Última Actualización octubre 18th, 2022 8:09 AM
Abr 14, 2019 La Quinta Pata Entrevistas Comentarios desactivados en Ragendorfer: “No se puede manipular la realidad política y chorear a la vez”
La versión criolla del lawfare, con sus errores al concretarse como “delito bien argentino”, y las contraproducentes derivaciones para sus creadores, fue uno de los temas que escarbó el periodista “Patán” Ricardo Ragendorfer en esta extensísima entrevista. También anticipó su próximo libro sobre Patricia Bullrich, repasó su trayectoria, tejió con anécdotas berretines y desventuras del oficio, analizó el mundo contemporáneo como purgatorio de la historia e incluso “confesó” un par de “delitos”.
De por sí cuesta seguirlo, Ragendorfer es una máquina de escribir. Por estos días lo hace para Tiempo Argentino https://www.tiempoar.com.ar/nota/un-ex-pci-recultado-en-dictadura-evaluara-a-stornelli), Caras y Caretas (https://carasycaretas.org.ar/2019/04/01/un-secreto-y-un-clavel/) y diversos portales sobre “temas de actualidad”, por lo cual es fuente de consulta (https://www.laizquierdadiario.com/Ricardo-Ragendorfer-Stornelli-es-ideologicamente-facho-y-eticamente-corrupto) recurrente para sus colegas. De allí que considera que “en este momento el tema en Argentina es la red de espionaje y extorsión (https://revistazoom.com.ar/rebelde-con-causa/) que está sacudiendo a todas las instituciones de la República”.
También está terminando un libro encargado por Editorial Planeta sobre la ministra de Seguridad Patricia Bullrich, trabajo al que le encontró “el gustito porque su figura me permite desarrollar buena parte de la historia reciente en la cual ella, de manera insidiosa y sinuosa, se acercó intencionalmente a ciertos personajes medulares que van desde el dirigente montonero Rodolfo Galimberti al presidente Macri, una voltereta digna de ser descripta”.
“Como me suele suceder en estos casos, y más con los libros por encargo, es una lucha denodada contra el tiempo. A veces pienso que mi vida es una especie de absurda carrera contra las fechas de entrega”, apuntó con su vasto conocimiento de los gajes del oficio.
Además del contenido de los generosos audios enviados por Ricardo la noche del domingo pasado, en un engorroso pero encantador “trámite” de ida y vuelta entre Buenos Aires y La Paz, con su claridad y elocuencia laburada desde lo más intuitivo y analítico del ser periodista, hay otro hilo conductor en esta nota, en esta “investigación sobre una entrevista” según diría el propio entrevistado. Tiene que ver con algo tan imposible como real, tan antesala, sala o fila de espera como el día a día, como la paciencia en las puertas de los juzgados o como las demoras al entregar un trabajo: nada más y nada menos que un trámite, expediente naufragando en la enormidad del pozo burocrático que pueden ahondar y ahondar dos potencias en burocracia como son Argentina y Bolivia.
Porque resulta que Ricardo nació en Bolivia y necesita su certificado de nacimiento “apostillado” en Bolivia. Acepto la gauchada anticipándole que, por experiencia, no sería simple. Como era de esperar, los pronósticos quedaron cortos, la mancha de veneno comenzó a extenderse, el trámite se complicó. Cuento apenas esto: muy patanescamente reí cuando tuve que comunicarle a RR – a estas alturas ya había abierto un “Expediente y Archivo RR”- que tenía que hacerse el registro biométrico, o algo así, en el consulado en Bs As… No sospechaba yo lo que me esperaba… Y por todos lados Bolivia:
“Soy hijo de austríacos que escaparon en vísperas de la anexión alemana, el tristemente recordado ‘Anschluss’”. Ricardo nació en Bolivia en 1.957, dado que “siendo muy jovencitos, mis padres se rajaron del régimen nazi en el año ‘38, escaparon por separado y se conocieron en el único país que en ese momento daba visas a judíos refugiados”. El periodista se remontó a sus primeros años de vida hasta que se mudaron a Buenos Aires: “tengo algunos recuerdos muy vagos por un lado y muy puntuales por otro, algunas postales de la casa en que vivíamos y de mi abuelo materno, que murió cuando yo tenía tres años”.
Hay otro recuerdo, “no tan idílico”, que parece una jugarreta de la historia mundial y familiar que décadas después se revitalizaría en su destino, cuando el periodismo lo llevó a indagar acerca de los represores genocidas argentinos: “en el año ‘56 o ‘57 mi padre compra en la zona de los Yungas, junto con dos amigos, un aserradero que había pertenecido a otro refugiado judío de origen austríaco. Ahí estaba otro señor europeo que siguió trabajando cuando el aserradero pasó a manos de mis padres. Íbamos ocasionalmente a pasar fines de semana y ese capataz se mostraba muy amigable con mis padres y muy simpático conmigo. No era otro que Klaus Barbie, el famoso ‘carnicero de Lyon’ (http://la5tapata.net/la-memoria-requisito-indispensable-para-no-volver-a-las-dictaduras/).
Los whasapp llegaban y partían, se trababa el internet, más acá que allá, el oído esperaba y después decía con su atención, más allá que acá, y la entrevista se extendía. Acá lloviznaba, allá no sé. Tema: periodismo.
“Sigo aprendiendo y me sigo divirtiendo mucho con este oficio pese a los temas dramáticos sobre los que uno se ve obligado a escribir. Supongo que no se puede escribir algo decente si uno no se fascina con la historia que tiene ante sí. Frente a cada nota siento el mismo desafío que cuando di mis primeros pasos en este oficio: que mi intervención en el acto de volcar al papel, de construir un relato de la historia que tengo ante mis ojos, no sea de calidad inferior al peso de esa historia. Siento siempre el miedo de no malograr con mi pluma la excelencia de una historia”.
“Realmente no creo que estemos en uno de los momentos más brillantes del periodismo, al menos en Argentina, porque es un servicio público y también un factor de poder y un negocio. Pienso que los únicos periodistas independientes son los que están desocupados, porque cuando una trabaja, salvo que sea propietario de medios, tiene que adaptarse a la fatalidad de estar al servicio de una empresa y, en consecuencia, tiene que torear con sus intereses y los de sus aliados y enemigos. Si bien ese imperativo para muchos colegas significa una subordinación, para mí significa una especie de acto de tauromaquia, como tener que torear contra esa fatalidad”.
“Por otro lado, en este momento tecnológico en el cual existen tantos nuevos soportes para transmitir información e historias, viene a mi memoria lo que decía el filósofo Zygmunt Bauman sobre la modernidad líquida, porque si bien la tecnología facilita muchas cosas, aniquila otras como el hecho de que son muy pocos los periodistas que salen a la calle a olfatear la realidad. Da la impresión de que todo lo que leemos en los diarios y vemos en las señales de noticias son circunstancias que el relator, el periodista, ve a través de una pantalla sin salir a la calle”.
Desde ese rol de los medios, focalizamos más específicamente sobre la cuestión local del lawfare, del destape de una inmenso entramado mafioso político-judicial y de sus errores no forzados.
“Ahora se sabe que la lawfare es la judicialización de la política mediante una triple alianza entre Poder Judicial, medios de comunicación y servicios de inteligencia ligados a determinados gobiernos. Esto sirve para desestabilizar gobiernos democráticos y para perseguir a dirigentes opositores de origen democrático en países no tan democráticos. Sus manifestaciones más extremas las tenemos en Brasil con el encarcelamiento de Lula por acusaciones absolutamente antojadizas”.
“En Argentina las primeras manifestaciones del lawfare comenzaron a sacudir la actualidad con aquella operación que se hizo con los hermanos Lanatta, ambos condenados por el triple crimen de la efedrina, para involucrar a mediados de 2015 al entonces ministro del Interior Aníbal Fernández, que presentaba su candidatura a gobernador por Buenos Aires. Esa experiencia fue muy satisfactoria para sus hacedores porque lograron su cometido”.
“A continuación saltó a la luz pública la famosa denuncia del fiscal Alberto Nisman por el memorándum de entendimiento con Irán, una pieza procesal que cumple con todos los protocolos de la lawfare y que precipitó su suicidio. Curiosamente, ese trágico hecho sirvió para realizar otra operación que consistió en convertir el suicidio en un magnicidio (http://cosecharoja.org/ricardo-ragendorfer-los-personajes-del-caso-nisman-son-de-una-novela-berreta/). A partir de ahí la lista se hace extensa y la cima de esta práctica fue la causa de los cuadernos, donde a partir de unas fotocopias imperitables se construyó una causa judicial contra funcionarios del gobierno anterior y contra empresarios vinculados a la cartelización de la obra pública”.
“Pero ahora surgió el caso D’Alessio o ‘Extornelligate’ a partir de una denuncia por extorsión a un empresario, Pedro Etchebest, por parte de un raro agente polimorfo y con lealtades inorgánicas a diferentes servicios de inteligencia que podrían abarcar desde la DEA hasta la AFI. Esto puso al descubierto todo un mecanismo y una metodología, porque la lawfare es un sistema de operaciones políticas que, pese a su carácter canallesco, llevado bien a cabo es bastante efectivo (https://revistazoom.com.ar/justicia-ilegitima/), si no preguntemos a Lula. Pero acá se cometió un delito bien argentino, que es mezclar a esa canallesca intencionalidad política con fines de lucro, cuando el sentido común indica que no se puede manipular la realidad política y chorear a la vez. Bueno, esta gente lo ha hecho y los resultados están a la vista, todo ese mecanismo y sus hacedores, implicados y beneficiarios han quedado al descubierto. De ahí que la lawfare es también un arma cuyos proyectiles pueden salir por la culata”.
La amansadora de locos, el “procesamiento” de los trámites en sí, al menos los de RR, siguió un derrotero penoso e inútil de contar, sólo resumible en un sinfín de vueltas y vueltas, de consultas y consultas, de esperas y esperas. Sólo los matutinos intercambios de audios con él, ambos poniéndole toda la mejor y yo informando del “estado de situación, parte diario”, hicieron posible la continuidad de, a estas alturas, “El Trámite”. Y en medio, alguna que otra alusión literaria, entre las cuales rescato la que RR hizo de “Mejicanos” de Malcom Lowry, “sobre un tipo que está varado en un pueblo y tiene que hacer un trámite…”
“Hay una pregunta que jamás pude contestarme y es si la realidad, o mejor dicho la vida, imita a la literatura o la literatura imita a la vida. Lo que sí sé es que cuando se escribe una ficción, el truco consiste en hacer creer al lector que está leyendo algo que realmente sucedió; y cuando se escribe una no-ficción, el truco consiste en hacer creer que esa crónica de la vida real es, en realidad, una novela. En ese sentido la escritura es como un acto de ilusionismo. Pero cuando uno escribe una crónica o una investigación periodística debe atenerse a la verdad, puede utilizar dispositivos propios de la literatura, pero no debe traicionar los hechos y circunstancias de la realidad. Uno puede permitirse escribir que, de pronto, determinado personaje se empinó una copa de JB, pero siempre que lo haya hecho. Que en determinadas crónicas aparezcan determinados detalles fruto de la ficción, cuando no lo son realmente, es porque tal vez esa crónica ha sido bien escrita”.
“A diferencia de las investigaciones policiales o judiciales, la investigación periodística no tiene por misión andar esclareciendo crímenes. Una investigación periodística sobre un hecho policial o judicial es satisfactoria cuando, entre otras cosas, se convierte en una investigación sobre la investigación, cosa que no es siempre practicada porque la cercanía de ciertos colegas con determinados policías o con determinados jueces, hace que funcionen como sus voceros o gacetilleros. El periodista que trata de esclarecer el crimen se involucra en una historia poblada por personajes entre cuyo reparto están también los jueces y policías. Y cuando se colabora demasiado con ellos, o se repiten con demasiado énfasis cosas que son del interés de ellos, o de otros actores que pueden ser incluso los acusados, y para colmo hay alguien que las publica, en realidad se mete en un escenario del cual tendría que ser espectador y relator y no protagonista, rompiendo así el espacio periodístico”.
“Las metodologías de investigación en periodismo son absolutamente azarosas y se diferencian del trabajo de, por ejemplo, un historiador, que tiene el beneficio de trabajar sobre un hecho en perspectiva y exhumar y reunir elementos del pasado para reforzar o variar una interpretación. En cambio, el periodismo es la primera versión de la historia y eso es todo un problema. Por otra parte, más allá de la agenda que marcan los hechos, hay una fenomenología que yo denomino ‘lateralidad’ y es que al costado de una historia aparece otra que incluso llega a opacar a la original”.
Para demostrar que la misión del periodista es contar historias, no esclarecer crímenes, Ragendorfer acudió a la diferencia que planteó Rodolfo Walsh acerca de que lo que define el sentido de una investigación periodística es develar lo oculto. Entonces unió esa finalidad con “lo azaroso” de toda investigación:
“Hace un tiempo leo una muy buena crónica de Alejandra Dandan sobre una de las sesiones del juicio de la ESMA, donde surge la declaración de un sobreviviente, Carlos Lordkipanidse, que cuenta que entre los represores había un fotógrafo, un tipo que incluso había ganado un premio importante cuya foto ganadora había sido publicada en la revista Fotomundo. Me impresionó mucho esa figura de represor artista, me hizo acordar a un cuento de Roberto Bolaño y me di cuenta que la nota no tenía sentido si no encontraba esa maldita revista. La búsqueda fue infructuosa hasta que la encontré y, aquí voy a confesar un delito, me la afané de una hemeroteca. Para ser sincero, mandé a mi mujer a que se la afanara. A raíz de esa investigación terminé por darme cuenta de que ese represor apellidado González, alias ‘El Hormiga’, era el que sacó las fotos para la famosa operación (http://prensadelpueblo.blogspot.com/2013/04/la-negra-historia-de-represor-de-esquel.html) en la cual una madre de Plaza de Mayo que había sido secuestrada, Thelma Jara de Cabezas, apareció en revistas de actualidad como Para Ti (http://www.desaparecidos.org/nuncamas/web/testimon/jaradecab_24jul85.htm), obligada a recitar un guión que le habían preparado en la ESMA y presentándola como la madre arrepentida de un guerrillero. Es decir: todas las investigaciones son absolutamente azarosas porque uno las comienza y no sabe adónde nos van a llevar, a veces al fracaso y otras, tal vez, nos pongan ante nuestros ojos una circunstancia que jamás habíamos imaginado encontrar”.
“El abordaje de lesa humanidad es consecuencia de haber trabajado muchos años sobre la criminalidad dentro de las fuerzas de seguridad. De ahí el salto lógico fue encarar el tema de los criminales represores porque en el universo de los derechos humanos prevalecen los estudios, los testimonios y la exploración en torno a las víctimas. De los represores se sabe muy poco, se saben sus nombres, donde prestaron servicio y algunas de las aberraciones que cometieron, pero aún sobrevuela en la atmósfera quiénes son, si son seres monstruosos o personas normales”.
Ragendorfer responde así a la cuestión de cómo y desde dónde enfocó el tema de lesa humanidad para luego contextualizar sobre cómo se llegó al punto actual de accionar impune de las fuerzas de seguridad. Por eso entiende que su perspectiva, “junto con la necesaria tarea de reconstruir cómo fueron los aparatos de inteligencia que conformaron el terrorismo de Estado en la Argentina, tiene “un corte personal sobre los represores que es una especie de exploración sobre lo que Hannah Arendt llamaba ‘la banalidad del mal’ (https://revistazoom.com.ar/el-relajo-del-mal/)”.
“Me inclino por la segunda opción -retoma-, son personas que tienen cargos gerenciales en sistemas cifrados en el exterminio, o sea que torturan y matan pero después vuelven a sus casas, acarician a sus niños, saludan con un beso a la mujer, cenan, se van a dormir y al día siguiente desayunan y van a realizar ese trabajo absolutamente abyecto. Es decir, son personas normales y eso es lo que los convierte en monstruosos (http://socompa.info/entrevista/los-represores-personas-normales/).
“Cuando empecé a trabajar sobre las fuerzas de seguridad a raíz de una nota que nos pidieron con Carlos Dutil sobre la Policía Bonaerense en el año ‘96 o ‘97, cada vez que se hablaba de la policía era solamente sobre gatillo fácil, que es el único delito sin fines de lucro que comete esta gente. Nos dimos cuenta que en esa institución todos los delitos tenían precio, todo tenía precio, y que la recaudación ilegal a través de cajas delictivas era su sistema de sobrevivencia. Poco después vimos que eso se extendía a todas las agencias policiales del país y que, en épocas del menemismo y de Eduardo Duhalde en la provincia de Buenos Aires, eso funcionaba como una empresa absolutamente aceitada, los sobres tenían que subir los días cinco de cada mes de las comisarías a las regionales y de las regionales a las jefaturas. Había pautas absolutamente empresariales y funcionaba una especie de pacto en el que estaba cifrada la gobernabilidad, creando la ilusoria sensación de orden a cambio de la vista gorda en los negocios”.
“Entonces hubo una serie de cataclismos, siendo el más grave el asesinato de José Luis Cabezas en una compleja trama en la que la intervención policial es más orgánica y extendida de lo que se supone, pese al brazo ejecutor de hombres ligados a Yabrán. Esto hizo que comenzara toda una serie de reformas que tuvieron una continuidad bastante importante en la primera época del kirchnerismo a través de León Arslanián. Él se había dado cuenta que esa estructura subordinada a la recaudación estaba cifrada piramidalmente y que la plata iba de abajo hacia arriba. Decide romper esa estructura, divide el cronograma policial en departamentales no comunicadas entre sí y vuela la figura del jefe para así malograr la ruta del dinero. Eso fue efectivo por un tiempo, porque la bonaerense es como el agua, toma la forma del envase que la contiene, y lo que en épocas del comisario Pedro Klodzyk era una empresa perfectamente aceitada, devino en una cantidad de hordas autónomas que se gerenciaron el delito”.
“Ya con Scioli en la gobernación, y con Stornelli y después Casal y después Alejandro Granados en Seguridad, comienza un proceso que podríamos tildar de ‘contrarreforma’ porque se le restauraron a la corporación policial los atributos de sus peores épocas. Los resultados están a la vista: el macrismo, al no tener delineada de manera sólida una política hacia esa fuerza de seguridad, no hizo otra cosa que acogerse a la herencia recibida y dejó intacta la estructura policial y ministerial. Esto causó cierto escozor en sectores del comisariato que tenían ilusiones de poder con el cambio de gobierno y produjo una interna bastante ruidosa. El macrismo ha agravado que todas las agencias del país sean estructuras que se autofinancian (https://www.laizquierdadiario.com/En-el-tiempo-de-los-monstruos-todas-las-fuerzas-represivas-son-asociaciones-ilicitas) a través de la recaudación ilegal y que, por eso mismo, se autogobiernan, son estados dentro del Estado. Y para colmo, son estados dentro de un Estado que tiene apetencias represivas, en consecuencia, los casos de gatillo fácil y vejaciones en comisarías crecieron exponencialmente. En estos momentos, más que nunca, hay una especie de pacto entre el poder policial y el poder político que se puede resumir en pocas palabras: demagogia punitiva a cambio de la vista gorda con los negocios”.
La penúltima consulta fue pura investigación sobre la investigación, historia sobre la historia, según recomendaciones robadas al propio entrevistado, y apuntaron al jodido presente y poco previsible futuro, tirando como detonante otra entrevista realizada a RR hace un par de años, en plena investigación acerca de la desaparición de Santiago Maldonado, en la que, además de trágica, calificó a la situación argentina de “psiquiátrica” (http://almagrorevista.com.ar/la-tragedia-argentina-ademas-politica-psiquiatrica/):
“Aludía a que el macrismo es una tragedia política autoinfligida por la voluntad popular. Lo que empezó a desencadenarse desde ese momento puede ser leído como un castigo bíblico o como algo más terrenal, una terrenalidad psiquiátrica que excede el marco de los intereses políticos, ya que es la decisión de una parte del electorado por una situación que representa lo contrario a sus intereses. Es una anomalía que, con la profunda crisis que día a día afecta al país, ha hecho que muchas de esas personas despertaran de esa ensoñación”.
“También pienso que este problema tiene implicancias mucho más profundas que la actitud ante una elección. La situación mundial está infectada por esta extraña enfermedad masiva, por eso existen gobiernos como el de Trump, la gente vota a tipos como Macron o cosas peores incluso (https://revistazoom.com.ar/el-lebensborn-jujeno/), como Bolsonaro. Se trata de lo que el sociólogo portugués Boaventura de Sousa Santos define como fascismo societal, un fascismo que, a diferencia de los procesos de ultraderecha que se desataron en la Europa de la primera mitad del siglo XX, no es impulsado por un partido o por un régimen, sino que es pluralista, sin jefes, es el tipo de fascismo que surge en las filas de los bancos y de quienes ni siquiera saben qué es el fascismo (https://revistazoom.com.ar/de-auschwitz-a-cambiemos/)”.
“Me da la impresión de que vivimos en una especie de purgatorio de la historia, con un siglo XX que comenzó con la primera guerra mundial y termina con la caída de la Unión Soviética, aunque no sé si empezó aún el siglo XXI, o si esto es el siglo XXI. Lo asocio con lo dicho por Gramsci: el tiempo viejo ya murió, el nuevo pugna por nacer y este es el tiempo de los monstruos”.
Finalmente llegamos a la resolución feliz, a la conclusión del burocrático trámite -¡atención oxímoron!-, algo menos extenso que este relato. Humilde “epopeya” escrita de a dos, de la que sólo resta la certeza de resignación ante los millones de trámites que ante todos nosotros se precipitarán. RR cerró el expediente.
“El orden burocrático está infiltrado en nuestras vidas como una enorme mancha venenosa. Respecto a los expedientes, una cosa es el modo tortuoso en que los padecen sus protagonistas por la forma en que son instruidos, y otra cosa es leerlos mientras concluyen e incluso mientras se desarrollan. A mí particularmente me encantan los expedientes porque así hayan sido instruidos con miras a hacer justicia o para encubrir a algún culpable, en ellos está el corazón de una historia o, mejor dicho, su ADN. En las declaraciones indagatorias y testimoniales está la descripción de un hecho desde el punto de vista de todos sus protagonistas. Eso ya de por sí es una aproximación casi literaria”.
“Me permito contar una anécdota que de algún modo fue una especie de subversión hacia el orden y los códigos burocráticos: Hace como 20 años se produce la quiebra de la banca Extrader, yo trabajaba en la revista Noticias y nos mandan con Carlos Dutil al juzgado a cargo a ver el expediente. Salvo que haya secreto de sumario, el expediente se lo dan a cualquier persona en mesa de entradas. Pero en esa época no teníamos telefonito para fotografiar, había que copiar a mano las partes que nos interesaban, lo que nos resultaba imposible hacer parados, en la mesa de entrada y ante un expediente que tenía ya como 500 fojas. Entonces miramos a los costados y nos fuimos del Palacio de Tribunales con el expediente bajo el brazo, o sea que nos lo afanamos con miras a devolverlo una vez que sacáramos las fotocopias correspondientes, para lo cual nos fuimos a un bar a compulsar las fojas que necesitábamos. Yo veía entrar y salir a un par de policías de la fotocopiadora de la zona, pero no lo relacioné con nosotros. En consecuencia, hicimos las fotocopias y, al volver, vemos que el juzgado estaba acordonado por esas cintas que ponen en las escenas del crimen. Nos vieron y una empleada empieza a gritar ‘¡Son esos, son esos!’ Efectivamente éramos nosotros, que, efectivamente, devolvimos el expediente y fuimos efectivamente conducidos al despacho del juez. Era muy gracioso porque parecíamos dos estudiantes tardíos del secundario enviados a rectoría por alguna falta de conducta. Al final la cosa no pasó a mayores, pero si nos hubieran dado una silla, un escritorio y una fotocopiadora eso no hubiera sucedido, ¿no?, un grave error burocrático”.
“Hace poco encontré entre papeles viejos el acta que tuvimos que firmar donde constaba, foja por foja, que no faltaba ninguna. Había una frase que francamente me resultó muy graciosa, decía: ‘Ante su señoría comparecieron los señores Ragendorfer y Dutil, quienes aseguraron desconocer que está prohibido llevarse expedientes del Palacio de Tribunales’”.
“Por cábala no me voy a referir a ciertos trámites en los cuales me veo envuelto ahora y vos sabés en carne propia a qué me refiero. Los trámites es algo a lo que le tengo aversión desde mi más tierna infancia y no crean que no he tenido algunos graves problemas burocráticos por no haber hecho los trámites. Perder documentos y no haber vuelto a tramitarlos durante meses y meses, con los consiguientes perjuicios… En fin, vivimos en un mundo infestado de burocracia, ¡qué se le va a hacer!”
Oct 18, 2022 Comentarios desactivados en A los Manetazos o una respuesta que pone en disputa el estado de verdad
Oct 08, 2022 Comentarios desactivados en “Una traición en este oficio no se le niega a nadie”
Feb 23, 2020 Comentarios desactivados en Cristina Pérez en permanente cambio
Dic 15, 2019 Comentarios desactivados en Una luz dentro de una luz. Entrevista a Ofelia Santos.
Oct 02, 2022 Comentarios desactivados en ¿Cómo les fue a las principales empresas argentina en los últimos años? Ventas, rentabilidad y costos laborales
¡Compartí esta nota! El presente informe tiene por objetivo analizar el estado de situación de las empresas más grandes de Argentina. Para ello se utilizan como base de análisis los balances de las principales firmas industriales y de servicios con Estados Contables disponibles en la...Sep 02, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal: análisis de los ingresos, gastos y resultados del Sector Público Nacional – Datos a julio de 2022
Jul 27, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal de junio 2022: menores gastos en subsidios y mayores en obra pública
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
¡Compartí esta nota!por Pablo Vázquez / Agencia Paco Urondo En la noche del 23 de noviembre de 1955, a poco del golpe cívico militar contra Perón, un comando del Ejército al mando del teniente coronel Carlos Eugenio Moori Koenig, Jefe del Servicio de Inteligencia del Ejército (SIE), ingresó...