Última Actualización agosto 15th, 2026 2:48 AM
Abr 17, 2016 Eduardo Paganini El baúl Comentarios desactivados en Sobre Antonio Di Benedetto
Una sesuda reflexión sobre la temática y los símbolos que se entreveran en la producción de Antonio Di Benedetto realizado por la Prof. Dolly Isabel Sales de Nasser, docente de la U.N.Cuyo. El texto, polémico y opinable como todo texto, se adentra en motivos recurrentes del autor analizado, vinculados singularmente con las miradas que propuso en su momento el existencialismo.
La edición presenta algunas deficiencias de cuidado que se hace más visible en tres notas al pie de página que seguramente existieron en el original de la Prof. Sales de Nasser, pero que en la publicación resultaron omitidas (en el texto se han conservado los llamados)
Absurdos es el título del libro que reúne quince cuentos de Antonio Di Benedetto, once de los cuales se editaban por primera vez en la colección y cuatro que pertenecían a su producción anterior: Caballo en el salitral, El juicio de Dios, Pez y Los reyunos.
Si bien cada relato es un cuento acabado, en el que la destreza del escritor se hace siempre evidente, el agrupamiento de estos en un único libro responde a la marcada unidad que exhiben, establecida por diferentes aspectos. Entre ellos, podemos señalar, la textualización de un espacio que siempre es el mismo: el campo cuyano, en cuyo marco se desenvuelven historias de corte realista, onírico, policial, fantástico y hasta humorístico; la presencia de personajes marcados por una honda vocación de soledad e inclinados a esperar el pequeño o gran milagro que puede cambiar su existencia, o bien, la correspondencia que se establece entre hombres y animales.
De hecho el título de la colección no es arbitrario sino que alude a un elemento ya consubstancial de la obra de Di Benedetto: el absurdo que asiste la vida cotidiana de hombres sencillos y que se modula con diferentes matices en cada uno de los cuentos de la colección.
Ahora bien, esta palabra, absurdo, nos remite inmediatamente a la filosofía existencialista, que, además, forma parte del contexto cultural que marcó a la generación de Di Benedetto (la generación del 55). Si a esto unimos otras notas de la temática dibenedettiana como son la espera, generalmente infructuosa, en la que se ven sumergidos sus personajes y la angustia que se apodera de ellos como lógica consecuencia de sus actos fallidos para alcanzar las metas propuestas, se hace evidente y casi inevitable referirnos al escritor mendocino como un escritor existencialista. Sin embargo, cuando nos enfrentamos, renglón tras renglón, con los personajes y el drama existencial en el que se ven envueltos, nos parece percibir que algo distingue a Di Benedetto del resto de los escritores marcados por el pensamiento existencial. Creo que la diferencia está dada por el modo en que los personajes encaran los presupuestos existencialistas. De hecho, para el existencialista el absurdo tiene como origen el vaciamiento de sentido de todos los conceptos que hacen a la esencia del hombre. La nada es lo que se erige como fundamento y fin de cada principio. El hombre mismo está determinado por la nada. Por lo tanto conceptos como el de libertad o trascendencia (entre otros), pierden sentido y significación, se vuelven absurdos. La existencia misma se despoja de sentido. En este marco, entonces la esperanza no tiene lugar, puesto que nada hay que esperar. La conciencia del absurdo existencial —en un sentido ontológico al modo sartreano: el ser es fundamentalmente absurdo, o bien como resultado “del conflicto del hombre y del mundo, de las exigencias racionales del hombre chocando constantemente (y especialmente por la muerte) contra la irracionalidad del mundo”, al modo de Camus—, genera la angustia que lo caracteriza.
En cambio, muchos de los personajes dibenedettianos son hombres que ponen sus expectativas en algo que esperan que ocurra, y la espera se convierte en el móvil de sus acciones. Así es que viven y actúan con un fin preciso ya sea inmanente o trascendente, pero en el que creen, no dudan de su existencia, y lo buscan como meta de su accionar. La espera en Di Benedetto, a diferencia de la existencialista, se reviste de sentido, los personajes la cargan de significación.
La angustia también está presente: la angustia del que espera una muerte injusta, la angustia del que se siente desfallecer de hambre, la angustia del que teniendo todo a su alcance es incapaz de acceder a ello por un impedimento de orden físico.. Angustia, sí, pero no angustia existencial, no angustia por la certeza de que la nada es lo que nos rodea: es una angustia signada por lo cotidiano que surge de algo muy concreto, y está determinada por la espera, o por la conciencia de la imposibilidad de conseguir un objetivo concreto que, muchas veces, puede estar o está efectivamente, al alcance de la mano.
Podemos decir, entonces, que si bien Antonio Di Benedetto comparte con los pensadores existencialistas la creencia en el absurdo fundamental de la existencia y del mundo, no habría una aceptación rigurosa de los fundamentos que cimentan esta doctrina. De allí el peculiar matiz que toma en su obra y que sin duda tiene que ver con esa originalidad —tantas veces elogiada por sus pares—, del estilo, de la temática, del mundo focalizado y descubierto por la mirada intuitiva y profunda del destacado autor mendocino.
Es en este marco en el que se insertan los cuentos que nos ocupan: Caballo en el salitral y Aballay.
Ambos cuentos sorprenden desde el comienzo puesto que al iniciar la lectura el relato parece encaminarse por un rumbo que abandona en el momento menos pensado y lo que suponíamos era el núcleo o personaje central del texto suele convenirse en un marco propicio para el verdadero asunto que interesa al narrador.
A medida que avanza la narración Di Benedetto, con un dominio magistral de la lengua, logra el efecto de tensión indispensable en la trama cuentística. Prepara, siguiendo detalles de un buen observador, el final presentido que, inesperadamente, se vuelve otro. Esta dinámica del relato arranca al lector —que poco a poco va siendo partícipe del drama textualizado—, una leve sonrisa, un gesto de alivio o bien de pesar.
En Caballo en el salitral se textualiza el drama de la existencia confinada a un espacio que parece no pertenecer al mundo, y que se vuelve, a menudo, en contra de aquellos que lo habitan. Esta inclemencia del clima y del ámbito campesino, en ese mareo casi atemporal, se vuelve más dramático cuando se nos presentan los personajes que padecen sus consecuencias, personajes sencillos, íntimamente ligados a la tierra, casi imagen del hombre primordial, inocente, exento de maldad, cuya rudeza conquista la simpatía del lector. Lo mismo ocurre cuando el protagonista es un animal. Hombres y animales, casi no se diferencian en ese contexto en el que los ubica la pluma descriptiva de Di Benedetto. Sufren y padecen las mismas peripecias. En este sentido Caballo en el salitral es un cabal ejemplo. Esa notable cercanía entre el hombre y el animal probablemente tenga que ver con una idea de Di Benedetto de la necesidad de elevar el espíritu del hombre, puesto que esta capacidad es la que lo hace verdaderamente diferente del animal; cuando el hombre queda atado a sus pasiones, a sus miedos, a sus instintos, entonces se acerca al mundo de lo irracional, al mundo animal. De este modo los animales, como afirma Marta Castellino en un estudio reciente, son simples máscaras del hombre. De este modo es posible detectar, frecuentemente, entre los cuentos, una serie de paralelismos que involucran tanto a hombres como a animales, paralelismos en los móviles, en las carencias, en las actitudes, en los destinos. Ambos deambulan por un espacio que, también, siempre es el mismo: el campo cuyano que se nos muestra en toda su aridez desértica. La elección de este escenario y de sus rasgos definitorios tiene que ver con las características que presentan los personajes: silenciosos, hechos a la soledad y habituados a la espera paciente y persistente.
Aballay por su parte, combina elementos de índole religiosa, folklórica, popular y hasta mítica.
Un hombre, sencillo como el que más, se siente perturbado por el sentimiento de culpa que le produce el haber matado. Siente la necesidad interna, como un llamado que surge de lo más profundo de su ser, de purgar su culpa. Un hecho le ofrece la oportunidad de decidir el modo. El destino lo ha llevado a un pago en el que un sacerdote católico ha iniciado una novena. El sermón lo pone en contacto con la forma de hacer penitencia de los estilitas, quienes montados en una pilastra de los antiguos templos paganos, se desligaban del mundo y vivían de la misericordia de quienes se apiadaban de ellos. Al modo de los antiguos Aballay monta en su caballo para no desmontar nunca más. Su perseverancia y humildad, le van ganando el favor de la gente que cree ver en él a un verdadero santo. Aballay nunca se hace eco de esos rumores y sigue fiel a su elección. Sin embargo esta penitencia que se ha impuesto, no logra borrar la mirada del niño cuyo padre ha matado. La permanencia de esta imagen en la conciencia del personaje le produce la certeza de que su mortificación y arrepentimiento no son suficientes —“no había arreglo con el gurí”— sino que su redención llegaría por otro camino. En este cuento es clave la noción del pecado: «El sentido central de hatta, —vocablo que el hebreo emplea para designar al pecado— es «faltar al término de su acción, no conseguir su objetivo». La acción del sujeto no alcanza su término sino que se frustra: equivocar la llegada, no dar en el término.
A este significado se une el de rompimiento de un lazo entre dos personas unidas por un compromiso profundo de fidelidad; quiere decir que el hombre, pecando, rompe la comunión con Dios, con una infidencia que va contra Dios (…).
En esa frustración de la llegada hay un frustrar la marcha, un perder la ruta. «Bueno y recto es Yahvé, por eso señala la ruta a los que la han perdido» (Ps. 25,8), es decir, a los pecadores.
¿Qué significa, en definitiva, «faltar a Dios»? «Faltar a Dios, es faltar el término que Dios nos ha fijado, es faltar nuestro destino, es pues, faltarnos a nosotros mismos», como dice Guillet. Pero ello quiere decir que por la hamartía la existencia no alcanza su destino eterno; es decir, colmar al cabo de la historia personal el deseo acuciante, inextinguible e irrenunciable de felicidad total. Y frustrar nuestro fin último es frustrar el sentido de la existencia, volverla absurda. Es, por eso mismo, faltar a nuestro ser. Una suerte de muerte metafísica. La amartía [sic] es la introducción del absurdo en el ámbito existencial, como una amenaza cuya dinámica tiende a poner en jaque al ser; la expresión obvia de su victoria se deposita en el receptáculo vacío de la muerte biológica.
Dos cuentos magistrales que, si bien no agotan el ideario creativo del autor, son una clara muestra de su riqueza expresiva, temática y simbólica.
Fuente: Dolly Isabel Sales de Nasser, Aproximaciones a la cuentística de Antonio Di Benedetto: Absurdos en Antonio Di Benedeto: estudio preliminar y selección de cuentos lugar, Cuadernos del Cuyum: Ediciones del Canto Rodado, s/d. También hay referencia de haber sido publicado en Piedra y Canto; Cuadernos del Centro de Estudios de Literatura de Mendoza. Mendoza, CELIM, FFyL, n° 5: 121-136.
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Гарантія справедливості у Казино Горилла
Ago 15, 2026 Comentarios desactivados en Le rôle des avis joueurs dans la réputation de WinOui
Jul 29, 2018 Comentarios desactivados en «Primer verso», de Eva Zamporlini
Jul 09, 2017 Comentarios desactivados en Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I)
Oct 02, 2022 Comentarios desactivados en ¿Cómo les fue a las principales empresas argentina en los últimos años? Ventas, rentabilidad y costos laborales
Acerca de Últimas entradas Eduardo PaganiniBaulero Últimas entradas de Eduardo Paganini (ver todo) Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I) - julio 9, 2017 Para mersas y gente bien: chau Landrú - julio 9, 2017 Aimé Painé, portavoz de los pueblos originarios II - julio 2, 2017 El...
Sep 02, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal: análisis de los ingresos, gastos y resultados del Sector Público Nacional – Datos a julio de 2022
Jul 27, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal de junio 2022: menores gastos en subsidios y mayores en obra pública
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
Acerca de Últimas entradas Eduardo PaganiniBaulero Últimas entradas de Eduardo Paganini (ver todo) Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I) - julio 9, 2017 Para mersas y gente bien: chau Landrú - julio 9, 2017 Aimé Painé, portavoz de los pueblos originarios II - julio 2, 2017 por...