Última Actualización octubre 18th, 2022 8:09 AM
Feb 28, 2016 Eduardo Paganini Opinión Comentarios desactivados en ¿Un programa menos o un silencio más?
El pasado sábado 20 los radioescuchas pudimos asistir por última vez al programa radial Dejámelo pensar, conducido en Radio Del Plata de Buenos Aires por Sandra Russo y un vasto grupo de colaboradores, donde se entretejían charlas sobre política, literatura y sociedad. La causa del final del ciclo (de tres años) fue explícitamente mencionada por la conductora y silenciosamente debatida por la empresa propietaria, pero resultó evidente que el motor de la novedad fue la aparición de un nuevo criterio financiero en el sostenimiento del espacio —más próximo a estos nuevos tiempos de autogestión y sustentabilidad, que son tan eufónicos—.
Resulta imposible no vincular la decisión también con la circunstancia de que la figura central —la periodista Russo— ha adquirido notoriedad mediática merced a un programa tan polémico como 6-7-8 por la TV Pública, Canal 7 Buenos Aires, donde de paso sea dicho sumaba una de las pocas voces con contenido y espíritu crítico al lado de cacofónicos sonsonetes hábiles en el manejo léxico.
Y resulta más significativo el acontecimiento ya que sucede en una emisora que reúne una serie de programaciones que no son genuflexas ni tibias con el actual gobierno, sorprendentemente constitucional. Quizá una fisura —peligrosa— en esta radio, una de las últimas portadoras de voces diferentes a la del coro amarillentamente monocromático en que confluye la mayoría de multimedios. ¿Primer paso hacia el monopolio de la opinión pública? No lo sabemos, pero lo que sí parece muy visible es su efecto esperado en nuestra población que viene mayoritariamente respondiendo de modo que aún sus pensamientos parecen estar en contra de lo que su instinto de supervivencia trata de proponerle.
Volviendo a nuestro programa radial, vemos que varios periodistas con la figura visible de Sandra Russo a la cabeza, pasaron a ocupar la nueva condición social y laboral de nuestro país: la del despedido: doble castigo, pues hacía pocos días venía asimilando esta misma situación de su ex programa televisivo. Podríamos intuir de aquí que el principal motivo —más que las explicaciones financieras de la empresa— está vinculado con excusas ideológicas: la identificación —más allá de que resulten verdaderas o falsas— del programa radial o de sus integrantes con el kirchnerismo, término que ha cotizado alarmantemente en baja en la bolsa del vocabulario, incluyendo en la generación de esta devaluación a muchos tradicionales poseedores de acciones.
Un brulote de esa magnitud suele lograr su objetivo e inclusive que sus efectos nocivos perduren en el tiempo, pero si hiciéramos el esfuerzo por salir de nuestro cotidiano descuido como radioescuchas o televidentes —conocí a un profesor que cuando explotaba de ira por algún desacierto estudiantil, recurría a su insulto más terrible: ¡perfecto televidente! — coincidiríamos en que las opiniones vertidas en ese programa, especialmente las de Sandra Russo que solían tener alto contenido político, podían coincidir en las líneas generales de la política sostenida por el gobierno del FPV, pero sin por ello callar sus disidencias personales, con el manejo de una mirada crítica y con el aporte de fundamentos. Adherir a algunas políticas no significaba cajas de resonancia del discurso del gobierno ni adulaciones empalagantes de las figuras centrales. Por el contrario, se destacaban más por la observación de tácticas y técnicas que los opositores a esas políticas desarrollaban, poniendo al descubierto el juego de falacias y otras falsedades que se esgrimían con gran efecto perlocutorio. Quizá por eso la mayoría de los oyentes que enviaban sus saludos por el cierre coincidían en que agradecían lo que habían aprendido, más que las otras causas más frecuentes en estos rubros: el acompañamiento, la diversión, la información brindada, etc.
El verdadero problema que nos toca en realidad más de cerca todavía a quienes poblamos este desierto devenido en estepa húmeda, merced al fenómeno de El Niño, es ¿qué sistema de comunicación radial tenemos en Mendoza, más allá de este evento puntual sucedido lejos de aquí?
Poco impacto parecería que pueda generar este cierre a quienes solemos encender una radio en estos pagos, no sólo por el viejo y ancestral desprecio contradictorio por lo que viene de afuera, sino fundamentalmente porque no estamos acostumbrados a espacios radiofónicos amplios y vigorosos donde se puedan oír ese tipo de discursos, críticos, analíticos, respetables y respetuosos del auditorio virtual. Seguramente, quien esto lea no coincida con esta evaluación, sobre todo si es poblador del Gran Mendoza, ya que allí sí tienen al alcance de sus artefactos receptores numerosísimos programas radiales (e inclusive televisivos, y hasta —al compás de las nuevas eras— internetísticos —de alguna manera hay que llamarlos—). Pero el mal que los aqueja —parafraseando a Sarmiento— es su extensión: en efecto, las zonas de cobertura no van más allá de los pocos kilómetros a la redonda y solo las exceden aquellos que cuentan con repetidoras por la superficie provincial, lo cual tampoco es garantía de calidad técnica. Las FM de la ciudad y alrededores no cubren más que a los vecinos cercanos al ex km cero y las AM no poseen la suficiente fuerza como para imponerse con presencia vital en el dial a lo largo y a lo ancho de la provincia, y esto lo dice un poblador del Valle de Uco que está solo a 100 km de la city menduca y no logra sintonizar con satisfactorio nivel de emisión la LV8 ni Radio Nacional de Mendoza (AM 960) ni la de Buenos Aires (AM 870). Zumbidos, congelamiento de imagen, interferencias, entrecortamientos, ondas parásitas, superposiciones sonoras, son los habituales ingredientes de quienes integramos el colectivo de la radioaudiencia. Es verdad que existen alternativas a esta realidad, y también es cierto que dependen de la billetera del que desee encontrar soluciones, porque allí están DirecTV, CTC, Internet al alcance de algunas manos…
Pero aún no hemos llegado a lo peor… Porque cuando se puede —por alguna circunstancia fortuita— acceder a la recepción de algún programa con satisfactorio nivel técnico, sucede que surgen de modo notable cualidades regionales relacionadas con la calidad de los contenidos. Por calidad vamos a llamar al conjunto de cosas que tienen que ver con la seriedad en la tarea, el respeto por el otro, el grado de conocimiento e información sobre lo que se opina, las fuentes de origen, los modos del decir y el tratamiento de la interlocución, y en fin, esa innumerable cantidad de ingredientes que diferencian —por ejemplo— el fast food del banquete.
Quienes hemos acumulado años y experiencias del lado del parlante de la radio nos hemos formado —a diferencia de otras generaciones posteriores— con voces de un color u otro pero que marcaron una identidad en la locución nacional. Fuimos modelados por personajes como Carlos Ginés, Mariano Perla, Miguel Ángel Merellano, Manuel Ray Millares, Antonio Carrizo, Enzo Ardigó, Raúl Calviño, Blackie, Enrique Alejandro Mancini, Nora Perlé, Nucha Amengual, nuestro extraordinario Edgardo Suárez, Hugo Guerrero Martineitz, Cacho Fontana, Julio Lagos, Enrique de Soroa, y muchísimos más, que con el tiempo devinieron en nuevas voces, de las cuales Eduardo Aliverti puede señalarse como una de la generación posterior, heredera de aquello.
Por esto nos genera cierta insatisfacción la ausencia de la repregunta en las entrevistas tibias al personaje de turno, la complicidad tácita con el presunto auditorio, el guiño cómplice entre los de la mesa de locución para armar, fritar y enchufar la albóndiga ideológica con apariencia de información, el descuido y el maltrato de una herramienta vital como el lenguaje, la creencia supersticiosa de que emitir las grabaciones de los telefonazos del auditorio es sinónimo de participación, la convicción tácita —que opera como cimiento— de que la combinación de ego y micrófono mágicamente provoca la transformación en centro del universo, los furcios violentos, los tartamudeos por mala lectura, la confusión referencial, los empalmes abruptos y desconsiderados, el innecesario vocabulario procaz y la guaranguería, la identificación entre información y la lectura de los diarios, entre otras minucias más.
Lamentablemente, no está a la vista la posibilidad de alguna propuesta de mejora a nivel estatal, académico o empresarial. A nivel estatal, porque no parece esta administración de gobierno estar muy aliada a la generación y estímulo de nuevas voces, sobre todo si pueden llegar a ser críticas, teniendo en cuenta que su primera acción en este rubro fue el embate contra la AFSCA (Autoridad Federal de Servicios de Comunicación Audiovisual). A nivel académico, porque —según se escucha— las capacidades requeridas de las nuevas voces son solamente las de leer con velocidad y la de emitir cadenas fónicas de contenidos fútiles y redundantes sin la conciencia de la existencia de los silencios. Y a nivel empresarial… es obvio que solamente los ingresos interesan a este sector, en el caso de los propietarios de medios de comunicación masiva el único parámetro válido será sobre todo el de pautas publicitarias, paralelamente a la puja en los juegos de influencias y poder.
En tanto, mientras no tengamos la oferta de la que gozan nuestros comprovincianos del Gran Mendoza, proseguiremos escuchando las poquitas voces detrás de los zumbidos o bien a algún pariente en la radio local.
Abr 01, 2018 Comentarios desactivados en La situación de la cultura en Mendoza: Cierres y ajustes
Mar 25, 2018 Comentarios desactivados en El hambre golpea en puertas de las viviendas de Mendoza
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
Jun 20, 2022 Comentarios desactivados en ¿Quién fue realmente Manuel Belgrano?
Oct 02, 2022 Comentarios desactivados en ¿Cómo les fue a las principales empresas argentina en los últimos años? Ventas, rentabilidad y costos laborales
Acerca de Últimas entradas Eduardo PaganiniBaulero Últimas entradas de Eduardo Paganini (ver todo) Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I) - julio 9, 2017 Para mersas y gente bien: chau Landrú - julio 9, 2017 Aimé Painé, portavoz de los pueblos originarios II - julio 2, 2017 El...
Sep 02, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal: análisis de los ingresos, gastos y resultados del Sector Público Nacional – Datos a julio de 2022
Jul 27, 2022 Comentarios desactivados en Informe fiscal de junio 2022: menores gastos en subsidios y mayores en obra pública
Jul 26, 2022 Comentarios desactivados en ¿Qué pasó con el cuerpo de Evita?
Acerca de Últimas entradas Eduardo PaganiniBaulero Últimas entradas de Eduardo Paganini (ver todo) Una mirada sobre la literatura regional cuyana (I) - julio 9, 2017 Para mersas y gente bien: chau Landrú - julio 9, 2017 Aimé Painé, portavoz de los pueblos originarios II - julio 2, 2017 por...