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Ago 21, 2016 Eduardo Paganini El baúl Comentarios desactivados en El cruce de Los Andes desde una óptica estratégica
En otra oportunidad[i] habíamos difundido parte de este material tan rico que analiza militarmente la campaña sanmartiniana. Las proximidades de las fechas conmemorativas nos invitaron a reflotar con espíritu complementario de aquellas ediciones algunos párrafos más del texto. En esta oportunidad, especialmente el análisis sobre las potencialidades del ejercito realista asentado en Chile y a cargo de Marcó del Pont. En la próxima entrega nos dedicaremos a considerar al ejército liberador de San Martin.
Obsérvese que hay dos momentos bien distintos de la actividad de San Martín en Mendoza, uno que abarca un largo periodo (agosto 1814 – julio 1816) como gobernador (responsable en los ámbitos; económico, político, social y militar) y otro corto (julio 1816- enero 1817) como comandante del Ejército de los Andes (responsable sólo de la organización y conducción de la operación libertadora).
Las fuerzas españolas en Chile tenían comandos de primera categoría. Ya se ha hecho referencia a los títulos de Marcó del Pont y de Maroto, pero el coronel Ordoñez, el comandante Morgado, jefe del batallón “Talavera”, el comandante Quintanilla jefe del regimiento de carabineros de Abascal y el comandante Barañao (argentino de nacimiento, al servicio del rey que después abandonó y quedó residiendo en Chile, donde llegó a ser gran amigo de Las Heras), jefe del regimiento de Húsares de la Concordia, eran valientes y aguerridos soldados.
Si la suerte de las armas les fue adversa en esta oportunidad, no debe pensarse que ella fue fruto de su incapacidad, sino de que debieron enfrentar a un adversario de capacidades desconocidas en América y uno de los más hábiles que se pueden encontrar en la historia del mundo de todos los tiempos.
El plan de engaño, tendiente a mantener a las fuerzas realistas dispersas en el S. de Chile, como se puede tal vez apreciar a través del breve resumen y como un poco más adelante se verá, es una verdadera obra de inteligencia, propia de la mente más sagaz; la organización del Ejército de Los Andes, su instrucción, la preparación del franqueo y la conducción del mismo, la precisión con que indica por anticipado el día y el lugar en que se llevará a cabo la batalla decisiva, solo esto basta para demostrar la genialidad de San Martín. Conducir un ejército no es sólo ponerse a su cabeza el día de la batalla y por una afortunada maniobra derrotar al enemigo.
Conducirlo es cumplir el conjunto de actividades que nacen cuando se concreta el objetivo y en base al mismo se cumplen todos los pasos de creación del apropiado instrumento, etc. y culminan, entonces si, en la batalla a la cual se ha concurrido con tantos factores de victoria a favor, que como decía Napoleón está ganada de antemano y San Martín es quien justamente obra de esa manera. Marcó del Pont, inducido por las noticias falsas que propaló San Martin por todos los medios a su alcance, destacó tropas a Concepción, Curicó, Talca, San Fernando, Rancagua, etc. y disminuyó notablemente los efectivos en la capital. De este modo la masa de las fuerzas realistas quedó distribuida, cubriendo las localidades principales del S. de Chile.
El secretario de Marcó, Dr. Reyes, le aconsejó distribuir las fuerzas milicianas en toda la capitanía a fin de vigilar y proteger los pasos de la cordillera y mantener reunidas en los alrededores de Santiago las unidades de línea, pero no fue escuchado y en diciembre de 1816 su dispositivo es el que se indica en el anexo 2.
Al observar los problemas que se presentan al gobernador de la Capitanía general de Chile, para defender el territorio surgen naturalmente dos preguntas a las cuales daremos respuesta a continuación:
Primera: La existencia de la Cordillera de Los Andes ¿facilitó o dificultó los planes de Marcó del Pont? y ¿facilitó o dificultó los planes de San Martín?
Segunda: ¿Cuál pudo haber sido el dispositivo de Marcó y cuáles medidas debió haber adoptado para enfrentar la invasión de San Martín?
La existencia de la Cordillera de Los Andes ¿facilitó o dificultó los planes de Marcó del Pont? y ¿facilitó o dificultó los planes de San Martín?
La cordillera de Los Ancles facilitó los planes de Marcó del Pont e “inicialmente” facilitó los planes de San Martin y luego los dificultó.
Las razones en que se sustenta esta opinión son:
La cordillera de Los Andes es un formidable obstáculo de alturas inaccesibles y abismos insondables, ríspida y escarpada en su altimetría; de condiciones climáticas que hacen casi imposible la vida. Su franqueo sólo es posible por muy pocos y determinados lugares de difícil acceso y transitabilidad general, aun durante los únicos tres meses del verano en que son practicables.
Como todo obstáculo favorece la defensiva y dificulta la ofensiva. Quien ataca se ve precisado a operar únicamente en verano; constreñido a hacerlo sólo por algunos difíciles lugares con todas las desventajas señaladas en el capítulo IV. Quien se defiende, además de dejar que el adversario cargue con todos los inconvenientes que se señalan para el que ataca a través del cordón montañoso, tiene la ventaja de tener sólo que vigilar las líneas de invasión y no el total de los 800 km de frontera y ello nada más que durante los tres meses del verano.
El defensor, además de poder cerrar los desfiladeros con reducidos efectivos, puede en caso necesario, retardar el avance enemigo para permitir la reunión de las fuerzas y dar luego la batalla, antes de que aquél hubiera conseguido desembocar con todas sus tropas, batiéndolas por partes, sucesivamente, o bien antes de que hubieran recuperado su capacidad combativa, disminuida como consecuencia de la travesía.
Inicialmente, mientras organizaba el ejército y hasta tanto llegaba el momento de emprender la magna empresa, los planes de San Martín fueron defensivos y la cordillera los favoreció.
Posteriormente cuando los planes fueron ofensivos, los dificultó. Cuando hubo de vencer el factor geográfico, inerte, lo hizo con tanta sabiduría que sólo perdió los miles de mulas que había previsto y llegó al occidente con sus huestes intactas, listas para librar la batalla en el lugar calculado.
Marcó tuvo siempre planes defensivos y por ello el factor geográfico lo favoreció. Fue víctima de un engaño muy bien urdido y cuando se dio cuenta, ya había perdido todo, sin entender bien cómo y por qué.
Hay quienes dicen que fue necesaria la existencia de un Terencio Varron para que se produjera un Cannas. ¡Profundo error! Porque siguiendo esa línea de pensamiento podría decirse que fue necesaria la existencia de Aníbal para que se produjera Zama o que se necesité de un Napoleón para que hubiera un Waterloo.
Por ello se insiste, en que San Martin no dio Chacabuco y Maipú porque existieron Marcó y Osorio, sino que esas batallas se dieron, porque a pesar de las capacidades militares de los españoles, un superdotado conductor los enfrentó. En sus Memorias, escritas en Santa Elena, refiriéndose al paso de Los Andes, ha dicho Napoleón: por el sólo hecho de ejecutarla, levanta un monumento de gloria inmortal al ejército que la llevó a cabo.
¿Cuál pudo haber sido el dispositivo de Marcó y cuáles medidas debió haber adoptado para enfrentar la invasión de San Martín?
Antes de responder, es indispensable hacer notar que las ideas que en general se exponen, tienen valor cuando son producto del razonamiento, es decir, cuando se fundan en razones. Su peso lo da el peso de las razones que las apoyan.
Además no hay que inferir que, si Marcó hubiera adoptado el plan que se detallará, no hubiese sido vencido; sólo se juzga, por las causas que se exponen, que es probable que tal vez se hubiera podido presentar a la batalla con un mayor número de factores de éxito a favor.
En principio Marcó adoptó una defensiva estratégica inicial, que se juzga correcta porque:
1) Su objetivo: “Mantener Chile en su poder” no lo “obligaba” a abandonar el territorio, para ir en busca del enemigo (ofensiva estratégica). En consecuencia podía sin desmedro del cumplimiento de su objetivo ceder la iniciativa al adversario, quien debería cruzar la cordillera, con todas sus consecuencias, si quena disputarle la posesión territorial.
2) Si, a pesar de que el objetivo que perseguía no lo impulsaba a adoptar la ofensiva estratégica, se lanzaba a través de Los Andes para destruir al enemigo en su territorio, tendría que afrontar el terrible problema del franqueo y dejar Chile sin vigilancia, lo cual estimularía la insurrección.
En ese caso, luego de un extenuante esfuerzo, se encontraría en territorio hostil, con enemigo al frente, con enormes distancias a recorrer antes de poder alcanzar el centro vital del adversario y prácticamente sin línea de comunicaciones.
No parece difícil un funesto pronóstico para Marcó si se empeñaba en esta alternativa, que ya se ha dicho no era de ejecución obligatoria para alcanzar el objetivo que debía alcanzar.
3) Su objetivo: “Mantener Chile en su poder” le imponía lanzarse sobre el enemigo que cruzara Los Andes (ofensiva táctica) con el fin de aniquilarlo.
4) Dos necesidades antagónicas influenciaban la resolución de Marcó: la primera, mantener el orden interno, imponía la distribución de las fuerzas en las principales poblaciones del territorio, para respaldar a las autoridades españolas; la segunda, responder al ataque del enemigo exterior, imponía la reunión de las fuerzas, para así operar en el momento oportuno.
La primera necesidad podía satisfacerse sin inconveniente durante el invierno, en que el cierre de la cordillera impedía el ataque desde el E.
Durante el verano que era cuando se presentaba el doble problema, debía pasar a primer plano la amenaza de enemigo exterior; vencido éste resultaría luego factible, con la fuerza vencedora, restablecer el dominio español en los lugares en que se hubiese perdido.
Por lo tanto Marcó debió haber distribuido sus fuerzas en invierno para mantener el orden y a principios de diciembre haberlas reunido para enfrentar al enemigo de Mendoza, aun a riesgo de que algunas provincias se sublevaran.
5) Santiago por su ubicación en la zona más rica y densamente poblada de Chile, próxima a Valparaíso, su mejor puerto, asiento de las autoridades y centro de la actividad política, económica y social, ejercía una influencia tan grande, que su posesión podía asociarse directamente al dominio del territorio o significar un jalón sumamente importante en su conquista.
En consecuencia, la masa de las fuerzas debía haberse reunido en las proximidades de Santiago, para protegerla, sobre todo desde la dirección más peligrosa: la del E.
6) Mantener las fuerzas en la zona de Santiago, en una actitud pasiva hubiese sido un error, porque, como se ha dicho, para cumplir su misión (alcanzar su objetivo) debía lanzarse sobre el enemigo. Para ello era necesario primero enterarse por dónde avanzaba el adversario para ir a su encuentro en tiempo oportuno.
Para esto, debió contar con un servicio de informaciones (exploración dentro de la cordillera y espías en la región de Cuyo) que le permitiera tomar oportuno conocimiento de los movimientos de las fuerzas patriotas (en la realidad los espías fracasaron, pero la exploración no) y además debió haber reunido las caballadas cerca de Santiago, tanto para negar movilidad al enemigo como para asegurar la propia, permitiendo la llegada en oportunidad de la masa de ñas fuerzas al lugar de desemboque del ejército invasor.
7) Si las fuerzas patriotas avanzaban por un solo paso debía procurarse atacarlas antes que hubiesen terminado de desembocar o bien antes que hubiesen terminado de reponerse del esfuerzo, por las razones que no se dan por obvias.
8) Debiendo considerarse los efectivos de San Martín —equivalentes a los propios—, lo más probable era que franquease por dos pasos por lo menos; en ese caso sólo se podía ser superior en medios, donde se buscase la decisión, manteniendo las propias fuerzas reunidas e impidiendo la reunión de las del enemigo. Esto se podría obtener, conteniendo con efectivos mínimos a una columna y atacando con el resto a la otra.
Como consecuencia de lo dicho surge otra pregunta: ¿Qué error cometió Marcó?, la cual debe responderse: Por querer proteger todo no protegió nada; distribuyó sus tropas y cuando se enteró del avance de San Martin, como si subestimara a su oponente o como si tuviera a menos sus cualidades profesionales, se demoró, le dio tiempo y le puso a su alcance las fuerzas aún no reunidas, con el resultado de que cuando quiso continuar ya todo había terminado.
No supo aprovechar las ventajas naturales que el terreno le ofrecía.
Otra pregunta también cabe: ¿Podía o debía Marcó desechar totalmente la posibilidad de un avance enemigo por algunos pasos? Cuando se trata de determinar el probable proceder del enemigo, debe suponerse que éste adoptará, de todos aquellos posibles, el más desfavorable para el cumplimiento de la propia misión o del objetivo que se desea alcanzar.
El objetivo de Marcó, se ha dicho, era: “Mantener Chile en su poder”.
El adversario podía proceder a invadir el territorio por muchos lugares, pero los más desfavorables para el objetivo español, eran los que desde Mendoza y por el camino más corto conducían a Santiago; verdadero corazón de Chile, cuya posesión podía asociarse sin más al dominio del país.
También podía apreciarse que podría invadir por los pasos de más al N., pero no requiere mayor fundamento la afirmación de que ese no era el proceder más desfavorable para el objetivo de Marcó. Asimismo, la invasión por el S., si bien presentaba un mayor peligro que por el N., no representaba tanto como por el centro. Si Marcó reunía sus fuerzas en Santiago, estaba en las mejores condiciones para responder al más desfavorable de los procederes del enemigo y con mayor razón a cualquier otro que no lo fuera tanto.
Se habrá observado el hincapié que se hace en el cumplimiento de la misión u objetivo; ello radica en el hecho de que en la guerra, victoria es sinónimo de misión cumplida u objetivo alcanzado y derrota lo contrario y ella, la guerra, se gana con la suma de infinitas misiones cumplidas.
Además, es la misión a cumplir u objetivo a alcanzar, el factor fundamental que orienta todas las reflexiones del conductor y el que confiere sentido a cuanto se haga.
Fuente: Tte. Cnel. Carlos Monti (RE), Campaña de los Andes, Buenos Aires, Laboratorios Dr. Gador, ap. 1975. 3 fascículos.
Referencias:
[i] Cf. San Martín en Mendoza I y II, El Baúl en La Quinta Pata, mar 18 y 24, 2013. http://la5tapata.net/san-martin-en-mendoza-i/ y http://la5tapata.net/san-martin-en-mendoza-ii/
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