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Feb 23, 2020 La Quinta Pata Opinión Comentarios desactivados en La agonía final de los viejos códigos periodísticos
Los periodistas nacidos hace sesenta años o más, los viejos, aprendieron códigos de ética que al parecer morirán con ellos. Uno de estos códigos era el de citar las frases de otros autores entre comillas, con mención de la fuente. El que copiaba oraciones enteras como propias perdía su reputación ante los demás compañeros de este «violento oficio de escribir», como lo llamara Rodolfo Walsh, uno de sus maestros.
Los tiempos han cambiado, y han cambiado también los viejos códigos periodísticos. Uno de estos casos, entre tantos, es el de la nota publicada en La Izquierda Diario el 6 de febrero pasado, titulada «Los rugbiers, las redes sociales y la violación como castigo», firmada por Daiana Zottich, del Centro de Profesionales por los Derechos Humanos (Ceprodh).[1]
En ella se encuentran frases bien escritas y bien logradas, tales como:
«Penetrar, en el imaginario masculino patriarcal es someter y humillar. Es practicar el coito como relación de poder».
«La cultura de la violación en Argentina no se corresponde solo a los casos de abuso, sometimiento y agresión sexuales encuadrables en el artítulo 119 y ss. del Código Penal».
«Soldados que violan o esclavizan sexualmente a las mujeres del bando contrario con el afán de poseerlas y deshonrarlas, de cosificarlas, buscan atacar no solo a las mujeres sino desmoralizar y dañar al bando contrario».
Pero al comparar estas frases con las publicadas en el artículo titulado «Más allá de los dichos de Cordera: patriarcado y cultura de la violación», firmado por Federico Mare y publicado también en La Izquierda Diario el 26 de agosto de 2016,[2] surge la desagradable sensación del cambio de los tiempos y de la agonía final de los viejos códigos periodísticos.
En efecto, Mare había escrito:
«Penetrar, en el imaginario masculino patriarcal (aun en su variante menos misógina o más cortés), es someter y humillar. Es practicar el coito como relación de poder».
«La cultura de la violación en Argentina no se reduce, por cierto, a los casos de abuso, sometimiento y agresión sexuales encuadrables en el art. 119 y ss. del Código Penal».
«Soldados que violan o esclavizan sexualmente a las mujeres del bando contrario con el afán de poseerlas y deshonrarlas, de cosificarlas y hundirlas en la ignominia; pero también con el propósito de escarnecer y desmoralizar a los combatientes rivales».
Como se ve, el texto de Zottich se apoyó en el copiado y pegado casi textual de no una, sino de tres frases ajenas, escritas hace ya más de tres años. Sin entrecomillar, y sin mencionar su autoría, apropiándose del vuelo de la pluma de Mare.
Cuando la nota de Zottich fue publicada originalmente, las frases estaban expresadas tal como se describen en este artículo. Pero a raíz de un reclamo de Mare, se les agregaron con posterioridad un par de líneas tales como: «Federico Mare historiador y ensayista (sic) desarrolla esa discusión a propósito de los dichos de Cordera», o: «En la actualidad, como desarrolla Federico Mare…». Pero las frases copiadas y pegadas siguen sin entrecomillado, como si las hubiera escrito ella misma.
Si Zottich hubiera recorrido las redacciones de El Mundo en tiempos de Arlt, Crítica en la era de Horacio Quiroga y Alfonsina Storni, el viejo Clarín de la época de Bayer y González Tuñón, o aún el Página 12 de Rogelio García Lupo y Osvaldo Soriano, habría sido objeto de miradas recelosas, como se mira a una carnera o krumira, y no a una compañera confiable y cabal.
Pero las cosas han cambiado. Han triunfado los paradigmas del neoliberalismo: apropiarse de lo ajeno, y lucirlo en público con orgullo. La vida se ha mezclado «igual que en la vidriera irrespetuosa» del Cambalache discepoliano. Los viejos tendrán que asumirlo; así como que se enterrarán, junto con ellos, los últimos vestigios de una ética que perdió la batalla final, derrotada por la impiedad de los tiempos.
P.S: después de escrita y remitida esta nota, el artículo de Zottich había sido retirado de la página web de La Izquierda Diario. No obstante, pocos días después volvía a ser publicado, esta vez como correspondía, entrecomillando las oraciones de Mare y mencionando la fuente. El reclamo del autor obtuvo así, finalmente, satisfacción.
[1] https://www.laizquierdadiario.com/Los-rugbiers-las-redes-sociales-y-la-violacion-como-castigo
[2] http://www.laizquierdadiario.com/Mas-alla-de-los-dichos-de-Cordera-patriarcado-y-cultura-de-la-violacion
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