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Oct 18, 2015 Eduardo Paganini El baúl Comentarios desactivados en Todos los domingos toca la banda…
Con la intención de homenajear el aniversario de la banda musical del departamento de Rivadavia, los autores reseñan su evolución histórica al tiempo que efectúan tanto aclaraciones para el público no especializado como reflexiones y citas para el más experto. Resulta notable —por lo poco habitual— cómo logran en tan poco espacio darle nivel técnico satisfactorio a lo que podría haber quedado como una mera nota de color pintoresca.
Con una ya larga vida que comenzó en 1903, la Banda Municipal de Rivadavia está a punto de celebrar sus 104 años. El 22 de noviembre, Día Internacional de la Música se presentará en el teatro Independencia.
Llegaron con la música puesta; con los sonidos de sus pueblos, las voces de sus amigos y seres amados, con el sonido de los vientos, de la lluvia, del mar. El silencio y los sonidos de sus paisajes, llegaron puestos en su corazón y en sus oídos, fueron su más preciada reliquia, junto a fotos, ropas, cartas direcciones, llegaron bien envueltos, muy protegidos dentro de sus baúles porque los fliscornos[1], las trompetas, las flautas, los redoblantes, los clarinetes, los requintos, traían guardado dentro de ellos todo el sonido de ese lejano lugar amado. Llegó con ellos de una manera muy única, muy irrepetible de profundas raíces, esas raíces que deja sólo la música en cada ser humano, en cada lugar y en cada época.
Uno de ellos se llamaba Blas Blotta. Llegó como tantos con sueños y nostalgias. Había nacido Calabria. A los 18 años, en 1897, llegó a la Argentina y luego se afincó definitivamente en el departamento de Rivadavia, en Mendoza.
Traía con él una noble tradición familiar: la artesanía de alta costura; fue sastre y maestro de grado y de música. En su lugar de trabajo, en el taller de costura, se realizaron los primeros ensayos con otros compatriotas que él invitaba para hacer música entre amigos, a quienes proponía siempre crear una banda, porque él tocaba varios instrumentos.
La juntada nocturna para hacer música, después del trabajo, comenzó a llamar la atención y los demás compatriotas se arrimaban para escuchar el sonido de su tierra, y al recordar algunas melodías surgía una importante experiencia colectiva de noches y nostalgias compartidas, que ayudaron a la formación de la ciudad humana en una comunidad multicultural, porque la música “posee fuertes connotaciones emocionales y puede ser utilizada para afirmar y negociar la identidad” (M. Plesch).
Ya en 1903 estaban formados como grupo de músicos y comenzaron bajo la supervisión y propuestas de Blas Blotta a ensayar regularmente y a participar de fiestas escolares y comunales, en cumpleaños y casamientos. Adquirió gran estigio entre el pueblo y comprobamos cómo las expresiones música de la popular, que se forma en zonas limítrofes de los centros de poder, ponen en evidencia la permeabilidad de las expresiones simbólicas a través de la transgresión de los límites.
Dice Higinio Otero: “Las Bandas fueron instituciones de hondas raíces en el seno de los pueblos civilizados”.
Fue una actividad musical que en Mendoza ayudó a construir el campo profesional de los músicos, además de haber sido una importante escuela de formación instrumental y un espacio de comunicación socializante. El repertorio de las bandas permitió dar a conocer valses, canzonetas, temas de zarzuelas y transcripciones de arias de óperas para instrumentos de soplo, que significaron un lugar de encuentro, restableciendo a través de la audición una memoria emotiva que posibilitó la socialización de diferentes sectores y comunidades.
La práctica de las Retretas en plazas y paseos públicos modificó el espacio de producción y consumo y el nivel de exigencia profesional, el producto que debían brindar las bandas, pasó a ser un producto artístico no vinculado a las actividades militares. Se formaron bandas civiles en distintas asociaciones y escuelas, lo que permitió cambiar la tradicional estructura tímbrica de las bandas militares y poder abordar otro repertorio, convirtiéndose así en una fuente de trabajo para los músicos populares.
La Banda mantiene ese sello fundacional interpretando una amplia gama de músicas populares.
En la actualidad, en su ecléctico repertorio conviven compositores como Astor Piazzolla, Mariano Mores, Vicentico, Gustavo Cordera, los Hermanos Díaz, María Elena Walsh, Danny Elfman, George Benson, Nino Rota, Glenn Miller, Rafael Hernández y Hermeto Pascoal, entre otros.
Una de las características más meritorias que posee esta agrupación es la capacidad de adaptación a los nuevos estilos y géneros musicales.
Historia de la banda municipal
En el año 1903 un grupo de hombres, en su mayoría inmigrantes, comienza a reunirse en la plaza departamental de Rivadavia, con una misma pasión: la música. Rápidamente ganaron notoriedad en el departamento y eran invitados a los distritos y departamentos vecinos.
Al llegar el año 1929 se convierte en la Banda Municipal de Rivadavia, si bien es cierto que este es el momento de su “nacimiento oficial”, su colaboración con la cultura departamental llevaba ya un largo trayecto.
Otro momento fundacional para la banda fue el de setiembre de 1993. Ese día, por medio de una ordenanza municipal, el Concejo Deliberante del departamento de Rivadavia establece como nombre oficial de la banda “Blas Blotta’, en honor a su primer director y uno de los pilares de su historia. Además, por medio de un decreto de la Provincia de Mendoza del 10 de noviembre de 2003, la labor realizada por esta banda de música fue declarada de Interés Provincial.
La banda hoy [= 2007]
La integran 18 músicos, que en su mayoría ingresaron en el ano 1998, cuando se produce un importante recambio generacional. Octavio Sánchez, director y arreglador. Hugo Arcidiácono: flauta traversa y guitarra. Carina Brú: clarinete. Jorge vega: clarinete (codirector). Claudio Briones: clarinete y quena. Mónica Restom: saxo alto. Javier Díaz: saxo alto. Rodrigo Cáceres: saxo tenor. Jorge de la Rosa: saxo tenor.
Fuente: Carmen Gutiérrez Arrojo y Máster Octavio Sánchez, Aquella banda dominguera que siempre toca en la plaza, Mendoza, diario Los Andes, sábado 17 de noviembre de 2007. Sección Cultura.
Referencias:
[1] Según el Diccionario de la RAE, es fiscorno: “un instrumento musical de metal parecido al bugle y que es uno de los que componen la cobla”. Bugle: Instrumento musical de viento, formado por un largo tubo cónico de metal, arrollado de distintas maneras y provisto de pistones en número variable. Cobla: En Cataluña, conjunto de músicos, generalmente once. [NE]
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