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Ninguno de los cuatro canales que irrigaban el poblado prehispánico descubierto en 1551, con la tierra de Cuyo, por don Francisco de Villagrán, y donde se echó los cimientos de la ciudad de Mendoza diez años después, figura en los planos que confeccionaron don Pedro del Castillo en 1561 y don Juan Jufré en 1562; por ello es que carecen de valor topográfico; reduciéndose a meros dibujos preelaborados que podían aplicarse indistintamente a cualquier fundación. Tal omisión, justamente, es lo que mantiene desorientados hasta ahora a los investigadores y hace imposible establecer la verdadera ubicación que aquellos capitanes dieron a sus respectivas fundaciones. El principal de dichos acueductos era el Goaymalle [sic] o Guaymare, que no es el tradicional Zanjón llamado hoy Canal Cacique Guaymallén, sino una pequeña acequia derivada de éste que regaba las tierras en que el cacique de dicho nombre se había instalado con su tribu poco tiempo antes de la fundación de Mendoza, trasladándose allí desde unos alejados algarrobales en donde residía de antiguo. Tal acequia estaba ubicada a poca distancia del curso que posteriormente, dos siglos después, tomó el Zanjón, según se verá más adelante. Otro de los canales huarpes era el Allaime o Allalme, derivado del Zanjón hacia el noroeste y que ubicaba en lo que es hoy Godoy Cruz, extendiéndose hasta la margen derecha del zanjón Frías a la altura de donde estuvo después el Tapón de Sevilla. El Tabalques o Tabaleste era la acequia que tenía a su cuidado el cacique de ese nombre, asentado con su tribu en lo que se llamó hasta no hace muchos años el barrio de la Chimba, de calle Coronel Díaz al norte, corriendo aquella por donde hoy está la avenida San Martín. Los canales Tobar Grande y Tobar Chico, que todavía hoy cursan por los mismos lugares, servían a las necesidades agrícolas y domésticas de dos parcialidades indígenas, una del cacique de ese nombre y la otra de su hijo, cuyas porciones de tierra estaban situadas al norte de San José hasta la Bajada de Arroyabes y se extendían al naciente hasta el bordo mismo de la vasta ciénaga de Guaymallén. La acequia Caubabanete proveía de agua al fuerte indígena de ese nombre, llamado también Pucará del Inca, donde la gente de Castillo estuvo refugiada durante el primer año de la conquista, pero su ubicación no ha sido precisada aún, como otras de menor importancia cuyos nombras no ha recogido la historia.
La ciudad de Castillo y de Jufré no disponía de agua suficiente para la ampliación de los cultivos que se proponían realizar los nuevos pobladores. Construyeron entonces un tajamar para alimentar el canal que cavaron desde allí y que todavía conserva aquel nombre, y del cual, a la altura de la actual calle Córdoba se desprendía una rama hacia el este que luego derivaba hacia el norte y atravesaba toda la población hasta su confín, o sea hasta el Sauce de la Cañada, situado en la intersección de las actuales calles Coronel Díaz e Ituzaingó. Poco más arriba, del propio Tajamar, arrancaba el canal del cacique Tabalques. Esta fue la única obra hidráulica que lucieron los españoles. Ni en las actas capitulares ni en los cronistas de la colonia se encuentra dato alguno respecto de que los conquistadores abrieran nuevas acequias en el primitivo valle de Guantata, lo que conduce a suponer que era excelente la red hidrográfica que tenían los aborígenes. A esto se debe, justamente, como lo anota Draghi Lucero, el asiento original y la perduración de la ciudad de Mendoza. Ni Castillo, que la funda en 1561, ni Jufré, que un año después trata de hacer desaparecer cuanto hizo su antecesor, se alejan del poblado huarpe, a pesar de los esfuerzos que hace cada uno por realizar en otro lugar la fundación definitiva. No pudieron prescindir de los beneficios que les aportaba el centro agrícola que los indios habían creado mediante el regadío artificial. Castillo, tras de buscar infructuosamente otro sitio mejor, ratifica el asiento provisorio, en tanto que Jufré se limita a separarse «dos tiros de arcabuz» de este último, lo que significaba mantenerla en el mismo lugar.
Fuente: s/d, La ciudad tuvo su origen en los canales huarpes en Los Andes. Suplemento 75º aniversario, Mendoza, 1957
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