funcionamiento toda la otra parte de nuestro cuerpo: mover un poco el esqueleto, los músculos, las articulaciones, bailar, hacer ejercicio. La filosofía contemporánea reconoce haberse equivocado al haber puesto durante cientos de años, la cabeza en el centro de la persona. Aun antes que el cerebro esta nuestro cuerpo, su realidad, su finitud, su fragilidad y también su fortaleza. Una de las características especiales de este encierro de cuarentena anti-viral, es el exceso de información con el que nos bombardean desde todos los medios de comunicación, haciendo llegar tanto falsas noticias como incluso noticias verdaderas, que también a veces son, sencillamente, demasiado para nuestro cerebro… Por eso, hay que saber desconectar y hacer otra cosa que ponga el resto del cuerpo en movimiento. Moverlo para que nos haga reconocer donde estamos parados y así… recién después… volver a pensar…o no?…Ustedes… qué piensan???
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