Última Actualización octubre 18th, 2022 8:09 AM
Abr 03, 2016 Eduardo Paganini El Baúl Nacional Comentarios desactivados en La literatura del NOA hacia fines de los ‘70
Signada por la diversidad, la literatura argentina parece, sin embargo, girar casi exclusivamente alrededor de un punto que resume creaciones, producciones y, en síntesis, la historia de las letras nacionales: Buenos Aires. El fenómeno no es nuevo, y obedece a factores ajenos a la calidad estética o el alcance humano de los productos culturales. Más bien tiene que ver con otro tipo de desfasaje originado en el desigual desarrollo de las regiones del país.
La distinción que generalmente se hace entre literatura nacional y literaturas regionales —una clasificación que de por sí abre a la polémicas— implica deslindar la producción literaria en “zonas” que, cierto es, generalmente responden a parámetros y jerarquías diferentes. Sólo que muchas veces se tiende a marginar estas expresiones provincianas de la ancha franja de la creación nacional sin entender que éstas también participan —con su diversidad y singularidad— del complejo cuerpo de las letras nacionales.
Valga la aclaración para hacer referencia a algunos aspectos de la realidad ficcional del noroeste argentino que ocupa, por derecho propio, un lugar en nuestra historia literaria.
La región y el ancho mundo
A lo largo de los años, autores y obras del noroeste (una franja que abarca las provincias de Tucumán, Salta, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja) fueron conformando un perfil singular íntimamente ligado al medio pero también capaz de contactarse con el ancho mundo. Casi con tenacidad, esa unión entre lo inmediato y lo universal terminó por imponerse en varios creadores que valorizaron el contexto regional pero sin quedarse en lo superficial y anecdótico de los seres y las cosas.
Como en otros ámbitos culturales, la literatura del noroeste admite líneas de evolución y aportes renovadores que la proyectaron por encima de estrechos y dogmáticos localismos. Pero a partir de una consigna frecuente y apasionada: desentrañar la praxis circundante, preguntarse —como lo hizo una poeta santiagueña[i]— “de dónde viene esa tristeza grandiosa que traspone lo épico y trágico, que ya no protesta ni maldice, ni se desespera, ni renuncia, ni se queja, sino que canta y canta”.
Si muchos poetas y narradores provincianos de las primeras décadas del siglo se quedaron en un mero pintoresquismo de cañaverales, selvas o valles sin ahondar en lo significativo de las vidas y las geografías norteñas, con el paso del tiempo otros enriquecerán esa imagen volviéndola fecunda y proyectable.
Una búsqueda incesante
Poco a poco, con marchas y contramarchas, alimentándose de una larga tradición que admite raíces españolas y arcaizantes pero también incorporando saludables cambios, la literatura del noroeste del país fue quemando etapas y recomponiendo —aun por las vías de la destrucción— una estética perdurable. Principalmente a través de la poesía —el género de mayor difusión en el noroeste— y la narrativa breve esa búsqueda se vuelve incesante.
El Tucumán de la década del ‘40 asiste al nacimiento de la revista Cántico (Andersen Imbert, Morínigo y Pucciarelli son algunos de sus impulsores) y poco después el grupo de La Carpa define sus premisas: “no tenemos ningún mensaje regionalista que transmitir como no sea nuestro amor por este retazo de país… nada debemos a los falsos folkloristas”. Tucumanos, santiagueños, salteños o jujeños están comprometidos en esta nueva dirección asentada en el caos metafórico y los aportes de corrientes de vanguardia.
Las lecturas de Milosz, Vallejo, Breton o Tzára andan por detrás de esta retórica liberada que consolida un auténtico regionalismo.
Años después, en Jujuy, la revista Tarja emprende su labor “desterrando el azar y la gratuidad”. Mario Busignani escribirá en sus páginas: “creemos en la vida y destino popular de todo arte verdadero (…) pero creemos, a la vez, en la necesidad de transfiguración y universalización de lo tradicional para referirlo a la total experiencia del hombre actual”.
Cuadernillos, revistas orales, cartones de poesía o encuentros de poetas son algunas de las formas de las que se valen los escritores de esos años para hacer conocer sus escritos. Casi imposibilitados de acceder a la página impresa —la ausencia de una industria editorial es un mal que aún hoy persiste— y con dificultades en la circulación y difusión, los creadores deben hacer esfuerzos para preservar su voz en ese contexto cultural. A pesar de las diferencias, cierta unidad en el estilo de vida de las provincias dan a esa literatura una fisonomía propia- capaz de “vencer los caminos de la Argentina, América y el mundo”.
Las últimas promociones
Títulos y nombres que sería imposible enumerar en esta aproximación van sumándose en las últimas décadas a este trayecto de real vigencia en las letras argentinas. Las últimas promociones admiten cada vez menos el juicio fácil y la propuesta simplista. Conciencias, jerarquías y atmósferas se adaptan, como en todas las regiones del mundo, a una época y un tiempo cada vez más complejo. Las fabulaciones y los versos de la literatura del noroeste participan de esa sostenida veneración que parece no tener fin. Un lenguaje liberado de ataduras y de retóricas desdeña la linealidad y multiplica los puntos de vista para gestar (escribe Néstor Silva) el “comienzo inevitable, de los que nacen siempre”.
Con toda esa significativa tradición, la literatura del NOA ha sabido eludir los estrechos márgenes del localismo sin dejar de ser el producto singular de un contexto misterioso, pletórico de fantasías y mitos. La gran rueda del mundo circula por esos espacios provincianos; recorre —por citar algunos— los símbolos de Daniel Moyano, en La Rioja; o los espejismos mágicos de Héctor Tizón, en Jujuy; mezcla rostros universos y premoniciones en los versos de Arturo Álvarez Sosa e ilumina las narraciones impecables de Ramón Alberto Pérez, los seres esperpénticos de Juan José Hernández, de Tucumán, y circula por algunos poemas de Castilla o Aráoz Anzoátegui, en Salta. En su marcha ha dejado una expresión regional con valores sólidos que responde a las exigencias de los nuevos fenómenos sociales y estáticos y sigue entregando, como dice el cuentista Ivo Marrochi, “una indagación, una experiencia que ni uno mismo sabe dónde va a parar”.
Referencias:
[a] Periodista y editor argentino contemporáneo.
[i] Por lo que hemos podido investigar se refiere a María Adela Agudo, quien perteneció al grupo literario La Brasa de Santiago del Estero y posteriormente a La Carpa en Tucumán. Para mayortes datos se puede ver http://bibliotecajwa.com.ar/santiago/doku.php/maria-agudo
Feb 11, 2018 Comentarios desactivados en Liliana Bodoc: la madre de los Confines
Ago 13, 2017 Comentarios desactivados en 50 verdades sobre Gabriel García Márquez
Jul 02, 2017 Comentarios desactivados en Aimé Painé, portavoz de los pueblos originarios II
Jun 12, 2017 Comentarios desactivados en Felipe Guaman Poma, un cronista de Indias sin pelos en la lengua, ni en el buril
Oct 02, 2022 Comentarios desactivados en ¿Cómo les fue a las principales empresas argentina en los últimos años? Ventas, rentabilidad y costos laborales
Acerca de Últimas entradas Eduardo PaganiniBaulero Últimas entradas de Eduardo Paganini (ver todo) Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I) - julio 9, 2017 Para mersas y gente bien: chau Landrú - julio 9, 2017 Aimé Painé, portavoz de los pueblos originarios II - julio 2, 2017 El...
Sep 02, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal: análisis de los ingresos, gastos y resultados del Sector Público Nacional – Datos a julio de 2022
Jul 27, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal de junio 2022: menores gastos en subsidios y mayores en obra pública
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
Acerca de Últimas entradas Eduardo PaganiniBaulero Últimas entradas de Eduardo Paganini (ver todo) Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I) - julio 9, 2017 Para mersas y gente bien: chau Landrú - julio 9, 2017 Aimé Painé, portavoz de los pueblos originarios II - julio 2, 2017 por...